El presidente desafía a CFK e intenta recomponer su autoridad

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A pesar de una nueva derrota, la vice no cuestionó a Fernández ni le echó ministros. Fernández se envalentonó y le dijo que no podrá elegir a su sucesor como lo eligió a él. Interna y crisis.

El domingo el gobierno volvió a sufrir otra derrota, aunque un poco más moderada que la de las PASO, especialmente en la provincia de Buenos Aires. El leve recorte de la diferencia con Juntos por el Cambio fue aprovechado por Alberto Fernández para ajustar cuentas a Cristina Kirchner que lo había hecho responsable absoluto de lo ocurrido en septiembre.­

Este intercambio de misiles sigue la lógica habitual de las internas en el PJ. Se repite un fenómeno conocido: cuando carece de un liderazgo claro el peronismo dirime sus diferencias instalado en el poder, generando incertidumbre sobre la gestión.­

Por lo tanto, la crisis económica pasó a segundo plano a la espera de que se defina la cadena de mando. El acuerdo con el FMI, el plan de estabilización y la política fiscal, monetaria, etcétera, podrán ser cruciales para la salida de la actual situación, pero resultan accesorias para el partido de gobierno que concentra toda su atención en los actos callejeros a través de los cuales se envían mensajes sus dos principales facciones.­

El miércoles la que apoya al Presidente convocó a Plaza de Mayo por el día de la militancia. Fue la respuesta al acto del 17 de octubre en el que los sectores fieles a la vice lo habían zamarreado en el mismo lugar.­

Hebe de Bonafini y Amado Boudou le habían reclamado entonces que no acordara con el FMI. Integran el sector incondicional a CFK al igual que la diputada Vallejos que lo considera un «ocupa» en la Casa Rosada. Prudentemente Fernández no apareció por la plaza ese día.­

Pero se tomó revancha un mes más tarde y lo hizo con un discurso desconcertante, si no se lo considera a la luz de la interna del FdT. Cuando dijo que ganó las elecciones no se lo dijo a la oposición o al periodismo indignado. La principal destinataria del mensaje es la vice a la que también se animó a decirle que su `dedo’ para designar candidatos ya no va más. Todo esto con el respaldo de la CGT y de los grupos piqueteros más numerosos, con los gobernadores e intendentes expectantes en segundo plano y con la viuda de Kirchner en silencio.­

Esta vez el camporismo no apareció por la plaza hasta que el presidente se fue. Una actitud paciente que refleja la tregua en la cima del gobierno. De todas maneras, Oscar Parrilli no se pudo contener y dos días después le pidió a Fernández que empiece a gobernar de una buena vez. Se estima que Cristina Kirchner apoya un acuerdo con el FMI, pero que dio un paso al costado para que Fernández asuma en plenitud el costo político del ajuste. A eso se refería Parrillli.­

En la plaza Fernández llamó también a la oposición a un diálogo. Al mismo tiempo excluyó a Mauricio Macri de la conversación. Llama a dialogar y corta los puentes. Llama a consensuar y saca en el Congreso a marcha forzada proyectos y DNU con la mayoría residual oficialista.­

Nadie cree en el relato del consenso con la oposición y menos el FMI que, cuando reclama amplio apoyo para un eventual acuerdo, lo que pide es que el gobierno ordene la propia tropa. Un objetivo complicado, si se tiene en cuenta que el Presidente prometió un ambicioso plan plurianual para debatir en el Congreso, pero todavía no logró que el camporismo reúna la Comisión de Presupuesto y Hacienda para tratar el más modesto presupuesto 2022.­

Fernández parece creer que con la recuperación posterior a las PASO ganó tiempo y podrá llegar cómodo a 2023. Sería problemático si creyese también que ganó poder en la interna oficialista y que eso le permitirá neutralizar a Cristina Kirchner. También que para hacerlo debe radicalizarse.­

El gobierno deja trascender versiones de progresos en la negociación con el Fondo, pero insiste al mismo tiempo con políticas insostenibles. Entre ellas el endeudamiento y la emisión. El jueves el Tesoro tomó de los bancos más de 125 mil millones de pesos, mientras el Central tomaba 190 mil millones en leliqs.­

Esta bola que sigue creciendo indiferente a los actos en la plaza está empezando a generar en los mercados la sospecha de que más que un acuerdo lo que se viene es un default. El viernes todos los mercados fueron para abajo y el riesgo país está casi 300 puntos por encima de su registro antes de las internas abiertas.­

Según los especialistas, los vencimientos con el Fondo son manejables sólo hasta febrero si el Presidente no firma un acuerdo. ­

Por eso, llamaron la atención las declaraciones de Martín Redrado, economista de consulta de Cristina Kirchner. «O llegamos con las reservas a la cosecha de abril o al acuerdo con el Fondo o ajústense el cinturón porque el avión se va mover. Es un contexto complicado, el gran tema es si la clase dirigente se da cuenta de la gravedad y no llegamos a procesos más complejos como los que tuvieron Sorrouille, Lavagna y Cavallo». Un diagnóstico realista mientras el gobierno juega a los actos en la plaza.­ (laprensa.com)