Fecha 22 Independiente le ganó a Boca, se metió de lleno en Sudamericana y calentó más la lucha por la Libertadores

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El Rojo se llevó un clásico caliente por el gol de Benavídez y va por el boleto a la copa más importante. Battaglia cuidó jugadores y pagó.

Era el último tren, si lo dejaba pasar debía olvidarse del objetivo de entrar a la Copa Libertadores del año que viene. Independiente lo sabía, lo habían hablado entre Julio Falcioni y sus jugadores y se subieron con sacrificio, eficacia y concentración. La ilusión de clasificar sigue intacta porque le ganó en Avellaneda 1-0 al Boca de Sebastián Battaglia, que decidió rotar y no darle continuidad a una formación y lo pagó caro. El visitante no aprovechó sus oportunidades en el primer tiempo y se quedaron sin nada.

El clásico se encendió primero en las tribunas. Paraguas, banderas, bengalas de luces, humo rojo… Como si el espíritu de la Doble Visera latiera en el Libertadores de América, que prontamente se llamará también Ricardo Enrique Bochini, fue una noche que tuvo el marco de un clásico de los 90. Solo faltaron los hinchas visitantes para el duelo de tribunas. Pero ese contexto colorido y caliente que caía desde los cuatro costados, tuvo reciprocidad sobre el césped desde el primer minuto.

Boca sorprendió con la novedosa posición de Eduardo Salvio, partiendo como un enlace estratégicamente ubicado detrás de Domingo Blanco, el volante de contención que dispuso Falcioni ante la ausencia de Lucas Romero. Desde allí, con algunas primeras corridas veloces, encontró espacios el Toto, pero rápidamente le tomaron el tiempo. Independiente se re diagramó en un 4-3-3 plegable, que mutaba a un 4-5-1 al momento de recuperar la pelota, aprovechando que Alan Velasco y Andrés Roa estaban enchufados.

Se ve que Falcioni tomó nota de un dato estadístico: Boca es uno de los equipos del torneo que sufrió más goles de cabeza. Y buscó sacarle jugo a eso. Así llegó el 1-0 en la primera pelota aérea que metió Velasco en la zona de fuego: el uruguayo Carlos Benavídez se agigantó en el salto entre los centrales visitantes y le rompió el arco a Agustín Rossi. Tuvo un par más por la misma vía, el Rojo. Sergio Barreto hizo volar a Rossi y Gastón Togni también ganó por arriba pero su frentazo fue mucho más débil y menos peligroso.

Boca mejoró con los minutos. Alan Varela tardó en hacer pie en el círculo central, pero cuando se afirmó le dio respaldo a su equipo para iniciar el juego. Tuvo la suya probando desde afuera, pero tapó Sebastián Sosa. Cristian Pavón, abierto por la derecha, se las rebuscó para desnivelar y escalar hacia el arco, pero se topó con Juan Insaurralde y después con Sosa.

Los laterales visitantes también adquirieron protagonismo al ver los huecos detrás de Fabricio Bustos y de Togni. Luis Advíncula pudo desbordar en un par de ocasiones y producir centros de riesgo. Agustín Sández, del otro lado, se perdió un gol cantado al rematar muy defectuoso de frente al arco. A Norberto Briasco le pasó algo similar.

La presión de Boca doblegó a Independiente. Los de la Ribera se fueron al descanso con seis situaciones a favor desperdiciadas. El empate a esa altura lo merecía. No obstante, no la metió. Y tras el descanso, Independiente mostró los dientes en el fondo y ya no dejó espacios. El local clausuró todos los callejones y Boca no supo cómo penetrar.

Battaglia mandó a los titulares al campo: Villa, Cardona, Vázquez, Fabra, Ramírez. La historia no cambió. Velasco se desató y volvió loco a todo Boca. Hasta hizo expulsar a Izquierdoz, que le dio un codazo en el estómago de manera irresponsable.

El Xeneize frenó su marcha de dos triunfos al hilo, el Diablo se subió al último tren y está en carrera para la Libertadores 2022. (CLARIN)