Capricho, inocultable indiferencia o tremenda inoperancia?

188

LAGUNA NAINECK /. Es inevitable dejar de especular si el estado de la calle Alem es producto de un capricho, una inocultable indiferencia o una tremenda inoperancia de quienes están al frente del gobierno local tanto en el ejecutivo como en el legislativo.

En la cuadra, a metros de los dos cortes de calles a raíz de enormes socavones que cubren de lado a lado, viven dos funcionarias públicas: una es concejal perteneciente al partido gobernante y la otra es diputada de la oposición.

Pensar que la falta de reparación de dicho tramo es por alguna cuestión tanto personal o política es inconcebible.

Al habitual transeúnte o conductor de vehículo o motociclista que obligadamente circula por dicha arteria le escapa ese detalle como así también el dato de que hace pocos días fuera aprobado por unanimidad el presupuesto de recursos y gastos de la municipalidad en un monto que rondaría los 24 millones de pesos.

Muchos nos preguntamos si quienes ocupan los cargos de responsabilidad en la comuna dimensionan la responsabilidad que a cada uno le cabe en la estructura del gobierno local. ¿Sabrán los concejales de uno u otro partido cuál es su verdadero rol?, que deben representarnos?, que deben ser los intermediarios ante los reclamos del ciudadano y los facilitadores en la búsqueda de una solución de esta naturaleza?,  y  que manejan los “resortes” para hacer cumplir al ejecutivo con sus obligaciones?.

Uno se pone a analizar y llega a la conclusión que muchas acciones se llevan a cabo por cumpli-miento (cumplo y a la vez miento). El estado de las calles nada tiene que ver con el resultado que se pretende de las largas jornadas de construcción entre los distintos actores políticos y sociales de la tan mentada planificación estratégica, que al decir de la expresión vulgar terminó en un “vyro reí” (una tontera).

Pesados camiones de más de 30 toneladas circulan por la vecindad rompiendo tubos de alcantarillas y bocacalles, hundiendo y destruyendo el enripiado y produciendo ruidos molestos en sus maniobras para descargar materiales en un galpón que por nada del mundo debió ser instalado en plena  zona de residencias de viviendas del IPV.

Capricho, inocultable indiferencia o  tremenda inoperancia;  cualquiera de estos calificativos valen porque los problemas están a la vista, de eso muchos nos damos cuenta y esperamos soluciones.