Irán ahorca a Reihané Yabarí, la mujer que mató al hombre que presuntamente intentó violarla

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EFE

  • Reihané Yabarí llevaba siete años y medio en prisión, tenía 19 años cuando sucedieron los hechos y fue condenada a muerte tres años más tarde.
  • El padre de Reihané, Fereidún Yabarí, recomendó a las jóvenes iraníes que «para no acabar en la horca, dejen que las violen».
  • Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, pidieron la cancelación de la sentencia, la UE y la ONU celebrar un nuevo juicio.
  • «Quiero que el derecho de la sangre de mi padre se cobre lo antes posible», declaró Yalal Sarvandí, hijo del fallecido.

Reihané Yabarí

Las autoridades judiciales iraníes ahorcaron este sábado a Reihané Yabarí, la joven de 26 años condenada a muerte por matar al hombre que según ella trató de violarla, según confirmó su madre, la conocida actriz iraní Shole Pakravan.

«¡Han ahorcado a mi hija, han ahorcado a mi hija!», se lamentó entre sollozos la mujer, que esperaba este trágico final desde principios de este mes, tras las reiteradas negativas a perdonarla de la familia de la víctima, el médico Morteza Abdolalí Sarvandí, que había trabajado para el Ministerio de Inteligencia.

A finales de septiembre, la joven, que llevaba siete años y medio en prisión y tenía 19 años en el momento de los hechos, en 2006, fue trasladada desde el centro penitenciario en el que cumplía condena a la cárcel de Rajaishahr, cerca de Teherán y donde se realizan ejecuciones.

«Esto no es justicia, si alguien actúa en defensa propia ninguna sociedad lo considera un crimen, nuestra ley también lo contempla, pero los jueces se negaron a ver que mi hija se estaba defendiendo», dijo Pakravan entre lágrimas.

El padre, Fereidún Yabarí, recomendó a las jóvenes iraníes que «para no acabar en la horca, dejen que las violen«.

«En Irán, las jóvenes tendrán que elegir entre dar su juventud (perder la vida) o su honor sexual«, señaló con rabia contenida, antes de preguntarse: «Si esto le sucede algún día a una mujer casada, ¿qué ocurriría?».

«Si la mujer acepta la violación, la tendrán que lapidar y si se resiste, la ahorcarán por el guesas (ley islámica de «retribución» que exige el pago de sangre con sangre)», dice indignado.

Sin información a la familia

La familia se queja de no haber recibido información sobre cómo, cuándo y dónde iba a desarrollarse el ahorcamiento.

En los últimos días, varios de sus familiares y amigos más cercanos esperaban en distintas cárceles de Teherán para confirmar si Reihané había sido trasladada a alguna de ellas, hasta que a las 3.00 de este sábado confirmaron que estaba en la prisión de Rayaishahr.

«Fuimos allí, pero no nos dejaron siquiera cruzar la acera. A las 6.30 nos enteramos por una agencia de noticias de que ya la habían matado y más tarde nos lo confirmaron los agentes, que no dejaron entrar ni a nuestra abogada», protesta el padre.

«Ahora estamos esperando que nos entreguen el cadáver y mañana la enterraremos», dijo con los ojos inundados en tristeza.

La madre, rodeada de sus hijas Shahrzad y Shararé, se queja de las torturas que sufrió Reihané para confesar y asegura que todavía tenía en la espalda señales de los golpes. Entre los supuestos hechos que confesó forzosamente está la compra de un cuchillo el día anterior a los hechos.

Numerosas campañas para salvarla

Más de 240.000 personas han firmado una carta impulsada por la plataforma Avaaz para pedir la suspensión de la ejecución al entender que la joven «actuó en defensa propia» y en la red social Facebook hay diversas campañas para apoyar su causa, con páginas tituladas «Yo soy Reihane Yabarí» y «Salvemos a Reihane Yabarí de la ejecución en Irán».

Organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, pidieron la cancelación de la sentencia al considerar que el juicio a Yabarí no contó con las garantías necesarias.

(La Unión Europea también instó a las autoridades iraníes a revocar la decisión judicial y celebrar un nuevo proceso.

El relator especial de la ONU para los derechos humanos en Irán, Ahmed Shaheed, también instó a parar la ejecución y celebrar un nuevo juicio, al entender que parte de la acusación a la joven se basó en una confesión que fue obtenida con torturas.

En este último mes, las autoridades iraníes han mediado sin éxito para conseguir el perdón por parte de la familia del fallecido, que se ha negado a ejercer el derecho a perdonar que le otorga la ley de guesas (ley islámica de «retribución» que exige el pago de sangre con sangre) que impera en Irán.

«Quiero que el derecho de la sangre de mi padre se cobre lo antes posible», declaró hace dos semanas Yalal Sarvandí, hijo de la víctima.

Según la versión de la condenada, el médico la contrató para ayudarle a decorar su oficina y la llevó a un edificio donde trató de violarla, ante lo que ella se defendió con un pequeño cuchillo con el que le hirió en un hombro pero no le mató.