“Su ejemplo de vida debe ser el norte que guie al reencuentro de los argentinos”

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floro“Su vida constituyó una insuperable lección de grandeza moral, un rosario de condecoraciones éticas que deben ser recordadas, sobre todo a las nuevas generaciones de tal manera que se convierta en el norte que sirva de guía para el reencuentro definitivo entre los argentinos y la convergencia continental en pos del destino irrenunciable de la Patria Grande, por cuya libertad y unidad lo dio todo sin pedir nada, alcanzando la estatura de prócer máximo de la nacionalidad”.

Así lo afirmó el vicegobernador Floro Bogado al evocar el 164º aniversario del paso a la inmortalidad, en el lejano pueblito francés de Boulogne Sur Mer, del general José Francisco de San Martín, quien como Padre de la Patria es el patriarca que nos une, que nos impulsa a recuperar la confianza en nuestras propias aptitudes, a percibir que la fe mueve montañas y que a veces hay que sortear indemnes las difamaciones y los egoísmos, porque sólo el amor a una causa justa puede conducirnos a hacerla triunfar”.
“Divididos seremos esclavos, unidos batiremos al enemigo y seremos libres, hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, concluyamos nuestra obra con generosidad y honor”, solía arengar a sus soldados y a los políticos de su tiempo. Su glorioso cruce de los Andes transformó a la columna montañosa en símbolo de la unidad Sudamericana que hoy va madurando con el Mercosur y la Unasur, afirmó el vicegobernador.
Sostuvo que la contradicción de entonces sigue tan vigente hoy en la arena política nacional e internacional, por eso quienes fomentan desencuentros y divisiones, los que anteponen sus intereses personales o sectoriales por encima de los objetivos de la Patria, deben abrevar en la historia para reparar faltas y omisiones. Para el Santo de la Espada: “en defensa de la Patria todo es lícito menos dejarla perecer”.
Precisó que el Libertador demostró consecuencia en sus convicciones, al extremo de renunciar a una impecable trayectoria militar en el viejo continente, a la vida cómoda en familia, a los premios y honores, a los cargos políticos y hasta a su bien ganado sueldo. “Si somos libres, todo lo demás nos sobra”, aleccionaba.
Agregó que “como todo ser humano tuvo defectos y además padeció dolorosas enfermedades, pero supo sobreponerse a ellos elevándose como un conductor infalible y un maestro de moral que sigue entregándonos sus enseñanzas, sin plazos ni condicionamientos”. En este sentido recomendaba: “todo buen ciudadano tiene la obligación de sacrificarse por el bien y la felicidad de su país y al mismo tiempo, por el decoro de su administración”.
Además de un gran estratega fue una persona sensible al dolor y la necesidad ajena. Su mensaje a sus ejércitos realzan su ideario humanista: “no venís a realizar conquistas sino a libertar pueblos”.
No pudo llegar a tiempo para atender a su esposa agonizante por la ingratitud de sus contemporáneos y contrario a las luchas fratricidas, tuvo que huir al destierro como un delincuente porque se negó a manchar su espada con sangre de sus hermanos, dejándonos una sabia premonición: “las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano”.
“Aquel que cubriera de gloria al estandarte de la patria por medio continente, en el ocaso de su vida, austero y humilde, se dedicó a educar a su hija Merceditas con su código de valores y disciplina, convirtiéndose en un magisterio de humanidad, o como lo definiera con tanta certeza el poeta: San Martín, grande fue cuando el sol alumbraba y más grande en la puesta del sol”, concluyó el vicegobernador Bogado.