Los laberintos para llegar a la casa

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Describamos la siguiente secuela. En una pequeña parte de los predios de Santa Catalina, la agrupación social de extracción kirchnerista Túpac Amaru está próxima a concluir la primera etapa de un plan de viviendas con la construcción de 48 casas familiares. Luego avanzará con la edificación de otras 150, en el marco de un proyecto que contempla un complejo habitacional de 500 unidades más un polideportivo entre otras dependencias.

Los terrenos, ex castrenses, son donde las gestiones municipal y provincial dirimen sus cuestiones políticas. Justamente en esas parcelas es donde la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (Dpec) pasó una facturación de 100 millones de pesos para instalar un planta transformadora de energía. Las casi 50 viviendas terminadas aún no están habilitadas, poseen una conexión precaria, por ahora, a la red de agua potable con una promesa de la empresa prestataria de concretar las obras definitivas en la zona. Energía es el servicio básico del que carece el futuro barrio del espacio social. Ése es el punto por el cual el Municipio tuvo que salir a buscar terrenos fuera de los predios ex militares. Este medio confirmó que en esa faena muchos de los lotes conseguidos por la Municipalidad en diferentes barriadas capitalinas no son de las medidas contempladas en el Programa de Crédito Argentino, conocido con la sigla Procrear. Además, otro dato interesante es que de los 190 sorteos de terrenos que hizo la Comuna hace diez días, muchos de los beneficiados por el azar decidieron desistir del mismo, por diversos motivos: porque no estaban de acuerdo con la zona donde están los terrenos o bien justamente por las medidas que son menores a las establecidas por el Procrear. De esa forma el número se redujo a 107. Pero hay otro detalle, a las autoridades comunales les falta encontrar 83 parcelas para completar los 107 beneficiados que disponen de los recursos para comprar una de las porciones de tierra y edificar así la casa propia. El laberinto pareciera ser más estrecho a medida que el Municipio avanza y como se indicó en esta columna, además de retaceos de colaboración desde la Provincia, el drama radica en la impronta de no planificar seriamente las cuestiones. La urbanización de una gran zona de la ciudad es algo que demanda tiempo, seguramente más de cuatro años de una gestión y quizás sea este detalle el que lleve a los dirigentes actuales a embarcarse en proyectos altisonantes pero que carecen de argumentos sólidos a la hora de concretarse.

En el medio está la necesidad de miles de familias y algo no material, la ilusión de mejorar su calidad de vida a través de la casa propia. La sensación constante ante este concierto de improvisaciones es que inexorablemente el plan rumbea, como muchos otros en la provincia durante los últimos diez años, al fracaso. Se suma la poca información dada por el gestor principal del emprendimiento que es el Ejecutivo. Algo que lo remarcaron en esta semana que pasó los ediles capitalinos de la oposición. Antes de iniciarse el receso invernal de dos semanas, los concejales plantearon estas dudas ante sus pares del oficialismo. La concreción de planes y la transparencia en el manejo de la cosa pública no es una claudicación política como pareciera ser que lo interpretan los dirigentes en la actualidad. Significa un crecimiento cualitativo hacia el futuro, el respeto al mandato otorgado por la ciudadanía y una madurez que los saca de esa eterna adolescencia enamorada del cortoplacismo con la mirada siempre puesta en las urnas cercanas.s