24.8 C
Laguna Naick-Neck
lunes 6, abril 2026.
Inicio Locales Monseñor José Vicente Conejero Gallego, en la Vigilia Pascual, anunció su renuncia...

Monseñor José Vicente Conejero Gallego, en la Vigilia Pascual, anunció su renuncia al cargo

24

 

La noche del Sábado de Gloria en la Iglesia Catedral de Formosa no fue una celebración litúrgica más. Bajo las naves del templo mayor de la provincia, se respiraba un aire de balance y transición. Monseñor José Vicente Conejero Gallego, quien ha guiado la diócesis durante casi tres décadas, presidió una Vigilia Pascual cargada de simbolismo, donde la alegría de la Resurrección se entrelazó con el anuncio personal de su renuncia al cargo.

El Triunfo de la Misericordia sobre la «Cultura de la Terraza»

La homilía inició con un vibrante llamado a la gratitud, centrando la atención en la victoria de la vida sobre la muerte. El Obispo destacó la potencia del Salmo 117 como el corazón del tiempo pascual, contraponiendo la profundidad del alimento espiritual frente a las distracciones mundanas del consumo inmediato.

«Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Así con mucha fuerza hemos cantado este Salmo 117, que es el Salmo por excelencia del tiempo pascual. ¿Cómo no dar gracias a Dios por su bondad, por su infinita misericordia?», exclamó el prelado, observando con cierta ironía cómo, mientras la comunidad se reunía en oración, otros buscaban saciarse en «las terrazas del chufir y del comer».

De la Creación a la Redención: «Dichosa la Culpa»

Haciendo un recorrido exhaustivo por las lecturas bíblicas, desde el Génesis hasta el Evangelio, Conejero reflexionó sobre la naturaleza humana y el misterio de la salvación. Citando la tradición de San Agustín, explicó que la caída de Adán y Eva, aunque dolorosa, permitió una manifestación de amor divino aún más grande a través de la figura de Jesús.

«En castellano hay un refrán que dice no hay mal que por bien no venga. Efectivamente. Y el pecado, la desobediencia a Dios, de Adán y Eva, nuestros primeros padres… nos mereció tal Redentor», explicó, utilizando la famosa frase del pregón pascual: «Feliz la culpa, dichosa la culpa».

La Renuncia Canónica: Un Pastor que Prepara su Partida

El momento de mayor tensión informativa y emotiva llegó cuando el Obispo abordó los rumores que circulaban en las calles de la ciudad. Con la franqueza que lo caracteriza, confirmó que este domingo 5 de abril, al alcanzar la edad de 75 años, cumplirá con lo estipulado por las leyes de la Iglesia.

«Es cierto que según el derecho canónico, al cumplir los 75 años, el canon 401, parágrafo 1, el obispo debe de presentar por escrito la renuncia al Santo Padre, como obispo titular. Así es que yo ya la tengo escrita, me inspiré el día de San José», reveló ante una asamblea expectante.

Monseñor compartió detalles íntimos de su decisión, mencionando su especial devoción por San José y aclarando que la carta será despachada el lunes hacia la Nunciatura Apostólica. «Ya llevo 29 años, son muchos años, yo en realidad estoy dispuesto a lo que el Espíritu quiera… me hacen mucho bien sus oraciones, que se haga la voluntad de Dios», añadió con serenidad.

Crítica Social y el Llamado a una Vida Sobria

Fiel a su estilo directo, el Obispo no desaprovechó la oportunidad para lanzar dardos contra la vanidad moderna y la superficialidad. Instó a los fieles a abandonar los «pecados capitales» y la obsesión por la estética y el consumo, pidiendo una vida más coherente con el Evangelio.

«Mucha farándula, no pasa nada más que hay vitrinas y las mujeres especialmente, quizás también algún varón, se dejan llevar por las modas y estar estéticamente y tal… Tenemos que vivir ya una vida sobria, sencilla, humilde, amando, sirviendo, siguiendo las huellas de Jesús», sentenció con firmeza.

Un Cierre entre el Humor y la Esperanza

Hacia el final, Monseñor bromeó sobre su propio destino y la incertidumbre de la vida, recordando que incluso un evento fortuito de salud podría ocurrir antes de que la renuncia sea aceptada en Roma. Sin embargo, su mensaje final fue de fortaleza y rechazo a la tibieza espiritual.

«¿Qué les parece? ¿Sí o no? Ay, flojos son, ¿qué? ¿Sí o no? Eso, si no son medio caigües como hemos aprendido en Guaraní, cuando uno es flojo está uno caigües. No, nosotros fuertes, no apoyándonos en nuestras propias fuerzas, sino en la gracia del Señor», concluyó, arrancando algunas sonrisas entre los presentes antes de dar paso a la liturgia eucarística./DiarioExpres