Expertos advierten que el fenómeno podría intensificarse en los próximos meses, aumentando el riesgo de inundaciones, olas de calor y enfermedades.
En los próximos meses es muy probable que en gran parte del territorio argentino se registre un calor inusual acompañado de lluvias abundantes. El factor clave es de alcance global: la temperatura del océano Pacífico continúa en ascenso y la posibilidad de que se modere es cada vez menor.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó a comienzos de la semana pasada que la aparición de El Niño es prácticamente un hecho, aunque aún no se conoce con certeza su intensidad. La posibilidad de que se presente una versión intensa sigue vigente, lo que para la Argentina significaría un escenario de alerta. A esto se suman las alteraciones que, en las últimas dos décadas, modificaron el clima por efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero. No hay certezas sobre lo que pueda ocurrir; sin embargo, este escenario, de acuerdo con los expertos consultados, exige atención y, sobre todo, prevención y preparación.
Este lunes también hubo una reunión de la oficina dependiente del Ministerio de Seguridad, en la provincia de Corrientes. Se desarrolló una segunda mesa de reunión en conjunto con expertos del SMN, el Instituto Nacional del Agua (INA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y la Oficina de Monitoreo de Emergencias Agropecuarias (Omega). Ellos dieron informes actualizados sobre el desarrollo de este fenómeno y los posibles impactos sobre la región.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó un informe en abril de 2026 en el que señaló que, por el momento, se mantienen condiciones neutrales y no hay presencia de El Niño. El documento ofrece una explicación didáctica del fenómeno, pero en cuanto a las posibles afectaciones a la población advierte que la información “será actualizada siempre que se encuentre activa alguna de las fases” del evento.
En la Ciudad de Buenos Aires, el abordaje no está coordinado por la Subsecretaría de Ambiente, dependiente de la Vicejefatura de Gabinete. Desde esa área indicaron que cualquier acción vinculada al fenómeno correspondería al Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que respondió que no hay medidas especiales para enfrentar el evento climático anunciado. Sí destacaron que el Plan Hidráulico de la Ciudad ha sido clave para “llevar tranquilidad a los vecinos frente al desafío del cambio climático y los riesgos de inundaciones”.
El Gobierno porteño también cuenta con un sistema de alerta temprana de tormentas que funciona en el Centro Único de Coordinación y Control en Chacarita, operado por la Subsecretaría de Emergencias. Sin embargo, en su sitio oficial no hay, por ahora, comunicaciones vinculadas a la llegada de El Niño.
En la provincia de Buenos Aires, la situación es similar. El Plan de Prevención del Riesgo Hídrico en Ciudades busca ampliar canales de alivio en distintos puntos, especialmente en el conurbano. En total se proyectan 130 obras, de las cuales poco más del 10% están terminadas. LA NACION intentó contactarse con Defensa Civil bonaerense para consultar sobre planes específicos ante este escenario, pero no obtuvo respuesta.
Qué es El Niño
Este fenómeno surge de la interacción entre el viento y el océano. Los vientos alisios, que soplan en zonas tropicales cercanas al Ecuador, suelen fluctuar en abril. Cuando se debilitan, el calor se acumula bajo la superficie y, tras varias oscilaciones, emerge hacia la atmósfera, generando un ciclo en el que el océano calienta el aire y este, a su vez, intensifica la humedad y la energía disponible.
Según Di Nezio, en la Argentina los efectos varían según la región. En el Litoral, la Cuenca del Plata y gran parte del centro del país, El Niño aumenta la probabilidad de lluvias y eleva el riesgo de crecidas e inundaciones. En Cuyo podría aliviar la sequía prolongada de más de 15 años, aunque esto dependerá de la intensidad que alcance durante el invierno.
Los meteorólogos consultados advirtieron que, a pesar de las tendencias, los pronósticos siguen siendo inciertos. Di Nezio explicó que, a medida que avance el mes, habrá mayor precisión en las proyecciones.
Saulo advirtió: “Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará sequías, intensificará lluvias y aumentará el riesgo de olas de calor en tierra y océano. El evento más reciente, en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a las temperaturas sin precedentes de 2024”. Añadió que la OMM continuará monitoreando la situación para asistir a los gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima con pronósticos y alertas tempranas./LA NACION



