En una provincia históricamente vinculada al trabajo de la tierra, hoy gran parte de las hortalizas que llegan a la mesa recorren miles de kilómetros antes de pisar Formosa.
En contacto con Radio Uno, el productor y mayorista Hernán «Pilo» Sánchez, de la zona de Villafañe, describió el escenario actual del mercado: «En esta época no hay producción propia».
La papa ingresa desde el sur de Buenos Aires —Mar del Plata, Necochea y Balcarce—; la cebolla llega desde la zona de Viedma y Bahía Blanca; el tomate y la zanahoria provienen de Mendoza; el perejil también es cuyano y, en menor medida, jujeño. Incluso el mango que se comercializa es brasileño.
«La cebolla hoy la estamos vendiendo a siete mil pesos la bolsa, con 17 o 18 kilos», explicó. A pesar de los casi dos mil kilómetros de flete, la sobreproducción nacional mantiene el precio contenido. Sin embargo, advirtió que cuando Brasil comienza a comprar, los valores tienden a subir.
En cuanto a la papa, la bolsa ronda los 10 mil pesos, mientras que el cajón de tomate perita, de unos 21 o 22 kilos, se comercializa a 15 mil pesos.
¿Y qué es realmente formoseño en las verdulerías? Muy poco. Según Sánchez, lo único que hoy resiste con producción local sostenida es la cebollita de verdeo. El zapallo, la sandía y algo de melón completan la oferta regional, pero el grueso de los productos básicos viene de afuera.
Las altas temperaturas, la falta de agua suficiente para sostener cultivos intensivos, la escasez de mano de obra rural y la estacionalidad explican parte del fenómeno. «Recién en abril o mayo hay superpoblación de verduras en la zona», indicó.
Mientras tanto, en la tierra fértil, casi nada es local. Y la paradoja queda servida en cada plato./ElComercial



