Narcosatanismo: La devoción por “San La Muerte” baña en sangre el tráfico de drogas

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   La devoción por la figura de “San La Muerte” y diversas creencias satánicas predominan entre los vendedores de drogas en Argentina, y muchos de los asesinatos relacionados a disputas territoriales, venganzas o adoctrinamiento tienen una base en  estas religiosidades oscuras, de acuerdo con una nota publicada hoy por Diario Popular.

   Por eso ya se habla de “narcosatanismo”, y en ese marco se calcula que un 30% de los homicidios tiene el sello de estas cuestiones místicas, que llegan al extremo de cruentos sacrificios.

   Sin embargo, la justicia aún no posee a forenses especializados o auxiliares que colaboren con mayor certeza en el esclarecimiento de este tipo de episodios.

Foto ilustrativa.

   “Hay casos de homicidas capturados que pidieron ser juzgados teniendo en cuenta sus creencias. Algunos expresaron que las responsables de sus actos fueron voces o apariciones, siempre en directa relación con los cultos satánicos que profesan”, señaló el sacerdote Manuel Acuña, especialista en demonología.

   “La realidad es que en Argentina no hay una única organización, sino que son células que se encuentran en grado de incipiente fusión. No son fenómenos nuevos, y están ramificados en todo el país. En ese esquema, es muy alarmante lo que viene sucediendo con el narcosatanismo”, agregó.

   Los constantes homicidios entre narcos en los barrios de Rosario, como así también en distintos puntos del Conurbano bonaerense, no sólo están relacionados al “negocio” de la producción, distribución y venta de estupefacientes, sino que existe un lazo, aún invisible para la justicia, con prácticas religiosas alternativas, como el satanismo, y las variables de seguimiento hacia figuras como San La Muerte, el Gauchito Gil y otros, que tornan más compleja la problemática.

   “Para la justicia no están conectados, simplemente porque no hay un abordaje integral en los crímenes. La realidad es que en estos cultos alternativos, hay una sed de sangre que se manifiesta en los pactos con esas figuras que se admira”, dijo Acuña al mismo matutino.

   “Quienes somos creyentes, no podemos descartar la posesión. Pero, más allá de todo esto, es muy necesario que los agentes de la justicia investiguen los hechos, teniendo en cuenta las creencias de los ejecutores de los delitos”, agregó.

   Para el sacerdote, “lo que la medicina o lo jurídico evalúen siempre estará en falta, porque se prescinde del carácter místico,  y no es un dato menor, porque lo que sí importa es lo que cree el que lo hace, quien lleva a cabo ese hecho delictivo, pero no se tiene en cuenta, ni siquiera a la hora de la elaboración de las estadísticas criminales”.

   “El problema de todo esto es que no hay prevención posible. Lo que vengo proponiendo es la necesidad de un consultor religioso en asuntos criminales, que sea auxiliar de la justicia cuando existan sospechas de cultos alrededor de crímenes, es muy necesario y su puesta en funcionamiento debe ser urgente”, manifestó Acuña.

   En ese marco, Acuña contó que se viene realizando un monitoreo de casos de homicidios en todo el país, publicados por medios de comunicación. “Lo que estamos observando es que en alrededor del 30% de los crímenes hay características de religiosidades alternativas, oscuras y nocivas por sus prácticas”, concluyó.

   El sacerdote Manuel Acuña expresó que “hay una necesidad imperiosa de que la justicia cree la figura del consultor religioso en asuntos criminales” y precisó que “si continuamos con el actual sistema de ignorar las creencias de quienes cometen  delitos, seguiremos padeciendo este flagelo, y aún más, aumentarán los hechos, porque no existe prevención”.

   Acuña dijo que para prevenir estos crímenes “es clave tener información, que la población esté informada de los motivadores de los crímenes fundados en creencias religiosas. Sería una obligación del Estado proporcionar ese material”.