Cristina Kirchner suspendió su viaje a Italia a último momento

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La vicepresidenta no viajará al continente europeo y las razones de la decisión no trascendieron; esto sucede un día después de que el oficialismo perdiera en el balotaje frente a Javier Milei.

Luego del resultado inesperado del oficialismo y en medio de una transición con tensión entre Alberto Fernández y Javier Milei, la vicepresidenta Cristina Kirchner suspendió a último momento su viaje a Italia, programado antes del balotaje. Las razones de la decisión no trascendieron.

La exmandataria tenía programado viajar al país europeo para participar de una conferencia que se titulaba “La insatisfacción democrática”, en la Universidad Federico II la más importante de Nápoles. Desde esa casa de estudios habían confirmado que se presentaría el viernes 24 de noviembre, a las 17 (hora italiana) para dar una clase magistral.

“Su presencia en nuestra universidad tendría el significado de fortalecer las relaciones entre los sistemas de educación superior de nuestros dos países y sería perfectamente coherente con la Cátedra de Cultura Argentina llevada adelante en nuestra universidad”, había destacado el rector en una carta enviada a la vicepresidenta, con motivo de su presentación.

En la misma visita al país italiano, Cristina Kirchner aprovecharía para concretar una audiencia con el papa Francisco, según había confirmado días atrás LA NACION de fuentes vaticanas. Francisco no recibía a la vicepresidenta desde el 7 de junio de 2015, cuando todavía era presidenta de la Argentina.

Este domingo, la vicepresidenta también fue derrotada en las elecciones tras el triunfo de Javier Milei con el 55,6% de los votos. Si bien no le puso el cuerpo a la campaña de Sergio Massa y siguió los resultados a miles de kilómetros de Buenos Aires, Cristina Kirchner fue la arquitecta original del Frente de Todos hace cuatro años y nunca pudo encauzar una pésima relación con Alberto Fernández, lo que derivó en un gobierno disfuncional. Sin embargo, la jefa del kirchnerismo conservará un nicho de poder real en la provincia de Buenos Aires, de la mano de Axel Kicillof, y tendrá predicamento en el Congreso con un grupo nutrido de legisladores leales.

LA NACION