Brazuka la pelota que fabrican las mujeres

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El nombre de la pelota se decidió el 12 de septiembre de 2012, cuando más de un millón de brasileños votaron por Brazuka sobre Bossnova y Carnavalesca. El primero de los tres nombres obtuvo más del 75 por ciento de los votos.

Adidas, la marca que patrocina el balón, señaló durante su presentación que es un «diseño revolucionario de seis paneles». Su superficie no tiene costuras, lo que permite una trayectoria más predecible, mejor toque y una menor absorción de agua.

Además, este balón ha recibido mayor puntuación según la Fifa, con valoraciones relacionadas con la circunferencia, el peso, el rebote y la absorción de agua. Está fabricado con poliuretano al 100%.

La particularidad de Brazuka es que no hay grandes máquinas que faciliten el proceso de fabricación del balón, ya que en Pakistán es donde estos trabajos se hacen a mano. Hasta este Mundial, un proveedor chino se encargaba de fabricar todos los balones para el máximo torneo del mundo del futbol, pero este año, se vio incapaz de satisfacer la demanda, por lo que desde el Medio Oriente, Khawaja Akhtar levantó la mano.

Se trata de un empresario paquistaní que se dedica a la fabricación de balones, de hecho, él surte a la Bundesliga, la Ligue 1 de Francia y a la Champions League pero no había tenido oportunidad de hacerlo para el Mundial. No obstante, al enterarse que desde China no podrían con el paquete, se ofreció.

Para ello tiene a 1400 empleados (la mayoría mujeres) que día tras día fabrican las pelotas que rodarán en el Mundial de Brasil. “Si nos sale mal, nos la devuelven”, dijo con ironía el empresario.

Investigadores del Instituto de Salud y Ciencias del Deporte de la Universidad de Tsukuba (Japón) realizaron un estudio que demuestra que Brazuca es el más estable de los utilizados a lo largo de la historia de los mundiales.

La gran novedad radica en que la pelota está fabricada con tan sólo seis paneles, frente a los 32 paneles pentagonales y hexagonales de las convencionales, lo que permite a Brazuca tener un vuelo mucho más estable, sin apenas desviarse de su trayectoria.

Nada que ver con lo que ocurría, por ejemplo, con el Jabulani, el balón oficial de Sudáfrica 2010, que fue duramente criticado por los futbolistas debido a los extraños que hacía a la hora de golpearlo.