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Félix Díaz: «GILDO INSFRÁN ES UN GRAN REPRESOR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS»

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El reconocido referente de la comunidad qom La Primavera, Félix Díaz , lanzó durísimas críticas contra el gobernador Gildo Insfrán , a quien responsabilizó políticamente por la represión del 23 de noviembre de 2010, que terminó con las muertes del indígena Roberto López y del policía Eber Falcón. Desde la Ruta Nacional 86, donde prepara un nuevo homenaje a las víctimas, cuestionó la utilización de los pueblos originarios en los discursos oficiales, denunció discriminación, despojo territorial, falta de agua y deficiencias en salud y educación . » Para nosotros, Gildo Insfrán es un gran represor de los pueblos indígenas «, afirmó.

El histórico referente qom  Félix Díaz volvió a cuestionar con extrema dureza al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, a quien calificó de  «dictador» y «gran represor de los pueblos indígenas» , al denunciar lo que considera una política sistemática de discriminación, exclusión y vulneración de los derechos de las comunidades originarias.

Sus declaraciones adquieren especial relevancia porque se producen cuando las comunidades se preparan para recordar un nuevo aniversario de la violenta represión ocurrida el 23 de noviembre de 2010, sobre la Ruta Nacional 86, en inmediaciones de la comunidad Potae Napocna Navogoh, conocida como La Primavera.

Aquel episodio dejó dos víctimas fatales: el integrante de la comunidad qom Roberto López y el efectivo policial Eber Falcón, además de heridos y una profunda herida social que, más de quince años después, continúa abierta.

FÉLIX DIAZ: «LA COPA GILDO INSFRÁN», es una burla de un DICTADOR a los pueblos originarios.

Desde el kilómetro 1341 de la Ruta Nacional 86, Díaz explicó que se encontraba realizando tareas de limpieza y acondicionamiento del monolito que recuerda a Roberto López, como parte de los preparativos para el homenaje del próximo 23 de noviembre.

«Estamos haciendo limpieza del monolito del hermano Roberto López, organizándonos para el día 23 de noviembre, para hacer un recordatorio de la represión brutal que hemos sufrido un día 23 de noviembre de 2010». 

Pero su testimonio no se limitó a recordar aquellos hechos.

También apuntó directamente contra Insfrán por sus recientes apariciones públicas en la Copa Gildo Insfrán de fútbol femenino, donde el mandatario realizó referencias y reconocimientos a los pueblos indígenas.

Para Díaz, esas expresiones oficiales resultan ofensivas frente a las experiencias de represión, despojo y necesidades insatisfechas que denuncia su comunidad.

FÉLIX DIAZ: «LA COPA GILDO INSFRÁN», es una burla de un DICTADOR a los pueblos originarios.

«LA COPA GILDO INSFRÁN ES UNA BURLA A LOS PUEBLOS INDÍGENAS»

El dirigente qom cuestionó que el gobernador utilice actos deportivos y ceremonias oficiales para expresar reconocimiento a las comunidades originarias mientras, según sostuvo, persisten graves conflictos por sus derechos.

«Lo que veo que está circulando en las redes sociales, el tema de las actividades que realiza a nivel oficial el gobernador de la provincia con la Copa Gildo Insfrán, burlándose de los pueblos indígenas». 

Y agregó una de las frases más contundentes de su intervención:

«Para nosotros, Gildo Insfrán es un gran represor de los pueblos indígenas». 

Díaz manifestó que las imágenes del gobernador entregando premios y pronunciando palabras de homenaje a los pueblos originarios le generan un profundo dolor.

«Es un dolor muy grande para nosotros ver las redes sociales, los discursos del gobernador diciendo que él está haciendo homenaje, honor a los pueblos indígenas cuando le entrega un premio a los ganadores del torneo del gobernador Gildo Insfrán». 

La crítica pone en discusión una contradicción que el referente indígena considera central:  el contraste entre el reconocimiento simbólico que el Gobierno expresa en sus actos y las respuestas concretas que las comunidades reclaman desde hace años.

La realización de una competencia deportiva puede constituir una iniciativa positiva para las participantes, incluidas las jugadoras indígenas.

Pero los homenajes oficiales no reemplazan las obligaciones del Estado en materia de derechos territoriales, acceso a servicios esenciales y reconocimiento cultural.

¿DE QUÉ SIRVE HOMENAJEAR A LOS PUEBLOS INDÍGENAS DESDE UN ESCENARIO SI SUS REFERENTES SIGUEN DENUNCIANDO DESPOJOS, DISCRIMINACIÓN Y FALTA DE RESPUESTAS?

Esa es, en esencia, la interpelación que Félix Díaz dirigió al gobernador.

EL RECUERDO DE LA REPRESIÓN DE 2010: UNA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA

El testimonio de Díaz tiene como punto de partida la memoria de los acontecimientos del 23 de noviembre de 2010.

Ese día, un operativo policial destinado a desalojar una protesta vinculada a un conflicto territorial de la comunidad qom La Primavera derivó en graves enfrentamientos y en las muertes de Roberto López y Eber Falcón.

El episodio se convirtió en uno de los hechos más emblemáticos de los conflictos entre comunidades indígenas y el Estado provincial.

Díaz responsabilizó políticamente a Insfrán por aquella represión y también cuestionó la actuación de las autoridades judiciales que intervinieron.

Según sus declaraciones, el procedimiento fue realizado por la Policía provincial y contó con la intervención del entonces juez Mauriño, a quien señaló como uno de los responsables de lo ocurrido.

Estas afirmaciones expresan la acusación del referente qom y no equivalen, por sí mismas, a una determinación judicial de responsabilidad penal.

Sin embargo, reflejan la persistencia de un reclamo que atraviesa a la comunidad desde hace más de una década y media.

PARA FÉLIX DÍAZ, EL 23 DE NOVIEMBRE DE 2010 NO ES UN EPISODIO CERRADO, SINO UNA HERIDA QUE SIGUE PRESENTE EN LA MEMORIA Y EN LAS DEMANDAS DE JUSTICIA DEL PUEBLO QOM.

La preparación del homenaje a Roberto López vuelve a colocar esa historia en el centro del debate público provincial.

DENUNCIÓ EL DESPOJO DE 2.042 HECTÁREAS Y EL DESCONOCIMIENTO DE DERECHOS TERRITORIALES

Otro de los aspectos más graves de las declaraciones de Díaz está relacionado con las tierras de la comunidad.

El dirigente aseguró que durante la gestión de Insfrán se produjo un despojo de  2.042 hectáreas que considera pertenecientes a su pueblo.

«El mismo gobernador de la provincia de Formosa, Gildo Insfrán, que dice que quiere a los pueblos indígenas, nos despojó una superficie de 2.042 hectáreas en el año 2007». 

Díaz sostuvo que esas decisiones se adoptaron pese a la existencia de legislación nacional destinada a proteger los territorios indígenas y suspender determinados desalojos.

Su planteo remite a una discusión fundamental: el derecho de las comunidades originarias a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan.

La Constitución Nacional reconoce expresamente la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, mientras que la legislación nacional contempla mecanismos específicos de protección territorial.

La acusación sobre las 2.042 hectáreas requiere examinar los antecedentes administrativos, las normas aplicables y las actuaciones judiciales correspondientes para determinar el alcance jurídico de las decisiones cuestionadas.

Pero el reclamo de Díaz plantea una exigencia política concreta:  que el Gobierno provincial explique cómo garantiza efectivamente los derechos territoriales de las comunidades y qué respuestas ofrece ante las denuncias de despojo.

FUERTES CRÍTICAS POR EL RECONOCIMIENTO DEL PUEBLO NIVACLÉ

Félix Díaz también cuestionó la reforma de la Constitución provincial y denunció que no se reconoció expresamente al pueblo nivaclé como una comunidad preexistente de Formosa.

Según su testimonio, esa omisión constituye una expresión de discriminación institucional.

«Es una política racista, discriminatoria hacia el pueblo nivaclé, que no quiere reconocer como pueblo preexistente de la provincia de Formosa». 

El referente sostuvo que existe reconocimiento de la preexistencia de ese pueblo en el ámbito nacional, mientras que cuestionó su tratamiento en la normativa provincial.

La denuncia pone el foco sobre una cuestión que excede las declaraciones de ocasión: el reconocimiento efectivo de la identidad, la cultura, las instituciones y los derechos colectivos de las comunidades originarias.

EL RECONOCIMIENTO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS NO PUEDE LIMITARSE A LOS DISCURSOS OFICIALES O A LAS CEREMONIAS DE HOMENAJE. DEBE EXPRESARSE TAMBIÉN EN LAS LEYES Y EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.

«TENEMOS QUE MENDIGAR AGUA»: LA DURA REALIDAD QUE DENUNCIÓ DÍAZ

Más allá de los conflictos históricos y territoriales, Díaz describió problemas cotidianos que, según afirmó, afectan gravemente a las comunidades indígenas.

Uno de los más preocupantes es la falta de acceso regular al agua.

«El tema del agua es uno de los graves problemas que enfrentamos todos los días, mendigando a los municipios agua con esta temperatura altísima que azota a la región». 

La declaración expone una realidad que contrasta con los discursos oficiales sobre inclusión y desarrollo social.

En una provincia donde las altas temperaturas representan un riesgo concreto para la salud, contar con agua suficiente y segura es una necesidad elemental.

No se trata de un beneficio extraordinario ni de una concesión política.

EL ACCESO AL AGUA POTABLE ES UN DERECHO HUMANO Y UNA OBLIGACIÓN BÁSICA DE LAS AUTORIDADES COMPETENTES.

Las afirmaciones de Díaz deberían motivar una explicación precisa sobre las condiciones de abastecimiento de las comunidades afectadas, las obras previstas y las medidas de emergencia disponibles.

La entrega ocasional de agua mediante asistencia municipal, cuando resulta necesaria, no sustituye una solución estructural.

SALUD Y EDUCACIÓN: EL CONTRASTE ENTRE LA PROPAGANDA OFICIAL Y LOS RECLAMOS INDÍGENAS

Díaz también cuestionó las afirmaciones gubernamentales sobre la inclusión de los pueblos indígenas en los sistemas de salud y educación.

Según sostuvo, los discursos oficiales presentan una realidad muy diferente de la que viven numerosas familias de las comunidades.

«He escuchado siempre la versión de chapear a los pueblos indígenas como si fuera un crecimiento social importante y es una falta de respeto hacia los pueblos indígenas decir que estamos incluidos en la política educativa, en la salud». 

El dirigente expresó especial preocupación por la atención sanitaria.

Aseguró que algunos integrantes de comunidades indígenas sienten temor de concurrir a hospitales debido a experiencias de maltrato que atribuyó a determinados profesionales.

«Muchos hermanos indígenas ya no quieren ir al hospital por miedo del maltrato de algunos médicos». 

Se trata de una denuncia que merece ser atendida por las autoridades sanitarias, con mecanismos que permitan recibir reclamos, identificar situaciones concretas y garantizar atención sin discriminación.

En materia educativa, el reclamo también apunta a la necesidad de una inclusión que respete la identidad cultural y lingüística de los pueblos originarios.

LA EXISTENCIA DE EDIFICIOS, PROGRAMAS Y ESTADÍSTICAS OFICIALES NO BASTA PARA DEMOSTRAR QUE TODOS LOS CIUDADANOS RECIBEN SERVICIOS DE CALIDAD Y UN TRATO IGUALITARIO.

La verdadera inclusión exige escuchar a quienes denuncian barreras, reconocer sus necesidades y ofrecer respuestas verificables.

CUESTIONÓ LA INTERVENCIÓN DEL INSTITUTO DE COMUNIDADES ABORÍGENES

Otro de los cuestionamientos de Díaz estuvo dirigido al funcionamiento del Instituto de Comunidades Aborígenes (ICA).

El referente sostuvo que una decisión administrativa adoptada durante la gestión de Insfrán en 2007 afectó la categoría institucional del organismo.

En su declaración, acusó al gobernador de haber  «secuestrado el ICA» , expresión con la que cuestionó la autonomía y el funcionamiento del instituto.

La afirmación debe entenderse como una crítica política del dirigente y requiere revisar la normativa específica para establecer qué modificaciones se realizaron y cuáles fueron sus consecuencias jurídicas.

No obstante, el planteo introduce una cuestión de fondo: la participación efectiva de los pueblos indígenas en las instituciones destinadas a representarlos.

UN ORGANISMO CREADO PARA GARANTIZAR DERECHOS INDÍGENAS DEBE CONTAR CON MECANISMOS DE REPRESENTACIÓN Y PARTICIPACIÓN QUE GENEREN CONFIANZA ENTRE LAS COMUNIDADES.

Si sus referentes consideran que esas condiciones no se cumplen, el Gobierno debería explicar qué procedimientos existen para garantizar su intervención en las decisiones que los afectan.

«ES UNA POLÍTICA DICTATORIAL QUE PARA MÍ NO TIENE NADA DE DEMOCRACIA»

Hacia el final de su intervención, Félix Díaz profundizó sus críticas y cuestionó el silencio social frente a las situaciones que denuncia.

«Nos preocupa el silencio de los formoseños, el querer avalar esta política discriminatoria, dictatorial, que para mí no tiene nada de democracia». 

Sus palabras constituyen una condena política directa al estilo de conducción de Insfrán.

El gobernador ejerce un cargo surgido de procesos electorales, por lo que la calificación de «dictador» corresponde a la valoración del referente qom y no a una descripción jurídica del sistema institucional provincial.

Pero esa precisión no disminuye la gravedad de los cuestionamientos que Díaz formula sobre la actuación del Estado.

Las denuncias de represión, discriminación, conflictos territoriales, falta de agua y maltrato en servicios públicos requieren respuestas que vayan más allá de la confrontación discursiva.

LA LEGITIMIDAD ELECTORAL DE UN GOBIERNO NO LO EXIME DE RENDIR CUENTAS POR EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS Y A LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.

EL RECLAMO DE FÉLIX DÍAZ VUELVE A INTERPELAR AL GOBIERNO DE INSFRÁN

Las declaraciones del referente qom adquieren una dimensión especial por el momento en que fueron realizadas.

Mientras el gobernador participa de actividades deportivas que llevan su nombre y pronuncia discursos de reconocimiento a los pueblos indígenas, Félix Díaz prepara un homenaje en el lugar donde su comunidad recuerda una de las jornadas más dolorosas de su historia reciente.

Son dos escenas profundamente diferentes.

De un lado, la ceremonia oficial, los premios y los mensajes institucionales.

Del otro, un dirigente indígena limpiando el monolito de Roberto López, recordando la represión de 2010 y reclamando por tierras, agua, salud, educación y reconocimiento cultural.

EL CONTRASTE ENTRE AMBAS ESCENAS RESUME LA DENUNCIA POLÍTICA DE FÉLIX DÍAZ: LOS HOMENAJES NO PUEDEN REEMPLAZAR EL RESPETO EFECTIVO DE LOS DERECHOS INDÍGENAS.

Después de más de treinta años de Insfrán en la Gobernación, las demandas que el dirigente vuelve a formular merecen una respuesta pública, concreta y documentada.

Porque el reconocimiento de los pueblos indígenas no se mide por la cantidad de veces que se los menciona en un discurso.

SE MIDE POR EL RESPETO A SUS TERRITORIOS, SUS INSTITUCIONES, SU IDENTIDAD Y SUS DERECHOS.

Y esa es la exigencia que Félix Díaz volvió a colocar frente al gobernador de Formosa con una acusación de enorme dureza:

«PARA NOSOTROS, GILDO INSFRÁN ES UN GRAN REPRESOR DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS»./OpinionCiudadana