Ban Ki-moon observa la devastación causada por la ofensiva de Israel sobre Gaza

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EFE

  • «Estamos a vuestro lado», dijo Ban Ki-moon, quien confirmó que el primer envío con material para la reconstrucción llegará este martes mismo a la Franja.
  • Le he dicho a los israelíes que no se puede resolver el problema de Gaza sin atajar las raíces del problema», subrayó el secretario general de la ONU.
  • Por su parte, Benjamin Netanyahu insistió en eximir a su Gobierno de la responsabilidad de la ofensiva militar y acusó a la ONU de colaborar con Hamás.

Ban Ki-moon en Palestina

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, entró este martes en Gaza por vez primera en dos años donde observó con sus propios ojos la magnitud de la devastación causada por Israel y calibró las necesidades para la reconstrucción de la Franja.

El diplomático atravesó el paso fronterizo de Eretz, que separa Israel de Gaza, en un convoy de la ONU sin hacer comentario alguno a la prensa y se dirigió hacia la zona norte de la Franja, una de las más castigadas.

Una vez allí visitó algunas áreas arrasada antes de dirigirse a la sede del Gobierno de reconciliación nacional palestino, donde transmitió a sus miembros su solidaridad y el apoyo de la comunidad internacional.

«Estamos a vuestro lado», dijo Ban, quien confirmó que el primer envío con materias primas y herramientas para la reconstrucción llegará este martes mismo a la Franja, y que lo salarios de los funcionarios serán pagados a fin de mes.

Husein al Sheij, enlace la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Gaza, afirmó que esos materiales «entrarán a través del paso de Kerem Shalom. Cemento, hierro y grava entrarán en Gaza con la colaboración de la ONU y el material será distribuido entre el sector privado de acuerdo con el mecanismo adoptado», explico en un comunicado.

Tras el encuentro, el diplomático surcoreano se desplazó a un escuela de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en el campo de refugiados de Jabalia, que fue alcanzada por proyectiles israelíes durante los cincuenta días que duró este verano la operación bélica.

«Queremos expresar nuestro deseo de que el pueblo palestino tenga un mejor futuro y una mejor economía. Le he dicho a los israelíes que no se puede resolver el problema de Gaza sin atajar las raíces del problema», subrayó.

Ban también visitó el barrio de Shahaiye, en el este de Gaza, arrasado por el Ejército israelí, donde prometió a sus habitantes que las casas serían reconstruidas.

Ban llegó a Gaza tras visitar el lunes Ramala y Jerusalén, donde advirtió a los líderes palestinos e israelíes que la rehabilitación de la Franja no será consistente si no se avanza en una solución política del conflicto.

Responsabilidad en el conflicto

El secretario general se reunió en la ciudad santa con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien insistió en eximir a su Gobierno de la responsabilidad de la ofensiva militar y acusó a la ONU de colaborar con el movimiento islamista Hamás.

«La raíz del estallido de violencia de este verano fue el disparo de cohetes de Hamás contra ciudades israelíes, y esos ataques con cohetes en numerosas ocasiones se aprovechaban de la neutralidad de la ONU, usando la instalaciones y escuelas de la ONU como parte de la maquinaria de terror», afirmó.

«Y cuando los cohetes eran descubiertos en el interior de las escuelas de la ONU, algunos de los responsables de la ONU se los daban a Hamás, el mismo Hamás que lanzaba cohetes contra ciudades y civiles israelíes», agregó.

Este verano, al menos 17 palestinos perdieron la vida en un ataque israelí contra una escuela UNRWA en la que habían buscado protección cientos de civiles desplazados de sus casas por los bombardeos en la localidad de Beit Hanun, en el norte de Gaza.

En un primer lugar, Israel aseguró que la escuela estaba vacía, después aseguró que desde su interior se dispararon cohetes y por último admitió que fue desde un lugar cercano.

Más de 2.100 personas, un 75% de ellos civiles palestinos, murieron y más de 11.000 resultaron heridos este verano durante los cincuenta días de bombardeos continuos que duró la última ofensiva militar israelí en Gaza.

Además, cerca de 7.000 edificios y viviendas fueron reducidos a escombros y más de 100.000 personas perdieron su hogar en una Franja empobrecida, bajo bloqueo económico y asedio militar israelí desde 2007, en la que viven encerrados cerca de dos millones de personas.