Borges en la tradición y el psicoanálisis

76

521889aa111cf_600x450En “Borges y yo/Borges y los otros”, la académica argentina Jorgelina Corbatta configura un ensayo que se aproxima al universo del escritor argentino desde su experimentación con la literatura gauchesca hasta el primer estudio psicoanalítico de su obra, realizado por Didier Anzieu.

El ensayo, publicado por Corregidor, aborda dos aspectos opuestos del autor de “Otras inquisiciones”: su trabajo con la tradición del gaucho, el compadrito, el malevo, y su inserción en el post-modernismo, a partir de una mirada psicoanalítica de su obra. Además, explora su impronta en la escritura de Ricardo Piglia, Manuel Puig y Juan José Saer.

El libro incluye, además, un reportaje inédito al autor de “La biblioteca de Babel” realizado en diciembre de 1983 en Buenos Aires, sobre el que la autora cuenta que “tuvo lugar en su desnudo y magro departamento de la calle Maipú, fue una entrevista donde pese a mis pensadas preguntas él contestó -o mejor dicho- habló de lo que le interesaba”.

Jorgelina Corbatta nació en Bahía Blanca y es licenciada y profesora en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Es, también, master en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Pittsburgh. Ha dado clases en Argentina, Colombia y en diversas universidades de Europa y Estados Unidos. Es, además, candidata académica en el Michigan Psychoanalytic Institute.

Para la autora, “resulta curioso acercarse a Borges en su relación con Francia a partir de una lectura psicoanalítica hecha por un psicoanalista francés, Didier Anzieu ya que, como sabemos, a lo largo de toda su vida Borges manifestó un intenso desdén por Freud y su teoría”.

Sin embargo, sostiene, “a pesar de que el estudio de Anzieu data de 1971, considero valioso su aporte a la crítica de la obra de Borges no sólo porque inaugura un nuevo enfoque crítico sino porque varias de sus ideas han perdurado en estudios posteriores: la biografía literaria de Emir Rodríguez Monegal; los estudios del psicoanalista Thomas H. Ogden o de Julio Woscoboinik”.

“Así como -continúa- en ciertas aproximaciones críticas de Ricardo Piglia, Beatriz Sarlo o Juan José Saer”.

La autora explica que según Anzieu, Borges parte voluntariamente de un conjunto de propiedades del campo de la óptica: “la doble simetría, en el plano vertical y sagital, de la imagen especular. Fecha su elección en el accidente ocurrido en la Navidad de 1938 que casi lo deja ciego” (un fuerte golpe en la cabeza con la hoja abierta de una ventana).

A partir de ese accidente, sostiene, “mediante un rigor llevado hasta los efectos más inesperados y paradojales, Borges traspone esas propiedades a las imágenes (ahora en sentido psicológico) que cada ser humano proyecta en los otros”.

Una de las fuentes de complicación lógica frente a Borges -apunta Corbatta- provendría de la reciprocidad especular que el escritor establece entre esas imágenes psicológicas: cada uno toma al otro como espejo de sí mismo. Por ejemplo, el padre que sueña al hijo hasta darse cuenta de que él también es el sueño de otro (`Las ruinas circulares`).

Más adelante, en el capítulo sobre la presencia de las figuras del gaucho y el compadrito en su obra, Corbatta señala una doble vertiente en la que se nutren las preocupaciones éticas y estéticas del autor de “Hombre de la Esquina Rosada”.

Y apunta: “Por un lado, la biblioteca de ilimitados libros ingleses de su padre que lo incita a indagar el universo; por el otro, las hazañas de sus antepasados ilustres que lo impulsan a bucear en el hombre y el pasado argentinos”.

En ese sentido, Corbatta sostiene que en “Inquisiciones” (1925) -un libro que más tarde Borges eliminaría de sus “Obras Completas”-, ya se aborda la índole de la literatura gauchesca: “De ese libro escrito en París destaca Borges el tono antes que el relato y, como después hará con Whitman, Flaubert, Hawthorne o Valery, adivina al hombre que está detrás de la obra”.

Según Corbatta, esta indagación sobre el autor de “Ficciones”, “es el resultado de una lenta gestación y de un parto sin dolor. O, como ya he dicho en otro lado, mis libros se van formando como las capas geológicas en lentos y tal vez misteriosos procesos”.

“Como todo argentino -apunta-, yo siempre he tenido la ilusión de escribir un libro sobre Borges como expresión, sobre todo, de mi agradecimiento por mi vida con Borges”.