El oficialismo libertario sufrió un duro revés electoral en la Provincia de Buenos Aires, marcado por denuncias de corrupción, fallas de gestión y desaciertos en la estrategia de campaña.
El Gobierno nacional recibió un golpe en la antesala de los comicios legislativos del 26 de octubre. La derrota de La Libertad Avanza en territorio bonaerense se explicó por un cóctel que combinó un escándalo de presunta corrupción que involucra a Karina Milei, hermana del Presidente; la falta de gestión política en el territorio y una mala planificación de acuerdos electorales en las ocho secciones de la provincia.
La alianza peronista Fuerza Patria se impuso este domingo por 13 puntos sobre La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires.
El jefe de campaña de Alianza Libertad Avanza, Sebastián Pareja, reconoció hoy la derrota electoral en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires y afirmó que el espacio tiene “autocrítica”. “Por supuesto que tenemos autocrítica, la vamos a llevar a cabo. Veremos que esa critica que nos tenemos que dar tiene que ver con ocho procesos electorales distintos”, sostuvo desde el búnker de LLA en La Plata. Y remarcó: “Ameritan que cada uno de nosotros nos pongamos a pensar en donde se han cometido errores. Estamos dispuestos a hacer ese trabajo.
Minutos después del cierre de los comicios Pareja había evitado dar resultados, pero se había mostrado “muy contento” tras destacar el masivo operativo de fiscalización: “Pusimos en la cancha un ejército de 45.717 fiscales”. Además, afirmó que LLA “ha crecido una barbaridad” y que el partido demostró que “está preparándose para gobernar la Provincia”.
Escándalos que golpearon la campaña
La campaña libertaria quedó atravesada por dos episodios graves: el caso del fentanilo contaminado y los audios de Diego Spagnuolo, ex titular de la ANDIS, con vínculos estrechos con los Milei y con el círculo de confianza del oficialismo. Este último episodio terminó de instalarse en la conversación pública, desplazando la agenda de inseguridad que los libertarios intentaron imponer sin éxito.
El propio presidente Javier Milei contribuyó a la crisis al nacionalizar la campaña bonaerense. El 14 de febrero, a las 19 horas, abrió la “caja de Pandora” con un tuit que difundía la memecoin Libra, un movimiento que erosionó el control del debate público en el distrito más poblado del país.
Alianzas fallidas y territorios desatendidos
El armado electoral, conducido por Sebastián Pareja, priorizó la Primera y la Tercera Sección. El resultado fue aún peor que en 2023, cuando Carolina Piparo había sido candidata a gobernadora. Dos ejemplos claros del error estratégico fueron la Segunda y la Cuarta Sección, territorios con fuerte componente “anti K” que no fueron priorizados. Allí, la disputa se limitó a concejos deliberantes contra intendentes que estaban dispuestos a sellar acuerdos más amplios.
En paralelo, el acuerdo con dirigentes del PRO, como Cristian Ritondo y Diego Santilli, terminó de evidenciar fisuras. La voracidad sin planificación empujó a jefes comunales como Pablo Petrecca (Junín) y Javier Martínez (Pergamino) a mirar hacia otros horizontes: el primero cerró con Somos Buenos Aires y el segundo con Hechos, de los Passaglia.
Tensiones en el círculo presidencial
En la interna libertaria, las acusaciones de presunta corrupción en la ANDIS pusieron en la mira a Eduardo «Lule» Menem, mientras que Santiago Caputo insistía en la necesidad de acuerdos con gobernadores e intendentes para evitar derrotas como las que el Presidente viene acumulando desde inicios del año. /BaeNegocios



