Ante la detección de nuevos casos, las autoridades sanitarias alertan por el hantavirus, una enfermedad viral grave que se transmite principalmente por roedores.
En términos generales, el hantavirus puede generar dos cuadros clínicos graves: la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal, que se registra principalmente en Asia y Europa, y el Síndrome Cardiopulmonar, presente en el continente americano.
Cómo se transmite el hantavirus
La transmisión al ser humano ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. Estos animales suelen cursar una infección crónica sin síntomas, pero eliminan el virus a través de la orina, la saliva y las heces.
La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en excreciones de roedores infectados. La transmisión suele producirse al ingresar en el hábitat de estos animales, como zonas silvestres, rurales o suburbanas, así como en peri-domicilios, galpones o depósitos cerrados infestados.
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Contacto directo de secreciones con mucosas (nariz, boca u ojos).
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Mordeduras de roedores infectados.
Además, existe evidencia de transmisión de persona a persona, por lo que las secreciones y fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.
Cuáles son los síntomas
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede manifestarse de forma variable: desde un cuadro leve con fiebre inespecífica hasta formas graves con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Según informan desde la cartera de salud, los síntomas iniciales suelen confundirse con un estado gripal e incluyen:
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Fiebre superior a 38 °C
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Dolores musculares y cefalea
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Escalofríos
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Náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea
En esta etapa inicial no suele haber compromiso de las vías respiratorias superiores, lo que dificulta el diagnóstico temprano.
Las formas clínicas pueden clasificarse en:
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Forma febril indiferenciada.
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Formas con compromiso abdominal, renal, hemorrágico o neurológico.
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Síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH).
La detección precoz y la atención médica inmediata son claves para mejorar el pronóstico de los pacientes.
Medidas de prevención
Las autoridades sanitarias recomiendan una serie de medidas para reducir el riesgo de contagio:
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Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.
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Mantener limpios los domicilios y alrededores, evitando la acumulación de basura.
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En caso de encontrar un roedor vivo, utilizar trampas y no intentar tocarlo ni golpearlo.
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Si se encuentra un roedor muerto, rociarlo con lavandina (hipoclorito de sodio) junto con las superficies en contacto, dejar actuar al menos 30 minutos y retirarlo con guantes.
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Desechar el animal de forma segura, enterrándolo a más de 30 centímetros de profundidad o incinerándolo.
La prevención y la información son herramientas fundamentales para reducir el impacto del hantavirus y evitar nuevos contagios./mdzol.com



