26.2 C
Laguna Naick-Neck
martes 12, mayo 2026.
Inicio Locales CLORINDA. «No la puedo dejar sola»: El drama de un prefecto que...

CLORINDA. «No la puedo dejar sola»: El drama de un prefecto que enfrenta la baja por cuidar a su madre enferma

13

 

La historia de Luis Ortiz, el Cabo Primero de la Prefectura Naval que hoy enfrenta una baja por «abandono de servicio» mientras cuida a su madre con un 95% de invalidez. Un drama humano que expone la rigidez institucional frente a la vida de sus hombres.

En la quietud del barrio de las 442 viviendas, en la fronteriza ciudad de Clorinda, se gesta una de las historias más desgarradoras de la seguridad nacional argentina. Luis Ortiz, quien dedicó los últimos 15 años de su vida a servir en la prestigiosa Prefectura Naval Argentina, se encuentra hoy en medio de un torbellino administrativo y personal. Su rostro, marcado por la angustia y el insomnio, refleja la desesperación de quien se ve forzado a elegir entre el deber jurado a la patria y el deber sagrado de hijo.

UN DESTINO MARCADO POR LA TRAGEDIA FAMILIAR

Todo comenzó con un permiso de vacaciones en junio. Luis, destinado originalmente en Mar del Plata, regresó a sus pagos para visitar a su madre, Rosalina Caballero. Lo que debía ser un reencuentro de descanso se transformó rápidamente en una guardia médica permanente. Rosalina sufrió una caída devastadora tras perder la fuerza en sus extremidades inferiores, golpeando su cabeza contra la pared. A partir de allí, el declive fue vertiginoso.

La situación se tornó irreversible cuando, sentada frente al televisor, Rosalina sufrió un Accidente Cerebrovascular (ACV). Este evento clínico no solo agravó su movilidad, sino que disparó un cuadro de demencia senil. La historia clínica, firmada por la Dra. Bobadilla, es contundente: «Ella tiene un 95% de invalidez, el cuerpo atrofiado y falta total de movilidad propia». Luis, siendo hijo único de una mujer viuda desde hace 11 años, no dudó en asumir el rol de enfermero, higienista y sostén emocional.

«Ella se caga todo encima, se mea, la tengo que asear… ella tiene la cintura y la cadera dobladas, no se puede parar firme», relata Luis con una crudeza que duele, describiendo una realidad donde los pañales y los medicamentos han reemplazado a los uniformes y las patrullas.

LA BUROCRACIA CONTRA EL SENTIDO HUMANITARIO

A pesar de haber informado cada paso a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), Luis se topó con un silencio administrativo que hoy le cuesta su carrera. «A mi jefe le mandé dos notas que nunca me respondieron… entre todos se limpian las manos», denunció públicamente. Tras agotar sus días de licencia, solicitó una adscripción de seis meses para prestar servicio en Prefectura Pilcomayo y así poder cuidar de su madre en Clorinda. La respuesta fue una notificación de baja por «abandono de servicio».

Para Luis, la acusación es una herida al honor. Él no abandonó la fuerza por desidia, sino por una imposibilidad física y moral de dejar a una mujer de 71 años en estado vegetativo a más de mil kilómetros de distancia. «Amo mi trabajo, no quiero perder mi trabajo, pero tampoco quiero perder a mi mamá», sostiene con firmeza mientras exhibe su credencial y los certificados que avalan su situación extraordinaria.

EL CLAMOR DE ROSALINA: «AUNQUE SEA QUE LO TRAIGAN ACÁ»

La propia Rosalina, con las piernas hinchadas y la voz entrecortada, hizo un pedido desesperado a las autoridades nacionales: «Que lo traigan acá en Clorinda de paso, aunque sea para que me cuide… sola ya no me puedo manejar más». La mujer, viuda del recordado «Chebelo», un trabajador incansable de la zona, representa la vulnerabilidad extrema de la tercera edad cuando el Estado y las instituciones no contemplan excepciones humanitarias.

UN FUTURO INCIERTO Y UN SUELDO QUE SE APAGA

La preocupación de Luis trasciende lo profesional. Sin su salario, el tratamiento de su madre es inviable. «Sin sueldo no hago nada, va a empeorar la situación», advierte. Los costos de los traslados en remis, los medicamentos psiquiátricos y los elementos de higiene básica son inasumibles para un hombre que hoy se encuentra legalmente fuera de la fuerza que juró defender.

La nota cierra como un llamado a la reflexión para la Prefectura Naval Argentina. El caso de Luis Ortiz no es solo un expediente de recursos humanos; es el testimonio de un hombre «entre la espada y la pared» que hoy pide que su situación sea revisada con ojos de humanidad. «Esta nota es la prueba fehaciente de que Luis no abandonó su trabajo; Luis está con su madre enferma».

PEDIDO DE TRABAJO

En caso de que surja una oportunidad laboral en la ciudad de Clorinda, Formosa, Luis Ortiz brindó su número de celular +54 3425 907639 para que se comuniquen y así él pueda contribuir con los gastos del tratamiento de la madre./DiarioExpres