El color de la interna de la Dpec

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POR ALBERTO RUIZ DÍAZ
La persistencia del manejo del orga­nismo en manos del interventor administrativo y la conducción oficialista injer­tada en el Sindicato de Luz y Fuerza que perduró una década, son hechos que in­dican el control social y ad­ministrativo que el Gobier­no ejerció sobre la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (Dpec). Median­te lo primero, la toma de decisiones fue sustraída a un Directorio y transferida al Gobernador. Mediante lo segundo, la representación de los trabajadores fue transferida a una cúpu­la que redujo al míni­mo toda posibilidad de confrontación o sana crítica al manejo de la empresa. No fue casual que en 2004 el Gobierno haya utilizado incluso a la Policía para el copamiento del sindicato.
La nueva conducción ofi­cialista funcionó como “sin­dicato amarillo”, así deno­minados los que aparentan luchar por los intereses de los trabajadores, pero son controlados o financiados por los empleadores y res­ponden a los intereses de éstos; lo cual se ve con cla­ridad en el último conflicto gremial, una de cuyas raíces es el vacío de parámetros sa­lariales que viene arrastrán­dose desde 2008 cuando la cúpula gremial dejó caer el Convenio Colectivo de Luz y Fuerza.
CRISIS ENERGÉTICA EN CLAVE GREMIAL
El Convenio Colectivo de Trabajo 36/75 de Luz y Fuer­za resume las conquistas so­ciales del sector y es aplica­do en todo el país por las en­tidades prestatarias del Ser­vicio de Electricidad, pero en Corrientes el sindicalis­mo amarillo lo hizo caer en 2008 porque no le convenía al Gobierno, siendo reem­plazado por otro Convenio regresivo que hizo volver hacia atrás muchas mejoras laborales y que, a su vez ca­ducó el pasado 30 de marzo de 2014, casi al mismo tiem­po que el último secretario general oficialista de Luz y Fuerza, Jorge Ovando.
Ahora, ante el vacío del parámetro salarial, los tra­bajadores de la Dpec se en­teraron (un poco tarde) que con el sindicalismo amarillo sus “conquistas sociales” fueron papel mojado. Des­plazado Ovando, puertas adentro de la interna gremial asoman dos tendencias: por un lado el reclamo de la in­mediata puesta en vigencia de un nuevo Convenio Co­lectivo. En esta postura una gran parte quisiera volver al Convenio 36/75, lo que cho­ca frontalmente con la nega­tiva el Gobernador. A su vez otro grupo quiere esperar a que las nuevas autorida­des sindicales sean elegidas en agosto y que sean ellas las negociadoras del nue­vo convenio. En esta última postura se ubican algunos del sindicalismo amarillo residual, lógicamente con la expectativa de ser ellos los futuros “negociadores”.
LA CRISIS ENERGÉTICA EN CLAVE DE NEGOCIOS
Por estos días se anunció que la Federación Argenti­na de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf) viene a me­diar en el conflicto local. A primera vista se puede en­tender que son los máximos representantes de los traba­jadores del sector ya que tie­ne nombre de gremio, pero la “Fatlyf” es en realidad una megaempresa que explota el rubro electricidad y tiene participación societaria en varios de los pedazos del sistema energético nacional que fue fraccionado y ven­dido en la década del ‘90.
La visita coincide tam­bién con la Asamblea del Sindicato de Luz y Fuerza que se hará mañana para designar la Junta Electoral de la próxima elección de Comisión Directiva. Algu­nos desconfiados creen que la Federación podría sus­pender la interna y dejar el gremio a cargo de un inter­ventor, lo cual favorecería la posibilidad de privatizar la distribución de energía, pues uno de los asuntos que los privatizadores pre­ferirían arreglar, es firmar antes un nuevo convenio colectivo que no perjudique la rentabilidad de quien se haga cargo de la empresa. Lograr un convenio light sería muy difícil si el Sindi­cato local queda en manos no adictas al Gobierno, pero sería un simple trámite si se diera el caso que fuera in­tervenido por Fatlyf, ya que ese mismo grupo económi­co tendría un lógico interés en agarrar la distribución de electricidad en Corrientes y esa posibilidad hizo sonar las alarmas porque algunos dicen que en algunas em­presas de federación no se aplica el Convenio Colecti­vo 36/75 que preferirían los trabajadores.
Ya en febrero de 2010 la Fatlyf pidió la Dpec. El ar­gumento expresado al Go­bierno por el secretario ge­neral Julio Ieraci era que la empresa provincial andaba mal y ellos iban a poner pla­ta. Esa noticia fue publicada en un medio local, pero sin ser desmentida los periodis­tas del medio gráfico fueron acosados por el vocero de la federación y hasta amena­zados con demandas judi­ciales.
La Dpec ya fue y lo que parece que hará el Gobierno es huir hacia adelante. Sin embargo hay un hecho inex­plicable con el cual mostró la hilacha y es no haber ac­tualizado el cuadro tarifa­rio que la dejó “última en el ranking”, pues para actuali­zar esa tarifa de 2008 -que inventó Urbatec y se aprobó por Decreto- lo único que te­nía que hacer era firmar otro Decreto, como hace con las tarifas de agua.
La cuestión ahora es quién se hace cargo de la electricidad. El Estado se quedará posiblemente con el quebranto económico y se le entregará a los priva­dos alguna parte rentable, como por ejemplo la co­branza del servicio y de al­gunos juicios; ya lo vimos con la privatización del agua, cuando se le dio para que cobre. En la práctica los concesionarios tercerizan para transferir los riesgos a terceros, reducir el costo de mano de obra y disciplinar a la fuerza del trabajo. Gas­tan poco y nada en mante­nimiento y nada-nada en inversiones. Con frecuencia piden (y logran) subsidios del Estado; “compraron” el Ente Regulador; sacaron las canillas públicas, etc. El resultado es conocido: pa­gue primero y llore después. Con la electricidad privati­zada veremos como le ha­cen pagar la luz hasta a los ciegos.
“Es una empresa que­brada”, dijo el Gobernador, habrá que ver cuánta es su propia culpa.s

La Federación de Luz y Fuerza que media en la crisis de la Dpec tiene participación en las centrales térmicas: NOA SA; en Rosario (Santa Fe); Patagónicas SA; Del Litoral SA; y en Salta. En las firmas Transnoa, Transnea y también en Jujuy, Neu­quén, Catamarca, For­mosa. Gas NEA, Gas del Sur, Aseguradora “Luz”, ART SA Prestadora de servicios mutuales. Y tenía la AFJP “Futura”.