«JUSTICIA MODELO FORMOSEÑO«: Una DOBLE VARA que evidencia un sistema corrompido en crisis y desnuda a una justicia que operara descaradamente con una doble vara: una para los ciudadanos sin poder y otra para quienes orbitan el sistema político dominante, y dejan por un lado a un menor y a su padrastro detenidos sin denuncia ni pruebas, y por el otro lado a un violador con vinculos políticos, denunciado con pruebas concretas, gozando de libertad y de una vivienda nueva.
En Formosa parece haberse invertido el sentido mismo de la justicia. Mientras un menor, Sebastián Torres, permanece privado de su libertad desde el 26 de noviembre junto a su padrastro Carlos Aguiar por el crimen de Xiomara, sin que exista denuncia formal ni pruebas que los vinculen al hecho, en otra causa de extrema gravedad un falso pastor con vinculos politicos, imputado por abuso sexual contra una niña de 9 años transita el proceso en libertad pese a la existencia de denuncias, constancias médicas y actuaciones institucionales.
La situación no sólo indigna: alarma desde el punto de vista constitucional.
Detenciones sin sustento legal, ni pruebas en su contra
De acuerdo a fuentes del propio ámbito judicial, la imputación contra el menor Sebastián Torres y su padrastro Carlos Aguiar, se habría sostenido en el testimonio de otro niño, con problemas de adicciones, tomado en una comisaría durante la madrugada, en contexto de detención policial por vagancia.
Para cualquier jurista, ese acto carece de validez: se trata de una prueba obtenida sin garantías, en situación de vulnerabilidad y sin control judicial efectivo. Nulo de nulidad absoluta, excepto en el poder judicial «modelo formoseño».
La Convención sobre los Derechos del Niño es clara: la privación de libertad de un menor debe ser el último recurso y por el plazo más breve posible. Dos meses de encierro sin elementos probatorios suficientes constituyen una pena anticipada, expresamente prohibida por la Constitución Nacional.
A pesar de los cambios de magistrados intervinientes y de haberse producido ya medidas probatorias que no habrían aportado elementos incriminantes, Torres y su padrastro continúan arbitrariamente privados de su libertad.
El silencio del poder político provincial y de las máximas autoridades judiciales no solo llama la atención: inquieta. Más aún cuando tanto la víctima como los imputados tendrían vínculos con estructuras partidarias del oficialismo provincial, liderados por legisladores vinculados con escándalosos casos de narcotráfico, violencia de género, abuso sexual y corrupción entre otros delitos .
El otro expediente: Un violador denunciado con pruebas gozando de Libertad y casa nueva
El contraste es brutal. En otra causa tramitada en la misma justicia de Formosa, un falso pastor imputado por abuso sexual con acceso carnal contra una menor de 9 años se encuentra en libertad y gozando de una vivienda nueva entregada por el poder político y la diputada Blanca Denis.
Según trascendidos, el expediente cuenta con: denuncias institucionales de autoridades escolares, constancias de atención médica en un hospital público, internación, certificado clinico, análisis y preparación para intervención quirúrgica por daño anal.
Sin embargo, no se habrían adoptado medidas restrictivas proporcionales a la gravedad de los hechos denunciados. IMPUNIDAD que le dicen.
Una justicia selectiva
El problema ya no es un caso aislado, sino un patrón de arbitrariedad.
Cuando el sistema encarcela a un menor sin pruebas y libera a un violador con evidencia documentada en su contra, deja de administrar justicia para empezar a administrar conveniencias.
La pregunta que sobrevuela la ciudad es inevitable: ¿Por qué unos están presos sin pruebas y otros están libres con pruebas?
El silencio que también condena
La falta de pronunciamientos oficiales, tanto del poder político como de las máximas autoridades judiciales, profundiza la desconfianza social. El silencio, en este contexto, ya no es prudencia institucional: es una forma de complicidad.
En Formosa hoy la justicia no parece ciega:
parece mirar, elegir y callar./PrensaLibre



