PASO: Los votos de Scioli son de Scioli, y de nadie más

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En estas PASO se cumplió el adagio que dice que «la victoria tiene muchos padres, mientras que la derrota es huérfana». Así como en ECO nadie se quiso hacer cargo de la debacle en la que cayeron cada uno de los partidos que lo integran, en el FPV varios se subieron al escenario del triunfo de Daniel Scioli, sin haber aportado una sola caminata, un solo convencimiento del electorado independiente, ni menos aún, haber convencido a los electores, que del mecanismo de las PASO no entienden nada.

Llevados por la euforia del cargo obtenido, se olvidaron que el voto es secreto, independiente, y va y viene.Lo hizo la gente el 5 de julio. Lo volvió a hacer con total libertad y sin condicionamientos el 9 de agosto.

La euforia de algunos los llevó a creer que ganaron. En verdad, solo llegan a un cargo, nada más. La confianza de los votantes estuvo en otro lado.
La intención general fue una continuidad y  de que se hagan los cambios «que sean necesarios», como  prometió Scioli que va a hacer.
Nadie fue a votar llevados por las figuras de Camau Espínola, Pitín Aragón (al que la gente común no conoce), y menos aún por los que les siguen en las listas, y mucho peor por los candidatos al Parlasur, algo desconocido totalmente por la mayoría de la población.
La boleta de cinco cuerpos solo era una lista sábana, con alguna foto y muchos nombres. Nada más. Una papeleta llena de marcas pero vacía de contenidos y propuestas.
Sólo resaltaba la figura del precandidato a presidente. Ni siquiera el vice Zanini es relevante. Ni se lo registra y es un ilustre desconocido por estas tierras. 
No se puede confiar en quien no se conoce.
Digámoslo sencillamente, que todos llegan prendidos del saco del ex motonauta. 

Es necesario tener esa perspectiva de la realidad para no caer en equivocaciones de liderazgos locales que no son tales. Puestos unos a otros a competir sin la marca del candidato presidencial, sin dudas el resultado sería otro. 

Esto es un dato no menor, ya que en dos años más los correntinos deberán elegir nuevamente entre los locales para que se defina un nuevo rumbo a la provincia.

Y allí, serán muchos que querrán aparecer con la bendición presidencial en mano como los ungidos por el poder. En verdad, ese poder deberán construirlo desde la gente, sin marketing ni publicidad desde arriba, sino en el contacto directo y presencial con los votantes. La dádiva deberá dar lugar a la escucha y la solución personal, al contacto cara a cara y persona a persona, que sea superador a las pliticas que hasta ahora se han implementado.

Un desafío que son pocos los que pueden cumplir, en especial si se sacan el sayo de un paternalismo ajeno, y sin espejitos de colores.

Por eso, nadie puede aducir que los votos se los han ganado. Los votantes se los ganaron para sí, y decidirán a quién jugarlos a la hora de cumplir los compromisos asumidos.