El Gobierno de Lula da Silva decidió que Julio Bitelli no volverá a Buenos Aires mientras continúen los agravios de Javier Milei. La representación brasileña quedará a cargo de un encargado de negocios.
Brasil decidió retirar a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, y rebajar la relación bilateral al nivel de encargado de negocios tras los reiterados insultos del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión fue confirmada por un funcionario de Itamaraty al diario brasileño Folha de S.Paulo, que la definió como «la crisis más grave al menos de las últimas décadas» entre ambos países.
Fuentes del Gobierno brasileño señalaron que Bitelli no regresará a Buenos Aires mientras Milei mantenga sus agravios contra Lula. La embajada brasileña quedará bajo la conducción del ministro consejero Eduardo Uziel.
La decisión llegó tras nuevas declaraciones de Milei
El conflicto se profundizó después de que Milei reiterara en entrevistas televisivas y radiales que considera a Lula un «ladrón» y un «presidiario». El presidente sostuvo que el mandatario brasileño recuperó la libertad por una cuestión procesal y no porque la Justicia demostrara su inocencia.
Desde Brasil explicaron que la decisión respondió a la reiteración de esos dichos. «Tuvimos mucha paciencia, pero las ofensas continuaron y la medida se volvió inevitable«, indicaron fuentes diplomáticas.
Según el Gobierno brasileño, mientras persistan los ataques de Javier Milei contra Lula da Silva, Brasil mantendrá únicamente un encargado de negocios en Buenos Aires y no enviará nuevamente a un embajador.
De acuerdo con la información publicada por el Folha de S.Paulo, la rebaja de la representación diplomática no tiene antecedentes en la historia reciente de la relación entre ambos países, tradicionalmente socios estratégicos dentro del Mercosur y con fuertes vínculos comerciales.
Brasil vincula la decisión con el acto de Flavio Bolsonaro
Según reconstruyó la prensa brasileña, el conflicto comenzó el 25 de julio, cuando Milei viajó a San Pablo para participar del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.
Durante ese acto, el mandatario argentino calificó a Lula de «ladrón» y «presidiario», además de llamar «basura calva» al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, quien había rechazado un pedido para visitar al expresidente Jair Bolsonaro, actualmente con prisión domiciliaria.
Las autoridades brasileñas consideraron esas declaraciones una injerencia en asuntos internos. Tras una primera protesta diplomática y el llamado a consultas del embajador Julio Bitelli, la reiteración de los agravios por parte de Milei llevó finalmente a Itamaraty a reducir la relación diplomática con la Argentina al nivel de encargado de negocios.
La crisis comenzó con el viaje a San Pablo
La tensión bilateral escaló el 25 de julio, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de un acto del Partido Liberal y respaldar la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.
Durante esa visita, el mandatario argentino volvió a cuestionar a Lula y también criticó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Brasil interpretó esas declaraciones como una injerencia en asuntos internos y convocó de inmediato a consultas al embajador Bitelli.
Tras esa primera protesta, Itamaraty evaluó la evolución del conflicto. Las nuevas declaraciones de Milei terminaron por acelerar la decisión de reducir la representación diplomática.
Argentina no prevé modificar su postura
En la Casa Rosada descartan un pedido de disculpas oficial por las declaraciones del Presidente. Fuentes del Gobierno aseguraron que no está previsto cambiar la posición de Milei respecto del mandatario brasileño.
Hasta el momento, Argentina tampoco anunció si llamará a consultas a Daniel Raimondi o adoptará una medida de reciprocidad frente a la decisión de Brasil.
La medida representa el mayor deterioro diplomático entre ambos países en las últimas décadas. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina dentro del Mercosur, por lo que la crisis agrega incertidumbre sobre una relación clave para el comercio, la industria y la integración regional.
El próximo paso dependerá de la respuesta del Gobierno argentino y de si ambas administraciones logran abrir un canal político que permita descomprimir un conflicto que, por ahora, sigue escalando./BaeNegocios



