Los peligros de la cola perfecta

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El reciente caso de la modelo Silvina Luna puso en la mira a distintas prácticas. Infobae consultó a un especialista sobre los métodos permitidos. ¿Se pueden conseguir los mismos resultados con tratamientos y ejercicio? Opina un personal trainer

En el afán de tener una cola perfecta, la cirugía de glúteos se convirtió en los últimos años en una de las más solicitadas por las mujeres argentinas en el rango de los 20 a los 40 años. Como toda operación, tiene sus riesgos, pero el mayor peligro se relaciona con el tipo de procedimiento que se utilice.

Según explica a Infobae el médico especialista en cirugía plástica Damián Wengrowicz, hay sólo dos métodos aprobados: “Uno es mediante la colocación de implantes de silicona y el otro es con una lipotransferencia; es decir, utilizar injertos de grasa extraída de otras partes del cuerpo como relleno”.

En el primer caso, Wengrowicz señala que se colocan prótesis que pueden ser redondas o de Quarzo, y que como posibles complicaciones tempranas, la paciente podría llegar a sufrir infecciones o hematomas, “como en cualquier procedimiento quirúrgico”. Luego de la operación, deben hacerse los controles periódicos correspondientes para monitorear el estado del implante y la paciente debe permanecer 48 horas boca abajo.

En el segundo caso, “puede llegar a existir una complicación relacionada con una lipoaspiración, pero muy rara vez algún problema en la zona donde se colocó la grasa”, asegura el cirujano.

En cualquiera de los dos procedimientos, habrá que evaluar las características físicas de la mujer y sus expectativas: “En pacientes sin zonas de sobrecarga adiposa no se puede obtener suficiente material para rellenar los glúteos, por lo que solo queda optar por los implantes. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los implantes tienen un resultado más estable, ya que los mismos aportan un volumen fijo, en cambio la grasa sufre una pérdida estimada del 30% al 40%”.

El caso de Silvina Luna

La modelo de 34 años se sometió en 2011 a una operación para aumentar el volúmen de sus glúteos con el doctor Aníbal Lotocki a través de un relleno creado con la extracción de grasa de la cintura mezclado con metilmetacrilato.

Tres años después, Silvina comenzó con dolores abdominales y se le detectaron cálculos en los uréteres, producto de una sustancia externa que podría llegar a ser metacrilato, aunque aún no se pudo confirmar.

“Vimos por un estudio que, asociada al material de relleno, hay una inflamación crónica en todo el tejido. Esta inflamación crónica provoca la formación de granulomas. Entonces los precursores de la vitamina D se transforman en vitamina D y lo que hacen es liberar el calcio en la sangre y consecuentemente en la orina, produciendo la formación de cálculos, generando daño renal”, confirma su médico de cabecera, Diego Lowenstein.

Si bien fue sometida a una operación para extraer los cálculos en el Hospital Italiano y ya recibió el alta, no descartan que la problemática avance y que debido a los signos que presenta de insuficiencia renal, necesite a futuro efectuar diálisis.

Rellenos peligrosos

Es muy difícil determinar qué contienen estos ‘rellenos peligrosos’, salvo que se realice una biopsia, pero dentro de las sustancias no permitidas que se mezclan, están: silicona líquida, aceites, acrílicos odontológicos o cementos que acarrean complicaciones importantes e incluso fatales.

El metacrilato o polimetilmetacrilato (PMMA), según explica Fernando Felice, profesor de la UBA y presidente del Centro Vesalio, “sólo debe aplicarse en zonas duras, como el mentón, y se recomienda hacerlo en pocas cantidades, de 1 a 3 mililitros, porque es un acrílico que se endurece. No debe colocarse en partes blandas ya que queda poco natural y es un producto de relleno semi-permanente que en el organismo puede estar de 2 a 5 años. En algunos casos puede durar más tiempo”.

Las consecuencias de su uso en grandes cantidades puede provocar: “inflamación crónica de los tejidos, respuesta inmunológica, necrosis de tejidos –úlceras–, infecciones”. La silicona líquida presenta complicaciones similares, pero puede causar la muerte por “embolia pulmonar” y se presentaron casos de afección de órganos, “como el riñón”.

“Se sabe que estos productos pueden migrar a través del cuerpo, afectar diferentes órganos o entrar a la circulación sanguínea, causando en algunos casos la muerte del paciente”.

¿Se pueden obtener los mismos resultados sin cirugías?

No todos los caminos deben conducir al quirófano, y hay otras alternativas para quienes quieren obtener una cola voluminosa sin cirugías.

El ejercicio y la buena alimentación son algunas de ellas: “Para mejorar la cola hay que hacerlo con ejercicios con mucho peso, porque el glúteo es el músculo más potente de todo el cuerpo. Por eso, cuando no se ven resultados, llegan las inyecciones”, comenta a Infobae Daniel Tangona, instructor certificado por la NCSF (National Council on Strength and Fitness).

En ese sentido, Tangona remarca que la genética juega un papel fundamental y que cada individuo deberá ayudar a esa genética con mucho ejercicio. “Todo se puede mejorar”.

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“Lo importante es invertir en salud y asesorarse bien. Estamos hablando de gente que se está muriendo porque hace las cosas mal. Está mal dada la información. Por eso, en cuanto a lo físico, sugiero respetar la edad, la composición ósea muscular, porque no todos son iguales, y hacerse siempre los chequeos médicos correspondientes. La sentadilla es el ejercicio más maravilloso que hay, pero si tenés problemas de columna te la puedo destruir”, agrega el instructor, quien se encarga junto con el profesor Jorge Branbati de “educar sobre salud”.

Por su parte, también hay tratamientos no invasivos que colaboran: “Radiofrecuencia Tripollar, electrodos, láser tensor, mesoterapia, botas de presoterapia, masajes reductores y modeladores. Todo inocuo y natural. Para tener una buena cola no es necesario usar metacrilato, que es totalmente invasivo para el cuerpo, la salud y los órganos; con estos tratamientos se puede lograr el mismo efecto”, confiesa la esteticista Sandra Dillon.