El Ejército iraquí recupera Tikrit ante los suníes, que continúan su avance hacia Bagdad

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AGENCIAS

  • Tikrit es la capital de la provincia de Salahedín, a apenas 100 km de Bagdad.
  • El Estado Islámico de Irak y el Levante había irrumpido el miércoles en la ciudad.
  • El portavoz de los yihadistas insta a conquistar Bagdad y los santuarios chiíes.
  • En Bagdad, un barrio chií ha sido atacado, dejando 21 muertos.
  • Las fuerzas kurdas aseguran que se han hecho con el control de Kirkuk.

Rebeldes suníes en Tikrit

El Ejército de Irak ha recuperado este jueves el control de Tikrit, capital de la provincia de Salahedín, tras combates con los insurgentes suníes que irrumpieron este miércoles en la ciudad, según informa la televisión estatal Al Iraquiya. Fuerzas especiales liberaron por completo el edificio de la gobernación y mataron a 19 rebeldes, aunque se desconoce las bajas en las filas gubernamentales.

Tikrit, cuna del fallecido dictador Sadam Husein, se encuentra a unos 160 kilómetros al noroeste de Bagdad, el próximo objetivo declarado de los insurgentes encabezados por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

El EIIL ha arengado a sus seguidores para que dirijan su ofensiva hacia la capital iraquí y las ciudades meridionales de Kerbala y Nayaf, donde se encuentran los principales santuarios chiíes.

En un audio difundido en las últimas horas en los foros yihadistas, el portavoz del EIIL, Abu Mohamed al Adnani, insta a «avanzar hacia Bagdad», que será «la capital del califato», después de que su grupo haya tomado el control de otras zonas del país como Nínive.

«El ajuste de cuentas contigo [el primer ministro chií, Nuri al Maliki] no va a ser en Samarra o Bagdad, sino en las impuras Kerbala y Nayaf», amenaza Al Adnani en su discurso. El portavoz del EIIL pide a sus combatientes que no dejen descansar a las tropas iraquíes y que confíen en «la victoria de Dios».

«Prepárense y no renuncien a ningún palmo de lo que han liberado, para que no vuelvan los del régimen salvo sobre nuestros cadáveres«, subraya. En su opinión, «un Estado sin Dios no tiene poder», en alusión al régimen de Al Maliki y a la desbandada de sus soldados ante los ataques de los insurgentes suníes.

«Un Estado no triunfa con soldados, armas y dinero sino con la ayuda de Dios y la fe de sus soldados», agrega Al Adnani, que destaca que «el islam ha comenzado a enaltecerse y a triunfar».

Mientras, las fuerzas kurdas han asegurado este jueves que tienen pleno control de la ciudad de Kirkuk, después de que las fuerzas comandadas por Irak abandonaran sus puestos, ha informado un portavoz de los peshmergas.

Estado de emergencia

El primer ministro, Nuri al Maliki, que ha pedido al Parlamento decretar el estado de emergencia, aseguró este miércoles en un discurso que podrán hacer frente a la insurgencia «sin ayuda de nadie», pero al mismo tiempo instó a la población civil a tomar las armas para recomponer las maltrechas fuerzas gubernamentales.

La desbandada de oficiales y altos cargos que se produjo en Mosul y la provincia de Nínive llevó a Al Maliki a hablar de una «conspiración» contra su Gobierno.

Pese a que el EIIL lleva la iniciativa de los insurgentes, líderes tribales suníes explicaron a Efe que la crisis en Irak no solo involucra a este grupo yihadista, sino que en la rebelión participan otros movimientos suníes contra el Ejecutivo del chií Al Maliki.

El jeque Mohamed al Biyari, uno de los más destacados en la provincia occidental de Al Anbar, calificó lo sucedido como una «revolución popular de los iraquíes contra las injusticias que han sufrido».

«Quienes dirigen ahora las operaciones son facciones yihadistas que ya lucharon durante la ocupación estadounidense«, que retiró sus tropas del país al final de 2011, señaló Al Biyari.

De acuerdo con este líder tribal suní, junto al EIIL luchan el Ejército de los Hombres de la Orden Naqshabandi —una milicia baazista leal al exvicepresidente de Sadam Husein, Ezat al Duri—, el Ejército de los Muyahidines —que luchó contra EE UU—, y consejos tribales.

El conocido activista y bloguero suní Abu Abdala, por su lado, apuntó a Efe que «los revolucionarios tienen un ojo puesto en Bagdad», porque consideran que su objetivo no es la división de Irak en zonas confesionales, sino «mantener la unidad del país con un nuevo régimen».

Los progresos de los insurgentes hacia la capital colocan en una frágil posición al gabinete de Al Maliki, quien venció con una exigua mayoría en las pasadas elecciones parlamentarias de mayo y que continúa ejerciendo su cargo de forma interina.

El colapso de las fuerzas de seguridad ha llevado a jóvenes de Mosul a formar desde comités populares en algunos barrios para proteger las propiedades privadas de los saqueos.

Los vecinos están empleando vehículos blindados del tipo Humvee, que fueron abandonados por las fuerzas armadas en su retirada, para patrullar en zonas de la ribera oriental del río Tigris.

Atentado en Bagdad

Mientras, en Bagdad, al menos 21 personas murieron este miércoles y otras 42 resultaron heridas en dos ataques simultáneos, uno de ellos suicida y el otro con coche bomba, en el populoso barrio chií de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, informó a Efe una fuente policial.

El atentado más sangriento se produjo cuando un supuesto suicida detonó la carga explosiva que llevaba adosada al cuerpo en un funeral, lo que causó 18 muertos y 34 heridos.

De forma simultánea, un vehículo bomba que estaba aparcado cerca de un mercado popular explotó, lo que mató a tres personas e hirió a otras ocho.

La explosión también causó cuantiosos daños materiales en los locales y vehículos adyacentes, según la fuente.