Con los nervios tensos

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La incertidumbre por el futuro de la economía del país y cómo impactará en el bolsillo de los argentinos concentra por estos días la mayor preocupación de la gente y tensa las cuerdas de los distintos sectores políticos, gremiales y empre­sarios, que son los que tienen que dar respuestas.
Sin duda, la Argentina atraviesa uno de sus peores momentos desde la crisis que se desató en 2009 y a la desaceleración de la economía, se suma ya el impacto en el empleo que es palpable. De acuerdo con los datos que arroja la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo de la Nación en el segundo trimestre de 2014 se observa un deterioro del mercado de trabajo y una desaceleración en la crea­ción de empleo.
Algunos sectores como la in­dustria o la construcción mues­tran las situaciones más difíci­les de suspensiones y despidos, y otros como el comercio y los servicios exhiben pérdidas de empleo por goteo, pero en gene­ral se observa una tendencia al deterioro.
Según la encuesta del Ministe­rio el empleo formal registrado tuvo una caída del 0,3% durante el segundo trimestre con relación al primer trimestre del año, aunque en términos interanuales hubo una leve suba del 0,5%. Si se analiza la tasa de las contrataciones y las desvin­culaciones del mercado laboral, ambas experimentan una baja a partir del primer trimestre del año. Hay me­nos contrataciones y menos renuncias.
El dato resonante aparece en el crecimiento de las suspensiones que alcanzan a 6 de cada mil emplea­dos, siendo la cifra más elevada desde el último bajón del empleo en 2009. Sólo en la industria automotriz (terminales y autopartes) se registran más de 15.000 suspensiones.
Con el país en plena recesión, con un dólar paralelo en niveles récord, con la pérdida del poder adquisiti­vo por la inflación y una incertidumbre laboral que no ocurría desde el 2001/02, una lucha de todos contra todos parece haberse desatado entre sectores de po­der político y económico.
Así lo señala el analista José Calero, quien sostiene que a este panorama se suma el revés judicial de la Argentina ante la Justicia norteamericana en la causa iniciada por los fondos buitre, que por ahora dejó al país en cesación de pagos. Este escenario justamente explica en parte la ofensiva lanzada por el gobierno para tratar de frenar la escalada de remarcaciones, ante las cuales los Precios Cuidados poco han podido hacer.
El proyecto para endurecer las sanciones de la ley de Abastecimiento es una nueva herramienta que el Go­bierno puso sobre la mesa. Sin embargo, para las prin­cipales entidades empresariales, como la Unión Industrial Argenti­na, la Cámara de la Construcción y la Asociación Electrotécnica Argentina, la iniciativa podría re­presentar el “fin de las actividad privada en la Argentina”.
Mientras tanto, el Gobierno considera que hay una mala in­tención por parte del sector em­presario, que ya estaría apoyando a dirigentes de la oposición para las presidenciales de 2015. De inmediato los kirchneristas más acérrimos salieron a instalar nue­vamente la rereelección de Cristina, advirtiendo que será el único liderazgo que reconocerá a partir del 2015, aprovechando además las diferencias internas que se advierten ya en el Frente Amplio Unen.
Frente a este panorama, los que vienen a caldear aún más el clima, son los sindicatos que preparan un nuevo paro para finales de este mes de agosto. Según Calero, la medida de fuerza volverá a encolumnar vo­luntades entre la CGT de Moyano y la CTA de Micheli.
No obstante, el metalúrgico Antonio Caló, en una difícil posición como líder de la central obrera ofi­cialista, todavía asiste en primera fila a los actos en Casa Rosada y sigue alineado con el “modelo”; pero las bases le hacen cada vez más ruido, y los gremios tradicionales enfrentan la “competencia” de fuerzas sindicales enroladas en la izquierda.
El tiempo dirá cuál es el final de una historia que se tensa cada vez más con el correr de las semanas y el deterioro económico y social.