Bullying y palizas feroces: la conflictiva relación de Javier Milei con su papá y las sospechas por su aumento patrimonial

319

 

«Todos los maltratos que me tocaron vivir, ya sean físicos o psicológicos, hicieron que eso haya afectado mi personalidad», dijo Milei en una entrevista. ¿Quiénes son Norberto y Alicia y cómo es el vínculo actual con el candidato de La Libertad Avanza?

La vida privada de la clase política siempre es materia de discusión y debate. ¿Tienen derecho los políticos a preservar su intimidad? ¿Todos los hechos de su biografía deben ser expuestos ante la opinión pública? No siempre sabemos la historia completa de aquellos que han llegado a la presidencia.

En el caso de Javier Milei, fue él mismo quien se encargó de contar la traumática relación que tuvo con sus padres, aunque es cierto que cuando lo confesó todavía no era una figura política, sino un protagonista habitual de programas de televisión como panelista de temas económicos.

La primera referencia fue en 2018 (tres años antes de ser elegido diputado nacional). En el programa de Luis Novaresio (“Debo decir”, acaso un título que invitaba a la confesión), Milei contó por primera vez cómo era el vínculo con su padre.

Una frase sirve para entender muchas de sus actitudes y su audacia: “No le tengo miedo a nada después de bancarme los golpes de mi papá», confesó entonces. A partir de esa declaración, en sucesivas entrevistas fue consultado sobre el tema. Sorprendía, sobre todo, lo asimilado que parecía tener el tema.

«De chico había maltrato físico y estamos hablando de una persona de 1.90, no eran palizas normales», dijo en relación con el castigo físico al que lo sometía su papá, Norberto Horacio Milei, hoy de 80 años. «Después, cuando estudiaba, siempre fue muy despectivo para mi carrera, siempre me dijo que era una basura, que me iba a morir de hambre y que iba a ser un inútil toda la vida», agregó.

A pesar de los castigos, Milei vivió en la casa paterna hasta los 28 años. Suele referirse a ellos dos como “sus progenitores”, pocas veces habla de su mamá o de su papá.

También en sus intervenciones habló de abuela, ya fallecida, y del valor que tuvo para su autoestima.

«Mi abuela me enseñó a tirar para adelante y a no tener rencor porque te pudre. Entender que las otras personas pueden ver las cosas de una manera distinta», recordó en una entrevista en donde añoraba poder volver a tener una conversación con ella.

Además de esas historias que surgieron del testimonio de Milei, muchas de las historias se conocieron a partir de la imprescindible biografía que escribió el periodista Juan Luis González («El Loco»).

Norberto Milei fue colectivero de la línea 21 y luego terminó trabajando en una concesionaria de compra y venta de autos. Su habilidad con el manejo del dinero lo convirtió en empresario. El primer gran paso para su revancha personal lo dio como dueño de empresas de colectivos: la misma 21 que lo había tenido como chofer, pero también la 111, la 108, la 31 y la 146.

Pero su trayectoria como empresario no termina ahí: desde entonces ha montado sociedades que se dedican a la ganadería, al desarrollo inmobiliario y también dos empresas offshore, con propiedades en Miami. “Alkary” (por los nombres de las dos mujeres de la familia, Alicia y Karina) y “Alkanor” (Alicia, Karina y Norberto).

“Padre e hijo tenían cada tanto agarradas y pasaban meses sin hablar, distancia que empezó a crecer cuando el propio libertario empezó a sospechar que la fortuna que estaba empezando a amasar su padre era más bien irregular”, dice González en su investigación.

“Las sospechas del hijo sobre cómo Norberto pasó de ser chofer de la línea 21 a vivir en uno de los edificios más caros en una de las zonas más caras del país estaban bien encaminadas. Entre esa desconfianza, los terribles años de la infancia, el terror psicológico durante la facultad, la extorsiva dependencia económica en su era profesional y muchos otros tormentos que quizás algún día se conocerán, la relación, que nunca fue buena, fue llegando a un límite. Y en algún momento del 2010 explotó por los aires. Milei pasaría más de ocho años sin cruzar una sola palabra ni con Norberto ni con Alicia”, señala el libro.

“Con mis papás llevamos casi diez años sin hablarnos», recordó en otra entrevista. Ni siquiera él mismo registraba exactamente cuánto tiempo había pasado sin verlos, si eran 8 o 10 años. Pero Milei tenía claro por qué lo había hecho. «Vos no llegas a una decisión así porque sí. Yo considero que debés vincularte con la gente que te da vínculos sanos. Es un accidente de la vida el vínculo sanguíneo. Por eso, en ese sentido, para mí no es tan dramático. La gente tóxica te la sacás de encima”, le aseguró a Nicole Neumann en una entrevista.

En 2022 hubo un principio de acercamiento: sus padres asistieron a la presentación del libro «El camino del libertario» en la Feria del Libro.

Su madre, Alicia Luján Lucich tiene 72 años y su nombre trascendió a mediados de este año, cuando Milei todavía estaba ensamblando su campaña presidencial y tenía dificultades en el armado. En junio, La Libertad Avanza presentó una carta ante la Justicia Electoral en la que designó a su madre como integrante de la Junta Electoral del partido en reemplazo de Carlos Kikuchi.

Después de las elecciones, el contacto sigue siendo poco habitual. De hecho, Milei admitió que no recibió las felicitaciones (o al menos no las vio en su teléfono celular, porque recibió más de 2.500 mensajes). «No me llamaron. Tampoco estoy peleado con ellos», aclaró.

“A mí me tocó que mis padres sean muy tóxicos. Pero creo que todos los maltratos que me tocaron vivir, ya sean físicos o psicológicos, hicieron que eso haya afectado mi personalidad. Porque te imaginarás que cuando yo digo las cosas que digo son bastante pesadas”, afirmó.

«Cuando yo digo las cosas que pienso, también hay gente pesada que me dice cosas y todo eso a mí no me causa miedo. Seguramente será por las palizas que recibí”. El 22 de octubre, Javier Milei cumple 53 años y puede convertirse en el día más especial de su vida. Su hermana Karina estará con él. Lo que harán sus «progenitores» es un secreto guardado bajo siete llaves. (a24.com)