“"Los correntinos son muy pacíficos a pesar de todas las cuestiones injustas”"

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Desde hace ocho meses, la mexicana Gabriela Montes Martínez realiza trabajos de evangelización en algunas de las zonas más vulnerables de la ciudad. Pertenece a la congregación Siervas Misioneras de la Palabra, y llegó a Corrientes tras su paso por Salta, donde permaneció durante dos años. Antes misionó en México, Estados Unidos y Bolivia. En un recreo del retiro para catequistas que se realizó ayer en el Hogar Escuela Juan Domingo Perón, la religiosa dialogó con NORTE de Corrientes sobre su percepción, la tarea diaria en los barrios y la realidad de la ciudad que permanece invisible. ¿Cómo llegó a Corrientes a realizar el trabajo de evangelización? Por invitación del arzobispo Andrés Stanovnik, que llevaba tiempo insistiendo a través de todos los medios, llegamos el 25 de noviembre del año pasado. El material fuerte de nuestra evangelización siempre es la biblia. Nos dedicamos a la evangelización yendo casa por casa, nos gusta evangelizar abriendo la puerta y a través de un ejercicio muy sencillo, que es que escuchen la palabra de Dios, que es el pan de la palabra. ¿En qué barrios misiona? Por parte de la parroquia san Pantaleón trabajamos en tres barrios: La Olla, Ongay e Irupé. En esos lugares hay mucho trabajo, hay mucha drogadicción, muchas familias disfuncionales, muchas familias necesitadas de Dios. Hay mucha dejadez, hay mucha gente que cree, pero no practica nada. ¿Cómo las reciben en los hogares? Encontramos de todo. Hay gente que quiere, gente que no quiere, hay personas que son un poquito grotescas, con problemas, con obligaciones, pero hay siempre un recibimiento. A veces nos confunden y creen que somos evangelistas disfrazados. Les decimos a las personas que venimos a orar de una manera muy sencilla y básica, para que la gente también lo vea como una ayuda, no a ellos, sino a la comunidad. ¿Cuáles son las falencias que observa en las familias a las que asisten espiritualmente? Hay de todas las carencias. La economía es una materia muy vergonzosa en toda la gente, pero les incentivamos a que levanten la dignidad trabajando. Les incentivamos a que ellos pongan mucho de su parte, invitándoles nuevamente a la dignidad trabajando, pero con honor, porque lamentablemente también se suscita el robo, desde un celular a una escoba, cualquier cosa, pero por la droga. Por eso invitamos a la gente a que no sean cómplices y que ayuden a sus hijos, porque hay muchos jóvenes que podemos ver en esa situación, pero también podemos ver a mucha gente deseosa de un mundo mejor, entonces lo que invitamos es que vuelvan a empezar, porque todos estamos llamados a volver a empezar. ¿Cuál es su percepción de los correntinos? Corrientes tiene algo, ese “chamigo” que me gusta. Es una provincia muy bella, son muy pacíficos a pesar de todas las cuestiones económicos y morales injustas. Hay una carencia de todo, pero nuestra expectativa es seguir trabajando. ¿Cómo realizan ese trabajo? Vamos con muchos aciertos y muchos desaciertos, pero eso nos tumba. Como misioneras probamos de todo, y probando de todo hay algunas cosas que no nos funcionan y buscamos otras tácticas para volver a empezar. ¿A qué edad se consagró? Tengo 40 años, entré a la comunidad a los 17 y ya voy a cumplir 24 años dentro de ella. Yo soy de Guanajuato, que queda a cuatro horas del distrito federal, y me gusta mucho la vida misionera. Empecé siendo misionera laica, yo veía que muchos chicos lo hacían a través de una promesa desinteresada de servir al Señor durante un año. Yo empecé la aventura por un año, pero después ya no quise un año y empecé renovando y renovando. Después quise integrarme más y quise participar en la comunidad para toda la vida.s