Alineado o desalineado: ¿dónde está parado Buryaile».

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El sábado fue a Palo Santo con gente de Macri, pocos días atrás selló un compromiso de internas con el radicalismo que lo contiene desde su aparición en la escena política y al que representa en la Cámara Baja; para muchos lo de Massa está vigente.

Ricardo Buryaile se muestra con todos; la compañía para el diputado nacional no parece formar parte de su esquema de conveniencia o interés político. Originariamente apareció muy pegado a Sergio Massa, poco después fue visto colgado de los hombros de Mauricio Macri, cuando el jefe de la ciudad de Buenos Aires vino a Formosa; formalmente está con el radicalismo, por lo que nada se le puede endilgar cuando se fotografía con Julio Cobos que no comulga con el titular nacional partidario, Ernesto Sanz.Tal vez la síntesis que, hoy por hoy, mejor le queda deba sintetizarse desde una apreciación más amplia: Massa apoyará a Naidenoff y Macri a Buryaile en las internas que la UCR pretende dirimir en abril para determinar a su candidato a gobernador.Permanentemente agredido desde el discurso, sobre todo, por el oficialismo provincial, ha optado en los últimos meses por una conducta reservada a algún comunicado sobre el tema del momento y algunas apariciones en el interior junto a extra-partidarios y su séquito de radicales leales: Osvaldo Zárate y Fabián Olivera.

Aunque no lo diga y seguramente jamás lo hará, para el partido del gobierno, representa la amenaza electoral más seria que tiene de acá a octubre de 2015. Lo que ocurrió en las PASO de agosto que prologaron a las elecciones de 2013 constituyó un argumento determinante de ese parecer, más allá del resultado general de octubre de ese año cuando Gildo Insfran se cargó al hombro todo el proceso y terminó redondeando una victoria amplia.

Quienes lo frecuentan aseguran que no tiene ninguna duda sobre su amplia preferencia dentro del electorado radical, muy por encima de Naidenoff, cuyos seguidores ven la misma conducta pero a favor del senador nacional.

Los términos del acuerdo de la semana pasada con el jefe radical formoseño para una interna pareció dejarlo mejor ubicado que su contrincante si se mide que el proceso habilita a extra-partidarios a participar de esos comicios.

«Naidenoff maneja la estructura y tiene gente rentada en toda la provincia que trabaja todo el año, pero ir a elecciones convocando a propios y extraños me parece que no fue un buen arreglo del hombre de El Colorado», reflexionó un exlegislador alejado de la actividad política.
«En las internas sólo importa quién tiene más dinero; es lo único que vuelca la preferencia. No importan los proyectos, las ideas, ni siquiera los antecedentes», planteó el mismo informante.

Y cerró: «Ambos se juegan todo su futuro político en abril; el que pierde podrá aspirar a una concejalía o una diputación provincial; pero marcará su retiro».

Naidenoff se jugó por una postura madura desde lo político. Sabía la necesidad destrabar todos los inconvenientes cuanto antes para que el camino hacia 2015 quede lo más allanado posible. Y en ese marco, Buryaile constituye la bisagra más importante.

¿Pero dónde está parado el ruralista» Mientras el gobierno lo cascotea con cuanto guión encuentre, importe o no la consistencia del argumento, fortaleciendo su imagen y su personalidad de hombre duro y combativo, él opta por una clara vaguedad. Lo hace justo en tiempos donde las cartas comienzan a mostrarse con contundencia y los jugadores eligen los asientos que usaran alrededor de la mesa de decisiones, donde un mal lugar o una determinación desacertada establecerán las diferencias a favor o en contra del proyecto personal. CUARTO PODER DIARIO – Formosa.