En el acto por el 17 de Octubre, el gobernador llamó a «unámonos» y reivindicó el Modelo Formoseño como expresión de la doctrina justicialista. Sin embargo, las críticas públicas de Mario Brignole a Jorge Jofré dejaron al descubierto las tensiones que atraviesan al oficialismo mientras la Justicia debe definir si Insfrán podrá competir en 2027.
«Unámonos». El llamado de Gildo Insfrán durante la celebración del Día de la Lealtad Peronista tuvo un destinatario formal: el conjunto del movimiento justicialista. Pero el mensaje adquiere otra dimensión en un escenario provincial en el que empiezan a hacerse visibles las diferencias entre dirigentes del propio oficialismo y las especulaciones sobre quién podría suceder al gobernador en 2027.
Este sábado 17 de octubre, Insfrán encabezó su discurso con una apelación a la unidad y a la defensa de la doctrina peronista. «Hoy, 17 de octubre de 2026, vengo a decirles a ustedes lo mismo que decía Perón: unámonos», expresó.
La convocatoria llegó en medio de una discusión que ya empezó a trasladarse a la esfera pública. En los últimos días, el intendente de El Colorado, Mario Brignole, cuestionó los reconocimientos que reciben algunos jefes comunales y lanzó críticas que apuntaron hacia Jorge Jofré, intendente de la ciudad de Formosa, en un contexto en el que su nombre aparece entre los posibles protagonistas de una eventual sucesión provincial.
Brignole puso en duda el valor de determinados premios y afirmó que le habían ofrecido distinciones a cambio de dinero. Sus declaraciones no probaron irregularidades vinculadas con Jofré, pero sí expusieron un enfrentamiento político que excede la discusión sobre encuestas y reconocimientos: quién tiene legitimidad para aspirar a conducir el peronismo formoseño si Insfrán no puede volver a presentarse.
El gobernador no mencionó a Brignole ni a Jofré en los fragmentos de su discurso difundidos, por lo que no corresponde interpretar su convocatoria como una respuesta directa a esa disputa. Sin embargo, el contraste entre el llamado público a la unidad y las diferencias que comienzan a exteriorizarse dentro del oficialismo resulta inevitable.
La lealtad al pueblo y al Modelo Formoseño
Insfrán también buscó establecer qué entiende por lealtad política. «La lealtad tiene que ser con el pueblo y con la doctrina justicialista», sostuvo, al reivindicar los principios históricos del peronismo y su actualización en la provincia.
En ese marco, defendió el Modelo Formoseño y afirmó que no se trata de una creación aislada de su gobierno, sino de una propuesta basada en la doctrina nacional justicialista y adaptada a las necesidades actuales.
La definición vuelve a colocar al gobernador en el centro de la identidad política del oficialismo provincial. Pero también abre una pregunta hacia adentro del espacio: qué ocurriría con ese modelo si Insfrán finalmente no pudiera ser candidato en 2027 y quién tendría la capacidad de representar su continuidad.
Por ahora, no hay una sucesión formalmente definida. La discusión depende, entre otros factores, de la resolución judicial sobre la posibilidad de que el mandatario vuelva a competir por la Gobernación. Mientras tanto, los movimientos y declaraciones de distintos dirigentes alimentan las especulaciones sobre el futuro del oficialismo.
Críticas a Milei y reclamos a los libertarios
El discurso también tuvo un fuerte componente de confrontación con el Gobierno nacional. Insfrán cuestionó las políticas de ajuste de la administración de Javier Milei y reclamó la defensa de los jubilados, las personas con discapacidad, los sectores vulnerables y el federalismo.
Además, apuntó contra los dirigentes libertarios de Formosa y los desafió a demostrar qué gestiones realizaron ante la Nación en beneficio de la provincia.
«Si ustedes saben si trajeron algo para Formosa, ¿trajeron algo para Formosa? ¿Pelearon algo para Formosa?», preguntó, al reclamar avances en obras nacionales paralizadas, la recuperación del ramal C-25 del Belgrano Cargas y la finalización de la autovía.
También cuestionó a quienes, según su planteo, priorizan los acuerdos políticos con el Gobierno nacional por encima de los intereses provinciales. En ese tramo, volvió a apelar a una de las consignas centrales del justicialismo: «Nadie se realiza solo si no se realiza en comunidad».
La crítica a Milei le permitió reforzar el discurso de confrontación entre el Modelo Formoseño y las políticas nacionales. Sin embargo, la discusión sobre la unidad también interpela al propio oficialismo, donde las diferencias entre dirigentes empiezan a quedar expuestas.
Una unidad bajo presión
El peronismo formoseño llega al Día de la Lealtad con una incógnita que condiciona cualquier proyección hacia 2027: la posibilidad de que Insfrán vuelva a competir por la Gobernación. Mientras la Justicia debe definir ese escenario, las expresiones públicas de dirigentes como Brignole y el posicionamiento de otros referentes alimentan el debate sobre la sucesión.
El llamado a la unidad puede leerse como una reivindicación de la identidad histórica del movimiento, pero también como una consigna que deberá sostenerse en los hechos si el oficialismo pretende evitar que las diferencias internas se profundicen.
Por ahora, la pelea no se desarrolla mediante candidaturas oficialmente lanzadas, sino a través de declaraciones, cuestionamientos y gestos que empiezan a marcar distancias. El interrogante es cuánto de esa disputa podrá contener el liderazgo de Insfrán y qué ocurrirá cuando la cuestión sucesoria deje de ser una hipótesis.
En el Día de la Lealtad, el gobernador volvió a pedir que el peronismo se una. Afuera del discurso, sin embargo, la discusión por el futuro del poder provincial ya empezó a tomar forma./ElComercial



