El picudo pone en jaque al oro blanco

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Producción: Hipólito Ruiz

Fotos: César Mendoza

El informe de NORTE Rural, con base en datos del Senasa, fue contundente: el 92% del área algodonera en la Argentina en la actualidad se encuentra con infestación de la plaga del picudo y con probabilidad de ampliarse si es que avanza hacia Santiago del Estero, que es la zona de riego. La principal provincia productora de algodón, el Chaco, hoy se encuentra en la zona roja o área bajo cuarentena que es la zona de alta infestación.

El 92% del área algodonera en la Argentina en la actualidad se encuentra con infestación de la plaga del picudo y con probabilidad de ampliarse si es que avanza hacia Santiago del Estero.

El director de Sanidad Vegetal, Juan Armando Chancalay marcó la excepción de los departamentos de Almirante Brown hacia el Oeste de la ruta provincial 61 y el General Güemes hacia el Oeste de las rutas provinciales 61 y 9, límite con Salta, que es la zona de baja prevalencia.

El rol del Senasa

Muchas voces se levantaron reclamando que el Senasa no cumplió su rol de contralor en esta encrucijada. NORTE Rural ha recorrido gran parte de la provincia y pudo observar que existen lotes sin levantar el algodón de segunda y, en otros, algodones rebrotados por no haberse destruidos los rastrojos. El gobernador Jorge Capitanich, al dimensionar la gravedad de la situación en las áreas productivas de la provincia, se mostró dispuesto a dialogar con las máximas autoridades nacionales en la materia; es decir, con el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela y con la presidenta del Senasa, Diana Guillén.

Precisamente, sobre este tema, en la última reunión en Buenos Aires de la Mesa Nacional Algodonera, se informó de un incremento en el presupuesto del Senasa para el año próximo, lo cual vendrá a servir para intensificar los controles de fiscalización y vigilancia en las provincias. “El Chaco dejó bien marcado que necesitamos la presencia fuerte del organismo y trabajar articuladamente todas las áreas que conforman la cadena algodonera, con la premisa de que quien promueve no castiga”, indicó el ministro de la Producción, Marcelo Repetto tras ese encuentro.

Asimismo, dejó un claro mensaje: “Nosotros desde el gobierno provincial, a través del Ministerio de Producción, promovemos la ampliación de la frontera agropecuaria y también intensificar la superficie sembrada de algodón, pero hay organismos que tienen que ver con el control, fiscalización y vigilancia, tareas que tienen que hacerse eficientemente”.

Hace trece años ingresó al Chaco

La plaga ingresó en el año 2002, en la Colonia Amadeo del departamento 1º de Mayo, proveniente de Pilar (Paraguay). Esto generó centenares de reuniones y miles de fotografías y de titulares de los diarios. Pero alguien dijo: “El picudo no lee los diarios ni mira las fotos de los funcionarios que se acomodan cuando aparece un fotógrafo”.

El picudo del algodonero (Anthonomus grandis Boheman) fue declarado plaga del agro en 1993 y, según el trabajo de investigación de los técnicos del INTA, puede ocasionar daños muy severos a la producción algodonera en las zonas afectadas. Es la plaga más destructiva de este cultivo, debido a su capacidad biológica de reproducción, dispersión y colonización. Ataca los órganos reproductivos (botones florales, flores y cápsulas); además, al ser una plaga exótica, carece de enemigos naturales en la región.

Para avanzar en su control se ha trabajado con el Senasa, las cooperativas, las Comisiones Zonales de Lucha, el INTA, el Consejo de Ingenieros Agrónomos y la Fundación para la Lucha Contra el Picudo del Algodonero (Fulcpa), por ejemplo. Sin embargo, pese a los esfuerzos, hoy el Chaco está en zona roja y toda la región se ve amenazada.

 

“No se erradica, porque no se cumple con las leyes”

SAENZ PEÑA (Agencia) – “El Picudo no se erradica de la Argentina porque no se cumple con las leyes”. Así lo aseguró a NORTE, meses atrás, el especialista estadounidense Gerald Mc Kibben en el marco de la capacitación dirigida para los técnicos en el INTA. La base del éxito en la lucha contra el picudo del algodonero, es cumplir con las leyes, para lo cual habrá que trabajar fuertemente en las cuestiones culturales del productor, señaló.

El especialista estadounidense Gerald Mc Kibben estuvo en Sáenz Peña meses atrás en el marco de la capacitación dirigida para los técnicos en el INTA.

Mc Kibben le dijo a NORTE que existen tres componentes principales que deben tener éxito para que toda campaña pueda tener resultados favorables: la primera es una época de siembra uniforme en todas las áreas destinadas al cultivo. “No se puede sembrar acá en un mes y en una quincena en otro, eso no está bien”, señaló, traductor mediante.

El segundo componente es la aplicación de dos o tres fumigaciones en forma temprana, y el tercer componente, tal vez uno de los más importantes, es la destrucción de rastrojos justo después de la cosecha.

El especialista señalo que la erradicación total no es un desafío fácil sino por el contrario, hay que comenzar a trabajar haciendo énfasis en la planificación de las acciones, en la cual nadie puede quedar afuera, “es algo que debe tomarse en forma compacta, con la participación de todos y de cada uno de los integrantes de la cadena”.

“El que no destruye rastrojo, fabrica picudo”

“Si un campo no destruye rastrojos está produciendo picudo para otros productores”, dijo enfáticamente Gerald Mc Kibben. Aconsejó tomar medidas y apuntar a que los productores respeten las leyes. “Se cosechó, y en cinco días más, no tiene que haber ninguna planta de algodón en pie, hay que hacer inmediata destrucción de rastrojo”, indicó el especialista.

Expuso que en los Estados Unidos, “todos los productores son respetuosos de la ley, porque si no hacen destrucción de rastrojos, van a tener que pagar una multa, y nadie quiere pagar por no hacer los deberes porque además genera perjuicio a los demás”.