ECONOMÍA: La inflación, la mayor preocupación de los argentinos

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Las preocupaciones aumentaron en Argentina después la suba de precios en los primeros meses del año.

La primera preocupación de la opinión pública mundial hoy es la pandemia de coronavirus y después vienen las preocupaciones económicas, particularmente el desempleo. En cambio, en la Argentina, el principal problema es la inflación y después viene la falta de trabajo.

El COVID-19, aun ya de lleno en plena segunda ola, puede aparecer cuatro o cinco puestos más abajo. También las expectativas económicas a futuro en la Argentina dan mucho peor que en el “resto del mundo”.

Según el gobierno, la responsabilidad es de las empresas, que siguen moviendo sus precios por encima de 40%, y de los consultores, que con proyecciones de inflación del 40/50%, distorsionan el proceso de formación de expectativas (aunque en el REM estimaban para marzo una inflación de 3,8%, un punto por debajo del resultado de 4,8%.

Una encuesta de ABECEB (consultoria en Economía), revela que la falta de credibilidad en la “estrategia “antiinflacionaria”se potencia ante la fuerte incertidumbre que genera la segunda ola de COVID (escasez de vacunas, contagios y crecientes restricciones) en la actividad económica imponiendo nuevos gastos no previstos en el presupuesto

Una tasa la inflación de 4.8% como la de marzo es en sí misma un hecho disruptivo. Pero hoy sus efectos distorsivos ponen al descubierto las debilidades de la estrategia antiinflacionaria oficial y generan dudas sobre con qué niveles de inflación mensual se llegara a las elecciones.

Hay un 13% de inflación desde enero y, en consecuencia, la proyección de 29% para 2021 es inverosímil.

“Si la inflación no se desacelera visiblemente en los próximos meses, el gobierno va a imponer mayores controles y atraso cambiario, hasta donde las reservas del Central y la brecha lo toleren”, señalan desde la consultora.

Y sostienen que “un escenario poco deseable sería “el de un gobierno debilitado por un mal resultado electoral que enfrenta la necesidad perentoria de ajustar los precios relativos y el déficit fiscal. Un escenario mejor para corregir la macroeconomía es uno en el que el gobierno se fortalezca en la elección. Pero, paradójicamente, tampoco se puede descartar que en ese marco las autoridades se vean tentadas a aumentar los controles y las intervenciones, considerando que, después de todo, esos instrumentos fueron legitimados en las urnas. (diario26.com)