Un recorrido por Iguazú y las Ruinas Jesuíticas

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1889343w645La tierra colorada, el verde de la selva, el azul del cielo y el blanco de la espuma de las cataratas. Estos colores brillantes y muy vivos contrastan entre sí y crean un paraíso de cuento salpicado por otros tonos maravillosos como el plumaje de los pájaros. Este espectáculo único y estremecedor se originó hace 200 mil años en el lugar donde confluyen el río Iguazú y el río Paraná, conocido como “Hito de las Tres Fronteras” (Argentina, Brasil y Paraguay). Una falla geológica en el cauce del río Paraná fue la responsable de que la desembocadura del río Iguazú se convirtiera en una abrupta cascada de 80 metros de altura, compuesta por 275 saltos de distinta intensidad, 80 por ciento de los cuales están del lado argentino, y entre los que se encuentra el más majestuoso y emocionante: la Garganta del Diablo.

Las sensaciones son muchas, no hay dudas. El sonido del rugir de los saltos, la humedad producida por el vapor del agua y los arcoíris que se forman por la bruma y los rayos del sol. Todo el entorno es mágico y la violencia arrasadora con la que se precipitan las aguas estremece y emociona.

Además de acercarse a tan sólo 50 metros de la Garganta del Diablo o pasar junto a ella en los gomones, se puede visitar el Centro de Interpretación Ibyrá-retá, pasear en el Tren Ecológico de la Selva, recorrer el Sendero Verde hasta la Estación Cataratas, transitar las pasarelas en el Circuito Inferior o sacar una foto panorámica en el Circuito Superior, hacer trekking por el Sendero Macuco o visitar la Isla San Martín. Otros dos paseos son claves: cuando hay luna llena, diferentes excursiones se ponen en marcha en el parque y también vale la pena hacer un safari para sorprenderse por ejemplo con la hormiga tigre, una de las más grandes del mundo.

A 240 km al sur de Iguazú (tres horas por la RN 12), y muy cerca de Posadas, se encuentra otro de los puntos misioneros declarados Patrimonio de la Humanidad. Las ruinas de las Misiones Jesuíticas Guaraníes son un bien cultural compartido con Brasil, formado por cuatro reducciones —como se llamaba a los pueblos integrados por comunidades indígenas reunidas para ser catequizadas— en territorio argentino y una del lado brasilero, donde se originaron en el siglo XVI a partir de la intención de la Compañía de Jesús en América de evangelizar a los nativos. Poco a poco la selva fue ganando espacio pero debido a la durabilidad del asperón rojo, la piedra local, y un programa de restauración, hoy se pueden recorrer y aún admirar los inmensos muros rojos y la impronta guaraní estampada en los grabados y las figuras. La reducción que mejor se conserva es San Ignacio Miní. Las otras tres son Nuestra Señora de Loreto, Santa Ana y Santa María la Mayor, que también se pueden visitar.

Dónde dormir

Sheraton Iguazú Resort & Spa: en el corazón de las cataratas (desde US$300 la noche en base doble con desayuno, balcón privado y vista a la jungla). Loi Suites Iguazú: en plena selva, a 15 minutos de las cataratas (desde US$252 el studio junior). Hotel HA Posadas Urbano: en pleno centro de la ciudad (habitación doble desde $772 + IVA con desayuno y acceso a la piscina y spa; family plan: 50 por ciento de descuento en la segunda habitación para niños menores de 12 años; 6 cuotas sin interés). Maitei Posadas Hotel & Resort: con laguna y 7 ha de parque (promoción 4 x 3, habitación confort $2589; suites $5160; precio total por las 4 noches).