Recomiendan prevenir para que los niños no contraigan la neumonía

16

prevencion neumoniaLa neumonía es una infección que ocasiona una grave inflamación de los pulmones, produciendo dificultad para respirar e inclusive dolor.

Cuando llegan los días de frío llegan también las enfermedades respiratorias y en frecuente que en las casas algunos de sus habitantes se enfermen. Esto se debe a que en esta época del año se multiplican los virus que circulan en el ambiente. De este modo, puede ocurrir que se contraigan infecciones como la neumonía, sobre todo cuando se trata de los niños más pequeños, trayendo preocupación a los padres.
La neumonía es una infección que ocasiona una grave inflamación de los pulmones, produciendo dificultad para respirar e inclusive dolor. Puede ser de origen viral, parasitario o bacteriano, donde ésta última tiende a ser la más grave. En los adultos, las bacterias son la causa más común de neumonía, mientas que en bebés y niños suele ser de origen viral.
Quienes presentan mayor riesgo de desarrollar una neumonía complicada son los adultos mayores o niños muy pequeños y las personas con su sistema inmunitario debilitado
Esta enfermedad puede contraerse por la propagación hacia los pulmones de las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos paranasales o la boca; o al inhalar alimentos, líquidos, vómito o secreciones desde la boca hacia los pulmones (neumonía por aspiración). Una vez contraída, los síntomas de la neumonía pueden ser varios, como dificultad para respirar, escalofríos, fiebre y sudoración, dolor en el pecho y tos (con flema o seca).
Existen varios tratamientos para la neumonía, pero es importante acudir al médico para que indique el más adecuado según el caso. En general, se recomiendan reposo, antibióticos y medicamentos para aliviar los síntomas. De ser necesario, la persona enferma con neumonía puede requerir hospitalización. Con tratamiento, la mayoría de los pacientes mejora al cabo de dos semanas, aunque los pacientes de edad avanzada o con su sistema inmune más débil pueden necesitar un tratamiento más prolongado.
Con respecto a las medidas de prevención, básicamente es importante mantener una buena higiene en el ámbito cotidiano: se debe lavar las manos frecuentemente; desechar adecuadamente los pañuelos utilizados; así como cubrirse la boca y la nariz cuando tose o estornuda.
En el caso de los grupos considerados con mayor riesgo de contraer cuadros graves por influenza o neumonía, estos deben recibir la vacuna anual contra la gripe y la vacuna antineumocóccica (incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación). Ambas son gratuitas y están a disposición en los hospitales y centros de salud de toda la provincia.
Prevención en los niños
Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida; lo que además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad en caso de contraerla.
También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como la contaminación del aire interior y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados.
Además, la vacunación tiene un rol importante: la inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de prevenir la neumonía. A partir de la incorporación al Calendario Nacional de Vacunación, en 2012 comenzó en todo el país la estrategia de vacunación contra el neumococo para prevenir la principal causa de afecciones graves como la neumonía y la meningitis.
De esta forma, en la Argentina todos los niños y niñas menores de dos años pueden acceder de manera gratuita a esta inmunización, la que también es de carácter obligatorio. Los menores de 12 meses deben recibir tres dosis de la vacuna; y los niños de entre 12 y 24 meses se tienen que aplicar dos dosis. Las mismas se aplican de forma gratuita en vacunatorios de hospitales y centros de salud de toda la provincia.
La implementación de esta política sanitaria no sólo protege a quienes reciben la vacuna, sino también a las demás personas susceptibles de enfermar, ya que al disminuir la circulación de la bacteria se benefician los menores de 5 años que no se vacunan; los mayores de 65 años; y los individuos que padecen patologías renales, cardíacas, pulmonares o con alteraciones de la inmunidad.