Productores y especialistas analizaron en Clorinda las consecuencias que podría generar un período de mayores precipitaciones sobre la actividad ganadera. Recomendaron anticiparse con reservas de forraje, controlar la sanidad animal, revisar las vías de evacuación de la hacienda y disponer de insumos críticos ante posibles contingencias.
La ganadería del norte formoseño comienza a prepararse ante un escenario climático que podría representar nuevos desafíos para el sector. Productores, técnicos y especialistas participaron en Clorinda de una jornada destinada a analizar el fenómeno de El Niño y las medidas preventivas necesarias frente al período de lluvias.
La actividad fue organizada por la Mesa de Desarrollo Productivo , junto con la Sociedad Rural de Clorinda , y estuvo dirigida a productores ganaderos, estudiantes y público interesado en conocer las perspectivas climáticas y su posible impacto sobre la producción.
El objetivo central fue claro: anticiparse antes de que las lluvias se conviertan en un problema para los establecimientos rurales .
Anegamientos y pérdida de pasturas, entre los principales riesgos
Durante la jornada expusieron Patricia Vera , licenciada en Ciencias Naturales, hidróloga y docente de la UPLaB, y Federico Miranda , ingeniero zootecnista y director de la Estación Experimental del INTA El Colorado.
Vera explicó las características del fenómeno climático y los diferentes indicadores utilizados para establecer su presencia e intensidad.
También fueron analizadas las proyecciones para los próximos meses, particularmente el comportamiento esperado de las precipitaciones y las consecuencias que podrían producir sobre la región.
Otro aspecto considerado fue la situación hidrológica de zonas como Mato Grosso y el Pantanal , debido a la incidencia que su comportamiento puede tener sobre el área fronteriza de Formosa.
El problema para el productor no pasa únicamente por cuánto puede llover, sino también por la intensidad, persistencia y distribución de esas precipitaciones.
Un exceso de agua puede provocar anegamientos, dificultades para movilizar la hacienda y una reducción tanto de la cantidad como de la calidad de las pasturas naturales disponibles .
Recomiendan hacer reservas de alimento
Frente a ese escenario, Miranda puso especial énfasis en la necesidad de planificar.
Una de las principales recomendaciones fue preservar forrajes y generar reservas suficientes para garantizar la alimentación de los animales en caso de que determinados sectores de los campos queden afectados por el agua.
La disponibilidad de alimento puede convertirse en uno de los principales problemas cuando las lluvias prolongadas reducen las áreas de pastoreo o deterioran las pasturas.
Por esa razón, los productores fueron instados a establecer con anticipación una estrategia de stock alimentario y no esperar a que se produzca una emergencia para comenzar a buscar soluciones.
Atención a la sanidad de la hacienda
El exceso de humedad también puede representar un riesgo sanitario.
Durante la capacitación se abordaron distintas técnicas para monitorear enfermedades relacionadas con condiciones de humedad extrema y se remarcó la importancia de reforzar y mantener actualizados los planes de vacunación.
En un escenario de precipitaciones abundantes, la prevención sanitaria adquiere una importancia adicional porque las condiciones ambientales pueden favorecer la aparición o propagación de determinadas patologías.
Por eso, además de alimento y disponibilidad de terreno, la sanidad animal aparece como otro de los factores que deberán ser vigilados durante los próximos meses.
Revisar cómo sacar la hacienda ante una emergencia
Otro punto especialmente importante fue la necesidad de que cada productor realice un diagnóstico previo de su establecimiento .
Esto implica conocer qué sectores pueden quedar comprometidos por el agua, dónde trasladar los animales y cuáles son las vías internas disponibles para mover la hacienda en caso de una contingencia.
Los especialistas recomendaron verificar las vías de evacuación interna , disponer de insumos esenciales y establecer previamente mecanismos de coordinación.
La premisa es sencilla: cuando el agua ya ingresó al campo, muchas decisiones llegan tarde.
Contar previamente con alimento, caminos internos identificados, lugares seguros para trasladar los animales y un esquema sanitario puede marcar una diferencia considerable frente a una emergencia climática.
Prepararse antes de las lluvias
La jornada realizada en Clorinda dejó fundamentalmente un mensaje preventivo para la producción ganadera formoseña.
Los fenómenos climáticos no pueden evitarse, pero sus consecuencias productivas y económicas pueden reducirse cuando existe planificación previa .
Por eso, frente a las perspectivas analizadas para los próximos meses, productores y especialistas coincidieron en la importancia de no esperar hasta que aparezcan los primeros anegamientos.
Reservar forraje, garantizar alimento, controlar la sanidad, revisar los establecimientos y establecer alternativas para movilizar la hacienda son algunas de las medidas que el sector deberá considerar ante el período de lluvias.
En una actividad que depende directamente de las condiciones ambientales, anticiparse puede significar proteger no solamente los animales, sino también el capital y el trabajo de cada establecimiento ganadero./PrensaLibre



