Murió Ike Benítez Molas, referente del teatro chaqueño

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“Ike no sabía decir que no. Y todo lo que hacía, lo resolvía con una sonrisa, con ganas, con un enorme compromiso” recordó Juan Enciso, con quien compartió años de trabajo tras las bambalinas.

Benítez Molas fue uno de los técnicos más talentosos, comprometidos y generosos del teatro chaqueño de las últimas décadas.

Triste por su partida, su ex compañero insistió: “Era una de las personas más buenas que conocí en mi vida. Su generosidad no tenía límites”.

Luis Enrique, tal era su nombre que quedó en el olvido por su apodo, nació el 2 de marzo de 1959.

Comenzó a trabajar en la entonces Subsecretaría de Cultura, en 1982, cuando se creó el Ballet Oficial del Chaco, hoy disuelto. Desde un principio su trabajo fue la técnica, especialmente la iluminación, pero también el sonido y hasta el armado escenográfico. Con Enciso compartió esa experiencia y, desde entonces, fueron compañeros de ruta.

Benítez Molas fue una pieza clave en el devenir chaqueño de estas últimas décadas. Su participación y presencia fue determinante para la realización de todas y cada una de las ediciones del Encuentro y Fiesta Provincial de Teatro, con su consabida rotación por distintas localidades chaqueñas.

En cada coyuntura, Ike supo resolver los problemas más graves y urgentes, con una creatividad sustentada en su compromiso de trabajo, incansable y sublime.

Desde que se conoció la noticia de su fallecimiento, las redes sociales recibieron cientos de saludos y despedidas. El afecto sembrado en tantos años de actividad le valieron las palabras más cálidas y afectuosas.

Su partida deja al teatro en silencio y en sombras.