Centro de Biotecnología: transferencia de conocimientos para productores de todo el mundo

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Por Guillermo Koster

“Cuando analizamos los distintos ejemplares que tenemos en nuestra región, nos encontramos con características genéticas únicas que son muy apetecidas en el mundo. Como consecuencia de esto, tenemos que investigar y desarrollar tecnologías para aprovechar mejor esos recursos”, sintetiza el director de la Escuela de Jardinería 13 de Resistencia e impulsor del mega proyecto, José Ruchesi.

En este espacio se trabajará con patrones genéticos estables, con alto valor comercial, para apuntalar al sector productivo en el área forestal, industrial, oleaginosas, cereales, frutales y plantas ornamentales.

Por primera vez en la historia del país, un gobierno tomó la decisión política de jerarquizar la ciencia y tecnología con la creación de un Ministerio específico y la transferencia de conocimientos directamente a los productores. A esto se sumaron políticas provinciales y nacionales para hacer en esta Escuela el Centro de Biotecnología Agrícola – Forestal con el fin de potenciar los recursos humanos y tecnológicos y jerarquizar la ciencia y la tecnología con un lugar de esta naturaleza. Por eso, la decisión de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner en querer inaugurar este Centro encuentra fundamento con la visita programada para este martes 21, a las 19:30, en principio.

El trabajo con especies nativas

Es que en este Centro se trabajará para darle respuestas a todo el sector agrícola productivo. En la actividad forestal se trabaja por un lado- en especies nativas, para multiplicar un genotipo a gran escala. “Cuando analizamos y vemos -por ejemplo- los algarrobos, nos encontramos con que todos son distintos como consecuencia que son fruto de una recombinación genética de mucho tiempo. Entonces, algunos se han adaptado para vivir en suelo seco como en El Impenetrable con 600 milímetros de lluvia por año, otros en el Chaco Húmedo con 1200 milímetros, otros en suelo salinos y oteros en suelos inundables”, explicó el director.

De tal manera, cuando desde el centro comenzaron a analizar se encontraron que los genotipos son totalmente distintos y únicos. Pero descubrieron que son interesantes porque si se quiere llevar adelante un plan de forestación con algarrobo en el Chaco seco hay que multiplicar uno de esos genotipos adaptado a esa región. En cambio, si se busca reforestar en el Chaco Húmedo se necesita multiplicar un genotipo a gran escala y llevar adelante luego la forestación. “Esto quiere decir que tenemos que respetar los genotipos que están adaptados a las condiciones de clima y suelo para no tener problemas en los genotipos que tenemos que utilizar”, comentó Ruchesi.

Por otro lado, cuando se observan las otras especies como lapacho, quebracho o urunday, tienen características únicas e interesantes. Con la tecnología que se aplica a través de la micropropagación se puede clonar una especie o un individuo a gran escala para de esa forma tener plantas uniformes para llevar adelante un proceso productivo.

En cuanto al área de especies forestales exóticas -por ejemplo- eucaliptus, se buscan plantas para la elaboración de carbón, de crecimiento rápido y de alta densidad que sirvan para carbonizar. “Hace unos años la Uncaus determinó 20 genotipos con alto rendimiento calórico (más de 3000 calorías por gramo).

A esos individuos de 80 años lo estamos clonando en la Escuela de Jardinería con la finalidad de tener patrones genéticos que ya están adaptados a nuestro clima y suelo, tuvieron procesos de sequías prolongados, de exceso de calor y frio, y resistieron esos embates. Esos individuos de 80 años son los que tenemos que tratar de propagar teniendo en cuanta que son de alta densidad para hacer carbón y están adaptados a nuestras características climáticas”, detalló Ruchesi. La tarea encuentra fundamento valedero e importante en la forestación para hacer carbón, ya que si se termina el recurso forestal nativo se acaba la actividad.

Este martes 21, con la esperada presencia de la presidenta de la Nación, se inaugurará el Centro de Biotecnología agrícola – forestal, un laboratorio de referencia a nivel internacional.

Resistir a la sequía

En el tema cultivos oleaginosos, la Escuela trabaja para obtener plantas resistentes a sequías, mediante un convenio entre la provincia del Chaco y el Conicet para realizar tareas de cooperación con la Universidad Nacional del Litoral y llevar adelante proyectos relacionados con la transformación genética de especies. En esta primera instancia, para que resistan sequías: “Esto es muy importante porque el cambio climático nos exige contar con especies que resistan sequías. Este cambio hace que en algunas zonas se produzcan sequias prolongadas y en otras inundaciones. Estos dos fenómenos no deseados afectan directamente a la producción. Si tengo una planta que resista a la sequía más que otra, estamos en condiciones ventajosas para producir algo en condiciones extremas”, destacó el director de la Escuela.

Ruchesi hizo referencia en este punto a girasol y soja. En este momento se trabaja con gen que se saca del girasol que es más resistente a sequía que la soja y se lo coloca en la planta de soja. O sea, que la transgénesis se hace a partir de un gen de girasol que resiste sequía y se lo saca de esa planta para transmutarlo a una de soja. Nuestro laboratorio es de alta tecnología con un recurso humano altamente calificado”, comentó. Así, recordó que desde diciembre a agosto trabajaron en la Escuela especialistas del Conicet que estuvieron becados en la Universidad de Wisconsin (EEUU), lo que jerarquiza a este establecimiento.

Al profundizar en las plantas oleaginosas resistentes a sequía, el profesional aseguró que el protocolo técnico ya está elaborado, lo que significa que están ajustados todos los procedimientos; mientras que falta hacer una redeterminación que se hace por biología molecular en Santa Fe. “En un corto tiempo vamos a tener novedades en el tema”, agregó.

Es que una vez que se obtiene la planta transformada, con una variedad de soja especial que no es comercial. Se trata de una variedad que rápidamente se puede transformar, para luego hacer un traspaso a una variedad comercial, lo que lleva un tiempo. “Esto lo tenemos que hacer sí o sí, porque nuestro país es agrícola-ganadero y no tenemos otra forma de tener buenos ingresos. De tal manera que tenemos que jerarquizar nuestra producción. Estamos haciendo punta de lanza y esto es sumamente importante”, ponderó Ruchesi.

Plantas ornamentales

En floricultura se están multiplicando genotipos de interés comercial a gran escala. La Argentina no tiene un desarrollo tecnológico adecuado en el cultivo de plantas ornamentales, pero sí existen todas las condiciones porque es un país que tiene todos los climas. “Esto nos posibilita trabajar con muchas especies y variedades que son aceptadas en diferentes climas. Estamos jerarquizando las bondades de nuestra región y clima, para potenciar los genotipos que tienen interés comercial y apuntalar al sector productivo”, aseguró.

Los desafíos

El desafío de la Escuela de Jardinería es poner en marcha este aparato productivo, ya que el objetivo es hacer entre tres y cinco millones de plantines por año. Este Centro de Biotecnología será referente de todo el país, formándose una empresa que se denominará Bioxar (Biotecnología de Gestar Argentina), donde estará incluida la Escuela de Jardinería y cuatro empresas más: Conicet, BioColombres (Tucumán), Agrogenética La Rioja y Biofábrica de Misiones, para potenciar y apuntalar a todo el país. “En planta libre de virus de batata tenemos uno de los mayores centros productivos del país, con más de 500 mil plantas por año. Esto es sumamente importante porque hay que apuntalar al sector productivo de ese cultivo, que se está perdiendo por los virus”, concluyó.