VENTA DE COMIDAS: Una opción que cientos de formoseños realizan para subsistir

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Hace poco tiempo se empezó a observar en distintos puntos de la ciudad cómo las personas realizan más que nada los fines de semana, la venta de comida como medio para llegar a fin de mes. Pollo, asado, empanadas, torta a la parrilla, pastelitos, lideran la lista de los alimentos que se ofrecen.

Si bien los índices de inflación están a la vista, los formoseños realizan esto como una opción para pagar cuentas, llegar a fin de mes aunque en algunos -pocos- casos, como método para juntar un poco más de plata y ahorrar.

Este matutino habló con personas de diferentes barrios capitalinos que tienen su puesto de comida en la casa, en la vereda, en alguna plazoleta de la ciudad, quienes expresaron cómo es vivir con la venta de comida, un trabajo cansador, que requiere de mucho esfuerzo y ganas para poder ofrecer las mejores delicias.

Javier, un joven que hace más de dos años vende torta a la parrilla en la intersección de la Avenida Italia y Juan Manuel de Rosas relató que, «tenía problemas con las drogas y cuando mi mamá falleció, pude salir de ese círculo en el que estaba. Me di cuenta que habían pasado años, yo no terminé el colegio, no tenía experiencia, entonces no podía conseguir ningún trabajo. Una vecina que la conocía a mi mamá de toda la vida me enseñó a hacer torta a la parrilla, así fue como aprendí y desde entonces vendo acá. Me gano unos pesos porque estoy todos los días en el mismo horario y después de años la gente ya me conoce y viene a comprarme . Vivo de esto, es lo único que tengo y cuando hay épocas difíciles la paso un poco mal»,.

Asimismo Marta, que vive sobre la calle Coronel Bogado, expresó que hace pocos meses decidió con su marido vender pollo cada dos fines de semana para poder pagar el préstamos que pidieron para arreglar su casa. «Los dos trabajamos de lunes a viernes y aún así nos cuesta mucho llegar a fin de mes, más porque tenemos hijos en edad escolar con todos los gastos que eso requiere, entonces decidimos invertir dinero en esto y recuperarlo para pagar un préstamos porque o sino sería imposible llegar con nuestras cuentas», relató la mujer.

«Requiere de doble esfuerzo de parte nuestro porque después de trabajar durante la semana, el sábado le dedicamos a comprar todas las cosas que necesitamos como bolsas, papeles para envolver, condimentos, los pollos y el domingo temprano ya empezamos con el fuego para poder tenerlos listos al mediodía. Uno se va dando maña a medida que le pasan las cosas», expresó por su parte el marido.

La mayoría de los trabajadores de Formosa desarrollan sus actividades en oficinas estatales mientras que un poco menos lo hace para empresas privadas. Teniendo en cuenta los sueldos bajos que perciben mensualmente, muchos buscan esta salida para poder hacerle frente a las deudas y la inflación.

«Empezamos a vender comida este año para pagar nuestras cuentas, todo lo que juntamos va para eso, a medida que pasan los fines de semana vamos rotando las comidas; a veces vendemos pollo, otros asado, incluso hacemos milanesas de pescado y cuando está fresco a la tarde hago pastelitos. Es la manera que mucha gente encuentra para poder tener una vida digna», señaló una joven.

Daniel, un hombre de 32 años que puso un local de comidas hace cinco meses en el barrio Guadalupe expresó que a veces la «competencia» con los demás locales complica las ventas y por ello deben innovar los productos que ofrecen, por tal razón con la llegada del calor comenzaron a ofrecer diferentes tipos de licuados y así atraer más clientes. «Acá hay muchos locales que venden comida y por ahí eso complica un poco porque hay variedad, entonces se nos ocurrió ofrecer algo que los demás puestos no tengan así que desde hace unas semanas vendemos licuado, algo que es muy requerido a media mañana. Las señoras que trabajan en el Centro de salud se acercan a comprar y gracias a eso estamos aguantando estos tiempos que están complicados», señaló.

Una mujer del barrio El Porvenir dijo que si bien esto deja ganancias, requiere de mucho trabajo ya que es cansador. “Duele un poco trabajar así ya que no hay pago de horas extras, salario ni nada por el estilo, uno trabaja para tener lo justo ofreciendo comida hecha para quienes pueden pagarla. Es difícil pero es la opción que tenemos para poder seguir, ya que con los sueldos no nos alcanza”.

Esta es la forma en la que cientos de formoseños buscan la manera de subsistir en tiempos que se tornan complicados. La inflación que sube de manera constante y eleva los precios de los alimentos, la falta de fuentes de trabajo y las cuentas que agobian a las personas, son la motivación para realizar este trabajo digno que requiere de mucho esfuerzo por parte de los vendedores. (EXPRES DIARIO)