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viernes 10, julio 2026.
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Día de la Independencia: En el Tedeum, García Cuerva apuntó contra los que se esconden “en cuevas de corrupción”

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Con Javier Milei y su gabinete enfrente, el arzobispo de Buenos Aires reclamó por los sectores más vulnerables y pidió cerrar “las heridas sociales”, que “necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable”.

Una vez más, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se paró en el púlpito de la Catedral Metropolitana en el marco del Tedeum por el Día de la Independencia para recordar, a su modo y con su tono, lademandas con las que la jerarquía de la iglesia viene insistiendo y ante las que el Gobierno hace oídos sordos. Entre otras, la situación de los pobres, de los jubilados, la corrupción, las personas con discapacidad, los desocupados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes. Apuntó, en líneas generales, a los que se esconden “en cuevas de corrupción” para volverse ricos.

Como ya es habitual en cada intervención en el Tedeum, García Cuerva comenzó advirtiendo que sus reflexiones estuvieron dirigidas a “todos los actores de la sociedad argentina, convencidos de que todos construimos la Patria, más allá de saber que, luego, puedan ser tomadas frases aisladas para querer alimentar la fragmentación”. El arzobispo no hizo ninguna mención o señalamiento directo, pero frente suyo estaba el presidente Javier Milei, sus ministros y los legisladores oficialistas. Completaron la audiencia los representantes del cuerpo diplomático, el jefe del gobierno porteño, Jorge Macri.

El arzobispo pidió a Dios “que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”. Dijo también que “las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable” después de advertir que algunos roban las esperanzas “escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente más ricos”. Las palabra resuenan apenas unas semanas después de la renuncia de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

“La Patria nos pide hoy un gran examen de conciencia colectivo”, dijo García Cuerva, e hizo otra apelación a la escucha. Porque “escuchando a los demás aprendemos a respetarlos y a tratarlos como ellos necesitan que los tratemos, reconocemos sus valores y nos compadecemos de sus angustias. Escuchando, atentos a la realidad que corre más allá de nuestro pequeño mundo, también podemos reconocer los llantos, los lamentos, los gritos que claman pidiendo ayuda. Entonces volvemos a tomar la decisión de salir de nuestra coraza para caminar con los demás”, agregó.

Criticó también a quienes “apropiándose de las esperanzas y los esfuerzos de un pueblo que, a pesar de todo, quiere vivir mejor, y por eso está ajeno a las discusiones eternas y alejadas de la realidad, que, en su nombre, tienen los dirigentes”. Y pidió a Dios “que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”, señalando como “heridos del camino de la vida” a “los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes, los desocupados, las personas con discapacidad” sin pedirles “antecedentes de pobre”, pero preguntándoles “desde cuándo están viviendo esa difícil situación”.

También pidió que Dios “nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás”.

El Tedeum de Villarruel

No estuvo la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien permaneció en Tucumán a donde se había trasladado la noche anterior a pesar de que Karina Milei, encargada de hacer las invitaciones para el acto nocturno en la Casa Histórica de Tucumán, no la incluyó en la lista.

En la capital tucumana también hubo Tedeum a cargo del obispo local Carlos Sánchez. Hasta el templo llegaron el gobernador Osvaldo Jaldo y la propia vicepresidenta. Con menos elocuencia que su colega porteño, Sánchez ratificó lo que los obispos vienen diciendo: “No hay plena democracia sin inclusión e integración” y recordó que “la responsabilidad de edificar el bien común compete en primer lugar al Estado, porque es la razón de ser de la autoridad política”.

García Cuerva en Buenos Aires y Sánchez en Tucumán usaron distintas palabras para hacer ambos un categórico llamado a la unidad de la sociedad argentina, dejar de lado “el camino de la intolerancia” y el de “los enfrentamientos constantes”. Y para insistir en los mismos temas que son recurrentes en las manifestaciones de la jerarquía eclesiástica. Los obispos sostienen que sus llamados de atención sobre cuestiones tales como la reducción de edad de imputabilidad de jóvenes en conflicto con la ley, la ludopatía o el proyecto de “inviolabilidad” de la propiedad privada no encuentran eco en los funcionarios y los legisladores oficialistas. “Es como poner un mensaje en una botella y tirarla al mar”, dijo hace no mucho tiempo el presidente del episcopado, el arzobispo mendocino Marcelo Colombo.

El buen samaritano

En Buenos Aires, el texto bíblico seleccionado para la ocasión fue la parábola del “buen samaritano” que relata el episodio de un viajante que recoge y se ocupa de auxiliar a una persona asaltada y herida que encuentra en su camino.

Para García Cuerva “la parábola del Buen Samaritano es un ícono capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta Patria que amamos y nos duele a la vez” porque “ante el dolor, ante tantas heridas, la única salida es ser como el Buen Samaritano” y “toda otra opción termina o bien del lado de los salteadores, o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del herido del camino”.

En otro pasaje de su alocución el arzobispo porteño advirtió que la sociedad argentina también transita a veces “el camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles, el sendero de la discriminación por cuestiones de raza, religión o domicilio”.

La palabra de Messi

De manera insólita y poco común, el arzobispo finalizó su homilía haciendo referencia a la selección nacional de fútbol y citando una frase de Lionel Messi en la que destaca la importancia del trabajo colectivo para alcanzar propósitos comunes. Lo hizo para resaltar la importancia de “caminar unidos” todos los argentinos. “¡Y vaya si lo sabemos hacer!”, dijo.

“Estos días, movilizados por los colores de la selección nacional, se nos enciende el alma, nos unimos en un abrazo con todos, construimos un sueño colectivo, y valoramos que el trabajo sea en equipo; sigamos con la camiseta puesta, y con pasión”. Y remató pidiendo que “hagamos realidad el mensaje que Lionel Messi publicó alguna vez en sus redes sociales: ‘Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos…lo logramos!’”.

Más allá de sus discrepancias, lo quieran o no, el gobierno y los obispos tendrán que sentarse en los próximos meses en la misma mesa para acordar detalles de la visita de León XIV al país que, salvo impedimento de último momento, se concretará en la primera quincena de noviembre de el corriente año. Si bien todas las partes guardan silencio sobre el tema y no hubo todavía anuncio oficial de la visita pontificia -algo reservado a la Secretaría de Estado del Vaticano-, se multiplican los trascendidos en el sentido de que el viaje habrá de confirmarse finalmente.

Se sabe que una delegación vaticana estuvo en Argentina la última semana de junio para realizar los primeros acuerdos. Se espera además que el anuncio se concrete después que en los próximos días arribe al país el nuevo nuncio (embajador) del Vaticano en Argentina, el arzobispo norteamericano Michael Wallace Banach y una vez que Keiko Fujimori, la presidenta electa de Perú, asuma su cargo el 28 de julio. Perú sería la primera y la más prolongada etapa de la gira sudamericana del papa Prevost, que además de Argentina visitaría también Uruguay./Página12