30.3 C
Laguna Naick-Neck
martes 14, abril 2026.
Inicio Locales Aulas convertidas en tribuna: niños «entrevistaron» a Insfrán con guion oficialista en...

Aulas convertidas en tribuna: niños «entrevistaron» a Insfrán con guion oficialista en la Escuela 548

175

 

Durante la inauguración de establecimientos educativos en el barrio Fray Salvador Gurrieri, alumnos formularon preguntas previamente armadas para exaltar la gestión de Gildo Insfrán y cerraron con un «gracias Tío Gildo». El episodio reaviva cuestionamientos por el uso político de la infancia en actos escolares.

La escena ocurrió este lunes 2 de marzo, en el marco de inauguraciones escolares en el sector sur de la ciudad de Formosa. En la Escuela Provincial N° 548 del barrio Fray Salvador Gurrieri, un grupo de docentes organizó una supuesta «entrevista» al gobernador que, lejos de cualquier espontaneidad, funcionó como pieza de promoción política.

Los alumnos, con preguntas previamente diseñadas, interpelaron al mandatario con frases orientadas exclusivamente a reforzar su imagen: «Señor gobernador, ¿qué se siente hacer felices a tantos niños y niñas?»; «Gobernador, ¿entregará las zapatillas y útiles como siempre viene haciendo?». No hubo cuestionamientos, no hubo pluralidad, no hubo margen para pensamiento crítico. Solo una narrativa direccionada.

El cierre fue aún más elocuente: los chicos despidieron la intervención con un «gracias Tío Gildo», reforzando una construcción simbólica que presenta al poder político bajo una figura paternalista y emocional, más cercana al culto personal que al vínculo institucional entre Estado y ciudadanía.

La responsabilidad no recae únicamente en la organización política del acto. La participación activa de docentes —quienes deberían garantizar neutralidad ideológica dentro del ámbito escolar— resulta un elemento central del debate. Cuando el aula se transforma en tribuna y los niños en voceros del oficialismo, el problema ya no es partidario: es estructural.

Nada nuevo: la niña que le escribió un «poema» a Insfrán

El episodio no es inédito. Años atrás, en un acto escolar realizado en el interior provincial, una niña de apenas siete años recitó un poema dedicado a Gildo Insfrán frente a autoridades y público presente. En su intervención lo llamó «mi capitán», en un tono de exaltación que generó polémica y debate público.

La escena mostraba a la menor leyendo un texto cargado de elogios personales hacia el mandatario, con referencias que lo posicionaban como guía y figura protectora. La utilización de una niña en ese rol —más cercano a la alabanza política que a una actividad pedagógica— despertó cuestionamientos sobre los límites entre educación y propaganda.

Aquella vez, como ahora, el foco no estuvo en la espontaneidad infantil sino en el contexto que la rodea: adultos que diseñan, habilitan y celebran intervenciones donde menores reproducen consignas o construcciones simbólicas funcionales al poder de turno.

La reiteración de este tipo de escenas instala una pregunta de fondo: ¿cuál es el límite entre un acto institucional y una práctica de adoctrinamiento? En un sistema democrático, la escuela debe formar ciudadanos con pensamiento crítico, no espectadores que repitan consignas.

Cuando los más vulnerables son puestos en escena para reforzar liderazgos políticos, el debate trasciende la coyuntura y se instala en el terreno de la calidad institucional./ElComercial