INHUMANO: Se cumplió una semana del abandono de dos abuelos sobre la ruta 81 en la frontera con Salta

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Ranulfo y Honoria abuelos de alrededor de 80 años, hace una semana están varados en la intemperie la ruta 81 en la frontera con Salta, impedidos de ingresar a la provincia a pesar que contaban con autorización de Nación.

El gobierno de Insfrán se mantiene inflexible ante la desesperante situación de dos abuelos formoseños que hoy cumplen una semana abandonados a la vera de la ruta 81 en la frontera con Salta.

Cada vez están en peores condiciones soportando las bajas temperaturas en ese lugar. El responsable de otorgar los permisos les dio una respuesta delirante por teléfono, les dijo que el les podía otorgar el ingreso pero si lo hacían por la ruta 11 que está a más de 3 mil kilómetros de donde se encuentran ahora. La oposición duerme la siesta.

Lo más aproximado a una solución fue la propuesta delirante de quien otorga los permisos para entrar a la provincia que les dijo claramente, “Les otorgo los permisos pero tienen que ingresar por la ruta 11”.Nadie, ni siquiera los propios entienden porque se han emperrado en no facilitarles las cosas a dos adultos mayores que la están pasando realmente mal.Los acompañantes solo tienen medio tanque de combustible y la imposibilidad de moverse de ese lugar porque se les han vencido todos los permisos de circulación.

Honoria, la abuela está a punto de quedarse sin los remedios que utiliza habitualmente.Desde el día lunes de la semana pasada están a la vera de la ruta esperando algún tipo de asistencia y le piden por medio de un video ayuda al gobernador.

Exhiben además un certificado médico que los muestra como libres de coronavirus pero dijeron que nadie los atiende y que al igual que en otras situaciones no fueron tratados amablemente por la policía de Formosa.

Vinieron viajando miles de kilómetros, cruzaron Salta, Jujuy y otra vez en Salta llegaron a la frontera con Formosa con un permiso del Ministerio del Interior con las rutas detalladas por donde debían viajar.

Una vez en Formosa, empezó la odisea. Los abuelos, el tío y el nieto quienes llegaron en dos vehículos para mantener la distancia social, después de haber cumplido cuarentena en la ciudad de Salta se encontraron con la inflexibilidad sin bemoles de las autoridades formoseñas que hace que hasta el día de hoy continúen durmiendo en sus vehículos a la vera de la ruta 81.

Ranulfo y Honoria de alrededor de 80 años podrían enfermarse soportando las bajas temperaturas en ese lugar. No tienen permiso para viajar hacia ningún lugar y les han advertido que parados en la ruta podrían robarlos criollos o aborígenes.

Lograron estacionarse cerca de una casa de familia que no los puede albergar a riesgo de que la policía de Salta los sancione. Están cerca de la localidad de Los Blancos donde pueden tener señal de celular y su desesperación aumenta porque solo les queda medio tanque para movilizarse.

No es la primera vez que una situación límite pide a gritos, el sentido común de las autoridades del gobierno de Formosa para intervenir en el caso de manera urgente, tratándose por un lado de formoseños y por otro de abuelos que en este momento están pasándola realmente mal porque no pueden entrar a la provincia.

Los dos abuelos pueden ser tranquilamente escoltados hasta un lugar donde estén acomodados de manera digna y puedan atravesar una cuarentena igual que cualquier ciudadano argentino.

Las circunstancias y la ley determinan que hay que cumplir con el aislamiento obligatorio y que para entrar a la provincia debe solicitarse un permiso. Sin embargo la humanidad y toda la infraestructura de lo público en la provincia tiene recursos de sobras para hacer una excepción de manera humanitaria y rescatar a los abuelos del frio de la ruta y ponerlos a resguardo.

La insensibilidad de las autoridades cobran ribetes inhumanos pero lo curioso es el silencio atróz del Defensor del Pueblo Leonardo Gialluca, no ha dicho una sola palabra de lo que está ocurriendo y el flagrante abandono de persona por parte del estado, aún resguardandosé en el decreto de aislamiento social o decretos provinciales.

Todos entienden que están hecho para resguardar la salud de los formoseños pero eso abiertamente no implica la violación de los derechos humanos y el derecho a la vida lo es. Por su parte la oposición duerme la siesta aprovechando la cuarentena y nadie sabe realmente que hacen mientras ocurren estas cosas. (prensalibreformosa.com)

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