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martes 27, octubre 2026.
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«NO FUE UN ACCIDENTE, FUE UN ASESINATO»: Laguna Blanca volvió a marchar para exigir justicia por Sol y Franco

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Familiares, amigos y vecinos de Laguna Blanca volvieron a movilizarse para reclamar justicia por Sol y Franco, los dos jóvenes cuyas vidas fueron arrebatadas en una tragedia vial que conmocionó a la comunidad. La familia Genez-Servín exige una condena ejemplar para el conductor señalado por manejar bajo los efectos del alcohol y sobre quien pesan denuncias de antecedentes penales. «No fue un accidente, esto se pudo evitar«, expresaron durante una jornada atravesada por el dolor, la memoria y el pedido de que las muertes no queden impunes.

Laguna Blanca volvió a levantar la voz: «No fue un accidente, fue un asesinato»

El dolor por las muertes de Sol y Franco sigue presente en Laguna Blanca. Familiares, amigos, compañeros y vecinos volvieron a salir a las calles para reclamar justicia por los dos jóvenes y exigir que la investigación judicial establezca todas las responsabilidades por la tragedia vial que terminó con sus vidas.

Bajo una consigna tan contundente como dolorosa, «No fue un accidente, fue un asesinato» , los manifestantes expresaron su rechazo a que lo ocurrido sea considerado simplemente una fatalidad del tránsito.

Para las familias, se trató de una tragedia evitable, provocada por la conducta de una persona a la que señalan por haber conducido alcoholizada.

La familia Genez-Servín reclamó una condena ejemplar y sostuvo que ninguna resolución judicial podrá devolverles a sus seres queridos, pero que una respuesta firme de la Justicia puede contribuir a evitar nuevas tragedias.

La movilización estuvo marcada por el acompañamiento de la comunidad y por las palabras de quienes conocieron a los jóvenes, recordados por sus proyectos, sus vínculos familiares y sus sueños.

No marcharon solamente para recordar dos nombres. Marcharon para exigir que se investigue lo ocurrido, que se determine la responsabilidad del conductor y que la muerte de Sol y Franco no quede impune.

«Alguien eligió tomar, subirse a un auto y salir, sin importarle la vida de los demás»

Durante la marcha, uno de los mensajes más fuertes estuvo dirigido a la conducta del automovilista señalado por las familias.

Los participantes cuestionaron que una persona pueda ponerse al volante después de consumir alcohol, exponiendo a terceros a consecuencias irreparables.

«Tenían toda la vida por delante, tenían libros por abrir, exámenes por rendir, una carrera por terminar y una familia que los esperaba con orgullo», expresaron en el homenaje.

Y agregaron:

«Pero en un instante todo eso fue arrebatado de la manera más injusta, por un borracho al volante, por alguien que eligió tomar, subirse a un auto y salir, sin importarle la vida de los demás».

El mensaje concluyó con una afirmación que se convirtió en el eje del reclamo:

«No fue un accidente. Un accidente es inevitable. Esto se pudo evitar».

La expresión refleja la posición de las familias, que reclaman que la conducta del conductor sea examinada con toda la rigurosidad que corresponde.

La calificación penal definitiva —incluida la posibilidad de que se investigue un delito más grave que un homicidio culposo— dependerá de las pruebas reunidas, de la acusación fiscal y de la resolución judicial.

Del mismo modo, los antecedentes penales atribuidos al conductor deberán ser acreditados mediante documentación oficial y evaluados conforme a su relevancia jurídica.

Sol y Franco: dos vidas, dos historias y un futuro que quedó truncado

La movilización también fue un homenaje a quienes ya no están.

Los testimonios recordaron especialmente a Sol como una joven que desde pequeña se destacaba por su sencillez, su respeto hacia los demás, su amabilidad y su dedicación al estudio.

«Los que tuvimos el privilegio de conocer a Sol sabemos que de pequeña era una niña sencilla, respetuosa, amable, siempre sonriente y muy estudiosa, tanto que se destacaba en todos los ámbitos», expresaron.

La evocación puso en palabras una pérdida que trasciende el hecho vial.

Sol y Franco tenían proyectos personales, estudios por completar, encuentros pendientes, amistades y familias que los esperaban.

Sus seres queridos recordaron que detrás de cada víctima existe una historia que no puede reducirse a un expediente judicial ni a una estadística de siniestralidad.

«Sol y Franco no eran dos desconocidos, eran dos seres especiales destacados en nuestra sociedad» , señalaron durante el acto.

La comunidad los recordó no solamente por la forma en que murieron, sino, fundamentalmente, por las vidas que habían construido y por todo lo que todavía esperaban vivir.

La familia Genez-Servín pidió una condena ejemplar y que no haya impunidad

El reclamo central de la movilización fue que la Justicia investigue exhaustivamente las circunstancias del hecho y determine las responsabilidades correspondientes.

La familia Genez-Servín exigió una respuesta judicial que esté a la altura de la gravedad de las consecuencias.

«Hoy pedimos justicia, una justicia que sea justa de verdad, que no haya impunidad, que su muerte no sea en vano y que sirva para que no le pase nunca más a otra familia» , expresaron los manifestantes.

El pedido de una condena ejemplar refleja la dimensión del dolor de quienes perdieron a Sol y Franco.

Sin embargo, cualquier condena deberá surgir de un proceso judicial con pruebas, determinación de responsabilidad y respeto de las garantías legales.

Lo que la comunidad reclama es que no se minimice la gravedad de una conducta que, según las denuncias familiares, involucró conducción bajo los efectos del alcohol y terminó con dos muertes.

«Hoy no marchamos por bronca, marchamos por Sol y por Franco»

Lejos de plantear la movilización como una expresión de enfrentamiento, los participantes insistieron en que el propósito fue acompañar a las familias y mantener vivo el reclamo de justicia.

«Hoy no marchamos por bronca, marchamos por Sol y por Franco. Y decir sus nombres duele» , expresaron.

El mensaje destacó que la memoria y el amor por los jóvenes siguen siendo la fuerza que reúne a la comunidad.

«Que en este silencio se escuche el dolor de sus familias, que se escuche nuestro compromiso de no olvidar», manifestaron.

La marcha se convirtió así en un espacio de acompañamiento colectivo para familiares que continúan atravesando una pérdida irreparable.

La carta que leyeron sus amigos y compañeros: «Dos vidas llenas de sueños, de proyectos, de risas»

Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando amigos y compañeros leyeron una carta de la familia.

El texto comenzó con una frase que reflejó la dificultad de expresar el sufrimiento:

«Hoy nos toca poner en palabras un dolor que todavía nos cuesta entender».

Luego recordaron a los jóvenes:

«Sol y Franco, dos vidas llenas de sueños, de proyectos, de risas. Nos cuesta aceptar que todo haya terminado de esta manera, por la irresponsabilidad de alguien que condujo bajo los efectos del alcohol».

La carta también hizo referencia al impacto que una decisión individual puede tener sobre muchas familias.

«Nos duele pensar que una decisión que pudo haberse evitado terminara afectando para siempre la vida de tantas personas», expresaron.

Y cerraron con un pedido que sintetizó el sentimiento de todos los presentes:

«No queremos que sus muertes queden en el olvido, ni que el dolor de sus familias se encuentre con la indiferencia. Por Sol, por Franco, por sus familias, por sus amigos, por la familia que hoy los abraza en la memoria, justicia por Sol y Franco». /PrensaLibre