El 60% de las familias que ocuparon el Pirayuí en 2012 ya no viven en el predio

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La toma masiva del extenso predio en el barrio Pirayuí está próxima a cumplir dos años y todavía no fue resuelta la situación de las familias que habitan allí. En el tiempo transcurrido, muchas de ellas decidieron dar marcha atrás y abandonar el lugar, que pareciera ser invisible para diversos sectores de la sociedad.

El 60 por ciento de los grupos familiares que participó de la toma inicial, entre el 6 y 7 de julio de 2012, desistió de permanecer en el asentamiento, según datos de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, y aunque nuevas familias llegaron al predio es mucho menor la población actual. El abandono por parte de las autoridades, la difícil vida a la intemperie, sin los servicios básicos y las pocas esperanzas de alcanzar una vida mejor con un techo propio, habrían sido los desencadenantes de la retirada.

En el lugar quedan poco más de 600 familias de las 2.500 que ingresaron inicialmente y aunque la postal es diferente, la cuestión sigue irresuelta. La medida de innovar dispuesta por la Justicia sigue vigente aunque no se cumple. Así, las carpas y toldos dieron paso a las casillas de madera y proliferaron las conexiones ilegales de agua y electricidad.

Desde el año pasado la zona ya no tiene custodia policial, por lo que el ingreso de materiales para mejorar las precarias casillas se realiza constantemente. El propietario de la mayor parte del predio de 43 hectáreas pretendería que el Concejo Deliberante declare, por medio de una ordenanza, zona urbana al lugar que actualmente está considerado como rural y luego retomaría las negociaciones con las familias que se encuentren en él.

Esto constituiría un nuevo paso en vistas a resolver el conflicto que está a punto de cumplir dos años, puesto que las negociaciones entabladas entre propietarios y okupas fueron infructuosas y quedaron en punto muerto.