CRISIS DEL CAMPO: Por la crisis, en el norte sólo se sembró el 50% de los campos

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Quejas contra la política agropecuaria.

Productores de Metán y Rosario de la Frontera, en Salta, cortaron la ruta nacional 9. Protestan contra el Gobierno.

Belgrano, Güemes y hasta el mismísimo San Martín estuvieron a metros de aquí, en la histórica posta de Yatasto. Algunos bríos de aquellos patriotas parecen haber quedado flotando en el aire cuando, puntuales a las tres, varios tractores toman envión, salen de la banquina y se cruzan sobre la ruta nacional 9, desafiando no solo el malhumor de cientos de conductores sino su propia naturaleza. “No queremos estar acá, nos gustaría volver al campo. Pero no queda remedio”, explica uno de los productores que sostiene este piquete, uno de los más bravos de los que han aflorado por todo el norte. En este región la crisis agrícola es tan grave que evalúan se podría reducir a la mitad la superficie a sembrar para 2016.

Los productores de Metan y Rosario de la Frontera, en el sur de Salta, son unos 300. Desde hace 14 días se alternan para custodiar el campamento y bloquear el tránsito en la principal arteria entre Tucumán y esta provincia. Tienen convicción y tiempo libre. Sus campos casi no demandan atención este año: en casi ninguna de las 240 mil hectáreas de la zona se ha sembrado trigo y la mayoría luce “sucio”, que en la jerga chacarera quiere decir cubiertos de yuyos. “Ya tendríamos que esta preparando las semillas y el barbecho”, dice José Luis Palacio, tercera generación de productores, que se lamenta porque por primera vez en mucho tiempo no hay sequía y los suelos lucen humedad abundante. “Es terrorífico: ahora tenemos agua pero no la podemos aprovechar”, maldice.

Pese a que las tareas deberían haber comenzado, aquí nadie está pensando en la siembra que viene sino en pagar las deudas que dejó la campaña anterior, que son de más de 3.000 millones de pesos solo para Salta. Como en muchas otras regiones agrícolas, ya nadie fía, los cheques rebotan y se ha roto la cadena de pagos. La Razón es sencilla: luego de una muy buena cosecha los productores advirtieron que habían perdido plata. Y mucha: unos 120 dólares por hectárea de porotos, de 140 a 200 dólares en maíz, y unos 70 dólares en el caso de la bendita soja, que hasta ahora actuaba subsidiando al resto de los cultivos. Esto hay que multiplicarlo por 1,2 millones de hectáreas agrícolas de la provincia.

Van dos semanas, pero los productores prometen extender el piquete “hasta que pase algo”. Luego de una hora de corte, las colas de autos y camiones ocupan varios kilómetros para ambos lados. Un grupo de hombres trata de pasar y alza la voz. Se arma jaleo y aparece un palo que vuelve a poner en orden las cosas: hay bravos de los dos lados. “Gaucho puto”, insulta una mujer con un bebé en brazos. “Son los del pueblo que vuelven de joda por el feriado: en Rosario de la Frontera somos 33 mil habitantes y 20 mil tienen planes sociales”, relata uno de los agropecuarios. Los políticos que debieran cerrar esta herida brillan por su ausencia. Solo uno, el diputado provincial Emanuel Sierra, vino al lugar pese a ser del partido gobernante. “Hay que defender la producción”, explica. Pero está solo.

Según diversas fuentes incluidos los grupos CREA, en el NOA de 50 a 60% de la agricultura se hace sobre campos ajenos. En esos casos, los números no cierran. Pero tampoco queda ganancia si se trabaja en campo propio y uno ahorra el alquiler. Todos los contratos de arrendamiento se han caìdo y nadie firma uno nuevo, ni aunque le ofrezcan gratis el campo. Los productores palpitan que esa será la superficie que primero quedará sin ser sembrada: solamente en Salta, cerca de medio millón de hectáreas.

Como esta situación se extiende a todas las provincias del norte, hay cerca de 3 millones de hectáreas en peligro. “Los políticos nos aplican las mismas reglas que a la pampa húmeda, pero somos una economía regional, aquí nos revientan. Habiendo cosechado bien, nos estamos fundiendo”, dice José Natalio Iglesias. A su lado, Jaime Luque se irrita con los funcionarios que dicen que la crisis ha sido causa de la caída de los precios internacionales de los granos. “Eso es falso. Otras veces vendimos el maíz a 100 dólares y nos cerraban los números. Hoy vale 140 dólares y no llegamos”, dice Luque. (CLARIN)