La falsa denuncia, un alto costo para el Estado que casi nunca llega a juicio oral

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Fue incorporado al Código Penal en 1949. Originaria­mente la figura fue incluida dentro del capítulo del desaca­to. Los autores del proyecto expresaron: “Sólo exigimos que la denuncia hecha ante la autoridad sea falsa, lo que, quiere decir que se ha de tener conciencia de la falsedad. En cuanto al elemento material del delito está representado por la falsedad de los hechos que

constituyen la de­nuncia y el elemento subjetivo por la mala fe del que la hace”.

El intento de robo en la vía pública a una joven a quien para robarle los delincuentes le arrojaron agua hirviendo en el rostro; el secuestro a una estudiante chaqueña en pleno centro de Corrientes, y el rapto a una abogada que luego de una intensa búsque­da de las fuerzas policiales y una multitudinaria marcha, se presentó sana y salva en una Comisaría en Ituzaingó, fueron tres episodios de gran impacto en la opinión públi­ca, e incluso, a consecuencia de ello se generó cierto pá­nico en la sociedad. Sin em­bargo, todas estas historias terminaron siendo meras mentiras a las pocas horas de haber sido denunciadas.

Para la ley argentina, a pe­sar de haberse comprobado que no existió delito o que se trató de una falsedad para ocultar otro hecho -también grave, como fue el caso de Ada Pereyra, la chica atacada con agua hirviendo-, la men­tira ante una autoridad judi­cial tiene una pena y está en­cuadrada en el artículo 245 del Código Penal Argentino. El apartado del capítulo 2 de los delitos contra la admi­nistración pública, establece que “se impondrá prisión de dos meses a un año o multa de $750 a $12.500, al que de­nunciare falsamente un deli­to ante la autoridad”.

Fuentes judiciales infor­maron a NORTE de Corrien­tes que las causas por estos hechos -pese a que se haya comprobado que se trataron de meras fabulaciones- aún siguen abiertas hasta tanto el juez competente en cada una de ellas envíe a archivo los respectivos expedientes. A partir de este trámite, el representante del Ministerio Público Fiscal puede promo­ver una acción penal por el delito de falsa denuncia, una causa que se abrirá en forma paralela a la iniciada origi­nalmente.

Uno de los casos es el de la abogada Milagros García Riera, de 25 años, quien en diciembre de 2012 había des­aparecido luego de haber sa­lido de su casa a hacer unos trámites, y que 24 horas des­pués, cuando alrededor de 200 personas se manifesta­ban por el centro de Corrien­tes reclamando por su apari­ción y efectivos policiales de toda la provincia se aboca­ban a su búsqueda, la chica se presentó sana y salva en una Comisaría de Ituzaingó. Declaró luego ante la fiscalía y autoridades de la Policía, pero la audiencia tuvo que ser suspendida por una cri­sis de nervios que sufriera la letrada.

Otro de los recordados hechos fue el de la joven chaqueña Sylvina Escobar, de 21 años. Su hipótesis del intento de secuestro se des­vaneció a las pocas horas. La chica había denunciado que en pleno centro de la capital correntina fue víctima de un intento de rapto, pero lue­go, acorralada por una serie de pruebas que pusieron en jaque su teoría -entre ellas, filmaciones de cámaras de seguridad de dos hoteles-, la estudiante terminó con­fesando que fabuló el se­cuestro. El fiscal que estuvo al frente de la investigación, Buenaventura Duarte, in­dicó que está aguardando que el juez de la causa en­víe el expediente a archivo para iniciar otra por falsa denuncia contra la joven chaqueña. “Este caso generó un desgaste jurisdiccional y tuvo un alto costo para el Es­tado. Se puso en movimien­to a tres direcciones de la Policía en el que trabajaron, sólo para este hecho, unas 40 personas. Un caso como éste preocupa a la gente y se crea el clima de inseguridad por algo que no existió. Y si no se descubre la mentira, queda el trauma en la socie­dad”, expresó Duarte.

El más reciente de los su­cesos fue el de Ada Pereyra. La joven había denunciado que la quemaron en un in­tento de robo en la vía pú­blica, no obstante, resultó ser falso. Los investigadores descubrieron que la denun­ciante había sido agredida por celos presuntamente por otra mujer -que está deteni­da- en un departamento, en un incidente personal. Según fuentes judiciales, en forma paralela a la investigación por la agresión que sufrió, se abriría una causa en contra de la víctima, ya que a raíz de la mentira se indujo a fun­cionarios a poner en marcha erróneamente los mecanis­mos persecutorios de la ac­ción penal.s

LA ESTUDIANTE CHAQUEÑA HABÍA SIDO CAPTADA POR CÁMARAS DE SEGURIDAD DE DOS HOTELES DE LA ZONA CÉNTRICA DE LA CAPITAL CORRENTINA, EN EL MISMO HORARIO EN EL QUE DENUNCIÓ HABER PERMANECIDO CAUTIVA.

El delito caduca antes del debate

En caso que un imputado por el deli­to de falsa denuncia sea procesado de cara a un juicio oral, en la mayoría de los casos el abogado defensor del acusado interpone un recurso de apelación ante esa medida judicial. Esto implica que la causa gire a un Tribunal de Alzada don­de el expediente pasa a formar parte de la fila de espera junto a otros expedientes que también fueron apelados. Por más que haya una resolución inmediata, la defensa sigue redoblando la apuesta in­terponiendo recursos. De esta manera, los plazos se dilatan aún más hasta que la causa por falsa denuncia termina pres­cribiendo. En este sentido, el fiscal del Tribunal Oral Penal Nº 2 de Corrientes, Gustavo Schmitt, aseguró a NORTE de Corrientes que las causas por este tipo de delito “nunca llegan a juicio”. “Pres­criben, quedan en el camino porque los abogados interponen cualquier recurso para ampliar los tiempos. Según estable­ce el artículo 62 del Código Penal, que se refiere a la extinción de acciones, el plazo de prescripción es de dos años. Por esta razón no llega a debate”. El representante del Ministerio Público recordó que cuan­do se desempeñaba como fiscal de Ins­trucción nunca hizo un requerimiento de elevación de una causa por falsa de­nuncia a juicio. s

UNA MULTITUDINARIA MARCHA SE HABÍA GESTADO POR EL CASO DE LA JOVEN ABO­GADA, QUIEN DIJO HABER SIDO SECUESTRADA, PERO LA POLICÍA DETERMINÓ QUE HABÍA VIAJADO A ITUZAINGÓ Y SE HOSPEDÓ EN UN HOTEL.