Publicidad: seis años después de HGM, la causa dormida y el modelo vigente

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“Hay una maraña de nom­bres y de relaciones que no sé a dónde nos llevará, incluso no sé si puedo llegar al fon­do de esta cuestión”, declaró en octubre de 2009 el fiscal de Instrucción Nº 6, Gustavo Roubineau al diario porteño Perfil. La nota todavía se pue­de leer en Internet. Se publicó el 5 de octubre, el día después del balotaje que determinó el triunfo de Horacio Ricardo Colombi sobre su primo Ar­turo Alejandro. La reflexión anticipada sobre la causa denominada “Publicidad” resultaría premonitoria, seis años después el expediente acumula polvo y no ha llega­do a ninguna parte. Aunque varios de los involucrados están procesados, entre ellos el ex gobernador y un puña­do de funcionarios de su ges­tión, la ausencia de respues­tas judiciales ubica el caso, apenas, como un capítulo de la historia negra que tiene al malogrado Hernán González Moreno como protagonista central de la zaga y a los pri­mos Colombi bajo sospecha de actos de corrupción.

Seis años después del tiro que acabó (misteriosamente) con la vida de Nani González Moreno y desbarató el poder de Arturo Colombi, la causa “Publicidad” -que investiga las operaciones concentra­das en la Agencia Corrientes- dormita en algún estamento de la Justicia. Sin embargo, aquel modelo de control del sistema de medios a través de la pauta publicitaria oficial (que montó HGM y compa­ñía) continúa y se ha perfec­cionado en el manejo discre­cional de los fondos públicos. En tribunales aún no pueden desmarañar aquello, menos posibilidades tienen de ata­car lo actual. ¿Tendrán cora­je, o permiso, para hacerlo?

Lo cierto es que el expe­diente 21.444/08, que se ini­ció de oficio a raíz de la queja de un conductor de radio por la discriminación que sufría en el reparto de la pauta pu­blicitaria del Gobierno, es hoy una causa tóxica. Complica a una parte del poder político que está vinculado a los me­dios de comunicación de los que se ha vuelto a servir la ad­ministración de Horacio Ri­cardo Colombi, que en 2009 se ufanaba de volver al poder sin la prensa y que hoy gasta más de 50 millones anuales, en blanco, y otros cientos de millones camuflados.

Según precisó la Justicia, en aquellos días agitados de 2009, la Secretaría General de la Gobernación, que tiene en su órbita a la Dirección de Información Pública, había sobrepasado la marca de los 30 millones de pesos anua­les en publicidad. Fue lo que motivó -entre otras cosas- la investigación a la Agencia Corrientes, que comandaba Hernán González Moreno. “Se está investigando la rela­ción del gobierno (de Arturo Colombi) con esta agencia en torno a la pauta oficial, a la distribución, el rol que des­empeñaba”, según dijo Rou­bineau tras el allanamiento efectuado el 30 de septiem­bre de 2009, tal la cita que hace el diario Perfil.

Incluido el bisiesto de 2012, han pasado 2.191 días y la investigación judicial, salvo procesamientos, no ha producido otros hechos pro­cesales sobresalientes que determinen la conexión que buscaba el sabueso Roubi­neau. Mientras tanto desde el Estado siguen fluyendo a raudales millones -presun­tamente- para publicidad, aunque ya no está la Agencia Corrientes. En la Cuenta de Inversión 2014, la adminis­tración de Ricardo Colombi declara 47 millones de pesos para propaganda y publici­dad, pero además contempla en un ítem sin especificacio­nes un presupuesto de 304 millones. Son gastos sin con­trol, que además no tienen rendiciones puntuales.

En diez días, durante sep­tiembre pasado, la Secretaría General de la Gobernación, que dirige Carlos José Vig­nolo, recibió un refuerzo de partida por 20 millones de pesos. Esa cartera, como se sabe, controla Información Pública donde se firman las órdenes de publicidad que en las últimas semanas co­menzaron a ralear. Dicen que después de las urnas se viene la sequía. s