En Formosa, el turismo atraviesa una crisis marcada por el cierre de hoteles y una ocupación hotelera que rara vez supera el 40%. A pesar de su ubicación estratégica en la frontera con Paraguay y cerca de atractivos naturales, las políticas de promoción turística han sido insuficientes y poco sostenidas, lo que limita el desarrollo del sector.
Situación actual del turismo en Formosa
- Cierre de hoteles: En los últimos tres años, alrededor de 10 hoteles cerraron sus puertas, seis en la capital y el resto en el interior.
- Baja ocupación: Durante vacaciones de invierno, la ocupación apenas alcanzó el 20%; en fines de semana largos, se situó entre 35% y 40%, muy por debajo de provincias vecinas.
- Impacto económico: La crisis afecta a hoteleros, gastronómicos, transportistas y comerciantes locales, generando pérdida de empleos y reducción del consumo.
Consecuencias de las políticas turísticas
- Falta de promoción sostenida: Las campañas de difusión son esporádicas y no logran posicionar a Formosa como destino competitivo frente a provincias como Misiones o Corrientes.
- Infraestructura insuficiente: Carencia de vuelos directos, rutas en mal estado y escasa conectividad digital reducen la llegada de visitantes.
- Eventos aislados: El turismo repunta solo en ocasiones puntuales (ej. partidos internacionales en Asunción que generan tránsito por Formosa), pero no existe una estrategia de largo plazo.
- Dependencia del turismo interno: La falta de apertura hacia mercados internacionales limita el crecimiento sostenido.
Ubicación estratégica desaprovechada
Formosa tiene ventajas geográficas claras:
- Frontera con Paraguay: Podría captar turistas que cruzan desde Asunción, a solo 2 horas de la capital formoseña.
- Riqueza natural: El Bañado La Estrella, uno de los humedales más grandes del mundo, y la biodiversidad del Parque Nacional Río Pilcomayo son atractivos de alto valor.
- Cultura y tradiciones: La provincia cuenta con festivales, gastronomía típica y artesanías que podrían ser motor de turismo cultural.
Sin embargo, estas ventajas no se explotan por:
- Escasa inversión en infraestructura turística.
- Falta de articulación público-privada.
- Problemas de conectividad aérea y terrestre.
- Percepción de aislamiento frente a destinos más consolidados como Iguazú.
Qué podría cambiar la situación
- Promoción internacional del Bañado La Estrella como destino de ecoturismo.
- Mejorar la conectividad aérea con vuelos directos desde Buenos Aires y Asunción, y rutas provinciales pavimentadas.
- Desarrollar infraestructura hotelera y gastronómica de calidad.
- Crear circuitos turísticos integrados con Paraguay y provincias vecinas.
- Baja de impuestos y otros incentivos para que el sector privado invierta en la provincia./DiarioAhora



