Juncker busca el voto de la izquierda con un plan de "empleo, crecimiento e inversión"

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EFE

  • «Quiero una Unión Europea que sea más grande y ambiciosa en las cosas grandes y más pequeña y modesta en lo más pequeño», dijo el candidato.
  • A propósito de la inmigración, llamó a la solidaridad de los Veintiocho con los países del sur, los que sufren la peor parte de las llegadas de inmigrantes.
  • El PSOE votará en contra por orden del nuevo secretario general, Pedro Sánchez.

Jean-Claude Juncker

El luxemburgués Jean-Claude Juncker, candidato a presidir la Comisión Europea, presentó este martes en la Eurocámara un decálogo para superar las consecuencias de la crisis, que pasa por reconquistar la Europa social y de mercado sin modificar el pacto de estabilidad y crecimiento (PEC). «Quiero una Unión Europea que sea más grande y ambiciosa en las cosas grandes y más pequeña y modesta en lo más pequeño», dijo el candidato.

Juncker, que se someterá al voto del Parlamento Europeo (PE) para convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea, buscó el apoyo de socialistas (S&D), Izquierda Unitaria (GUE/NGL) y Verdes abogando por la inversión, especialmente la privada, y un modelo económico respetuoso con el medio ambiente. El exprimer ministro luxemburgués y expresidente del Eurogrupo necesita obtener un mínimo de 376 votos favorables a su investidura de los 751 escaños del PE.

El expresidente del Eurogrupo se mostró asimismo crítico con la troika (CE, BCE y FMI) y dijo que en el futuro no se podrán llevar a cabo planes de ajuste «sin medir primero cuáles son las consecuencias sobre la ciudadanía». Subrayó que su prioridad al frente de la CE «será reforzar la competitividad de Europa y estimular la inversión para crear empleo».

Anunció que presentará en los tres primeros meses de su mandato y «en el contexto de la revisión de la Estrategia Europa 2020, un ambicioso paquete de empleo, crecimiento e inversión«. Juncker reconoció «errores» durante la gestión de la crisis desde Bruselas, pero señaló que «fue como reparar un avión en llamas en pleno vuelo». «No habremos salido de la crisis hasta que no se alcance el pleno empleo», dijo Juncker, que llamó a llevar a cabo reformas para conseguir que la UE sea más competitiva. Abogó por inversiones, sobre todo privadas, aunque advirtió que no se saldrá de la crisis «solo con más gasto».

Sobre el desempleo juvenil, propuso ampliar la garantía de empleo juvenil de los 25 a los 30 años. A propósito de la inmigración, llamó a la solidaridad de los Veintiocho con los países del sur, los que sufren la peor parte de las llegadas masivas de personas a sus costas.

Juncker insistió en que no cree que la UE «pueda basar un crecimiento sostenible en montañas de deuda cada vez mayores» y subrayó ser «plenamente consciente de que son las empresas, y no los gobiernos o las instituciones de la UE, las que crean empleo«. Para ello propuso utilizar mejor el presupuesto común de la UE y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), e insistió en que se debe «hacer uso de estos fondos públicos de que disponemos a escala de la Unión para estimular la inversión privada en la economía real».

«Necesitamos inversiones más inteligentes y dirigidas al logro de objetivos específicos, menos reglamentación y más flexibilidad a la hora de utilizar estos fondos públicos», dijo Juncker que estimó que ello debería permitir movilizar hasta 300.000 millones de euros de inversión pública y privada adicional en la economía real en los tres próximos años .

Defendió que el derecho de libre circulación de trabajadores es un valor fundamental de la UE y ensalzó que la moneda única «es valor fundamental europeo y protege a Europa», ambas advertencias a los conservadores británicos y euroescépticos, que mostraron desde su escaño su desagrado con abucheos.

Sobre la lucha al cambio climático, dijo que para seguir siendo «líderes globales», la UE debe comprometerse «como mínimo a un 30 % de renovables de cara a 2030». A propósito del tratado comercial que se negocia con EE UU, Juncker llamó a ser más transparentes pues «no hay nada que esconder».

El exprimer ministro de Luxemburgo pidió asimismo respetar los valores fundamentales europeos y anunció que nombrará un comisario dedicado a hacer cumplir la Carta de Derechos Fundamentales. En el capítulo de política exterior, afirmó que «no habrá nuevas adhesiones a la UE en los próximos cinco años».

Voto socialista negativo

Este lunes, el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, solicitó a sus eurodiputados el voto negativo contra Juncker por coherencia con el discurso que hicieron en la campaña electoral de las elecciones europeas.

A este respecto, el eurodiputado del PSOE Ramón Jáuregui ha dicho que no le gusta coincidir en el voto en contra a Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea con euroescépticos como el líder del partido populista UKIP del Reino Unido, Nigel Farage, o la francesa Marine Le Pen. En declaraciones a la SER, Jáuregui ha reconocido que «no es una decisión fácil» ya que aunque «el grupo socialista europeo tiene razones» para votar a favor de Junker, «es necesario ser coherentes» con el discurso del PSOE en la campaña electoral y con el mandato del nuevo secretario general.

Ha añadido que ha habido un «debate interno» sobre qué decisión debían tomar y «para nadie era cuestionable» que la posición debía ser la de votar en contra de Junker, y ha puntualizado que ha habido «fuertes convicciones en esa dirección».