Cuando ellos no tienen ganas

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En las charlas de amigos, reuniones de mujeres, algunos programas de televisión, en las notas de diarios y revistas, escuchamos hablar de sexo muchas veces haciendo alarde de una actividad suprema, frecuente y satisfactoria o dando consejos para lograr ese objetivo. Se nos ordena gozar, disfrutar, ser jóvenes, mostramos sexualmente activos y siempre dispuestos. Pero, ¿realmente es así o es solo una fachada que cubre antiguos prejuicios y falsas creencias?

Lo que llama la atención es que (en oposición o, tal vez, como efecto de esto) ha habido un aumento significativo de las consultas por falta de deseo sexual en los consultorios psicológicos, sexológicos y médicos. Muchas veces el motivo inicial es por algún síntoma físico y/o psicológico que pareciera no tener relación con lo sexual. A medida que escuchamos y preguntamos sobre la actividad sexual, nos dicen: «no tengo ganas” o “estoy cansado/a». La consulta sobre la inhibición o la falta de deseo sexual es frecuente en varones y mujeres de diferentes edades.

 


Viagra, ¿la pastilla mágica?  

Ante la falta de «ganas», surge la fantasía de fórmulas mágicas que generarían deseo de manera automática. Sin darnos cuenta así estaría garantizado el placer sexual. El uso del sidenafil (Viagra o pastilla azul ) se asocia frecuentemente con la idea de generar deseo y excitación sexual. Pero no es así.

Este medicamento genera vasodilatación (necesaria para lograr una erección), pero no causa el deseo. Lo que genera deseo y/o la falta de deseo sexual puede ser tan variado como personas existen en el mundo. Malas experiencias sexuales, vivencias traumáticas, duelos, la educación que hemos recibido, los miedos, los tabúes, los cambios que sentimos en el cuerpo (climaterio ) la falta de diálogo y el desconocimiento de la sexualidad del otro, los conflictos, el desconocimiento del cuerpo femenino y masculino, la falta de un método anticonceptivo que tranquilice si no se busca un embarazo, un estado depresivo actual o de larga data, etcétera, pueden ser algunas de las causas de la falta de deseo sexual.

 

¿Le pasa a las mujeres y varones por igual?  

Sí, pero las mujeres siempre han tenido más permiso social para hablar de sus problemas, de sus emociones, de sus fantasías y son las que generalmente consultan cuando se presenta un problema de salud o algún malestar. Los varones deben cumplir con el rol de ser los más fuertes, sostenedores, proveedores, siempre deben estar bien y dispuestos al sexo, no deben llorar, no se enferman, no consultan. Por vergüenza, por falta de tiempo o porque no se permiten reconocer que algo les pasa no consultan frente a dificultades emocionales y físicas.

Cuando un hombre siente que no tiene deseo sexual por lo general lo oculta, lo disimula, ya que se avergüenza de ello. Dilata la consulta con un profesional y, así, el problema no se soluciona. Y aunque parezca obvio, hay que decirlo: los varones también pueden no tener ganas. Sí, son humanos, no son animales empujados por la tetosterona que no piensan ni sienten. También a ellos les pasan cosas.


Algunos motivos que pueden provocar la falta de deseo sexual en los hombres:

– Estado depresivo no diagnosticado.
– Preocupaciones económicas, laborales o familiares.
– Baja autoestima
– Presencia de una enfermedad física.
– Alto nivel de exigencia para demostrar un buen desempeño sexual frente a su pareja y frente a sus pares.
– No reconocimiento de los cambios corporales que se van suscitando con el paso del tiempo (andropausia).
– Consumo de alcohol, cigarrillos y otras sustancias tóxicas.
– Prácticas sexuales que resultan monótonas y aburridas.
– Falta de diálogo en la pareja sobre la sexualidad y los deseos de ambos.
– Necesidad insatisfecha de explorar e innovar en la intimidad sexual.
– Vergüenzas, pudores y miedos.
– Desconocimiento de la fisiología, de la respuesta sexual del varón y de la mujer.
– Desconocimiento del cuerpo femenino y del placer femenino.
– Ansiedad.
– Temor a volver a tener un mal desempeño sexual si ya se presentó en alguna oportunidad (dificultad para sostener la erección, eyaculación precoz, etcétera)
– Crisis en la pareja.
– En el embarazo y el puerperio puede presentarse la falta de deseo sexual (entre otras disfunciones) por diferentes causas. Por ejemplo, sentimiento de exclusión del vínculo madre e hijo, por miedo a dañar al bebe o por vergüenza.

 

La solución está en nosotros 

Tanto para los hombres como para las mujeres permitirse consultar frente a alguna dificultad sexual, de pareja y/o emocional es la manera de empezar a resolver lo que esta pasando. El placer es un derecho humano y no debe vivirse como imposición o mandato, ni con culpa o miedo al castigo.

La sexualidad forma parte de la salud emocional, psíquica y física de las personas. Se le debe prestar atención con cuidado y respeto, ya que todos merecemos vivirla con plenitud.

Libres de mandatos que ordenan disfrutar y gozar siempre y mucho, podremos darnos el permiso de vivir la sexualidad como se nos plazca, potenciando nuestras capacidades y escuchando nuestros deseos.

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