Boca le ganó a Newell’s con un Barco determinante y quedó a tiro de puestos de la próxima Libertadores

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El Xeneize estiró su racha positiva con un triunfo por 2 a 1 ante la Lepra. Sigue a tres puntos de Defensa y Justicia, el último que entraría en el máximo certamen de clubes.

El Boca de Jorge Almirón vive su mejor momento. No le generan peligro y es peligroso y efectivo en el arco rival. Esta vez el que lo sufrió fue el Newell’s de Gabriel Heinze, que se vio sorprendido por el esquema 5-2-3 que dispuso el entrenador local en La Boca. Con un Colo Barco encendido, el equipo de la Ribera ganó 2-1 y sumó su sexta victoria en sus últimos siete encuentros (entre Liga Profesional y Copas). En el torneo local lleva tres festejos consecutivos, trepó a la séptima posición y quedó a tres puntos de la zona de Libertadores.

Almirón armó un plan anti Newell’s. Con un esquema de cinco defensores, los dos Fernández (Guillermo y Ezequiel) en la contención, y tres puntas buscó ocupar todo el campo de la Bombonera y no dejarle espacios a un rival que se caracteriza por dañar con sus extremos. Le dio resultado al técnico xeneize porque neutralizó al conjunto Rosarino, que recién pudo disparar al arco de Javier García por vez primera en el final de la primera parte. Fue por un error de Frank Fabra, Jherson Mosquera que lo encontró por dentro a Cristian Ferreira y éste que sacó el tiro que tapó un atento arquero local.

Pero ahí ya perdía el elenco del Gringo Heinze. Si bien Boca lo controló, le costó traducir la tenencia en ocasiones manifiesta de gol. De hecho, la curiosidad de la noche, además de la formación que dispuso Almirón, fue que el dueño de casa pasó a adelantarse en el marcador sin patear al arco. Es que el primero de la fresca noche invernal de La Boca llegó con la complicidad de Lucas Hoyos que mandó adentro un centro de Valentín Barco.

El Colo capturó el balón en la segunda jugada de un tiro de esquina a favor. Se la robó a Ferreira, pasó en velocidad a Gustavo Velázquez por la izquierda y sacó un envío violento hacia el medio que le salió casi al arco. La pelota, sin embargo no hubiera entrado de no ser porque Hoyos la metió en contra en su intento por agarrarla.

Fue la primera jugada de riesgo de Boca y, en realidad, no parecía ser tan peligrosa como para terminar en la red del arco leproso. Más allá de la buena movilidad de Barco por el sector zurdo y del juego de Cristian Medina, que arrancaba por la derecha pero se centraba, Miguel Merentiel no recibía alimentación en la zona de fuego y no pudo tener chances concretas.

Boca era dueño del círculo central, allí donde la tarea de Juan Sforza no pudo ser satisfactoria para Newell’s. Los Fernández, Pol y Equi, se alternaron bien todo el tiempo. Por momentos uno era el cinco posicional y el otro se adelantaba. Y en la jugada siguiente cambiaban.

Nunca sufrió el partido el cuadro azul y oro. Y sentenció todo a los 16 segundos del segundo tiempo. Sacó del medio y clavó el 2-0 Boca con un jugadón de cuatro toques y un cabezazo en el área chica de Medina, en su nueva faceta goleadora. Una ráfaga. Eso fue el grito de Medina. La visita casi que no se dio cuenta de esa segunda anotación. Todo sucedió de modo veloz. Y otra vez Barco, en una noche estelar, fue clave. El zurdo puso una asistencia por la vías aérea fenomenal. Como con la mano, pero con su pie izquierdo se la puso en la cabeza a Medina, que no falló de frente al arco de Hoyos.

Newell’s pudo haberse metido de nuevo en competencia con ese gol de Jorge Recalde que no fue convalidado por Fernando Echenique. El árbitro detectó un agarrón previo de Guillermo Ortiz sobre Nicolás Valentini que al ser sujetado por el delantero despejó mal y le quedó servida al jugador rival.

Recién en tiempo adicionado pudo descontar gracias a Recalde ante un Boca siempre ordenado, no perdonó cuando piso el área ajena y protegió muy bien la suya. (clarin.com)