El fenómeno provoca emergencias en Asia y América Latina. La ONU alerta por sus consecuencias económicas y la OMM prevé que alcance su pico en diciembre.
El fenómeno climático El Niño continúa provocando consecuencias en distintas regiones del mundo, con incendios forestales en Indonesia y Brasil, temperaturas extremas en Asia y crecientes amenazas para la seguridad alimentaria. Mientras varios países adoptan medidas de emergencia, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que podría intensificarse hasta alcanzar su punto máximo en diciembre.
Las alteraciones climáticas están afectando tanto a la población como a las actividades económicas. Escuelas cerradas, problemas respiratorios, riesgos de cortes eléctricos y dificultades en la producción de alimentos forman parte del escenario que enfrentan diferentes países, en medio de temperaturas oceánicas récord y cambios en los patrones de precipitaciones.
Incendios en Indonesia y Brasil: el impacto de El Niño
En Indonesia, los incendios forestales afectan desde hace meses a bosques y plantaciones de las islas de Borneo y Sumatra. Las llamas, favorecidas por las condiciones secas, generan una espesa nube de humo que se extiende hacia otros países del sudeste asiático.
La contaminación obligó a Malasia a suspender las clases en distintas regiones, incluida Kuala Lumpur, mientras que Singapur redujo los costos de atención médica para pacientes con enfermedades respiratorias vinculadas al humo. Además, decenas de miles de personas resultaron afectadas y organizaciones ambientalistas trabajan para rescatar animales.
En Brasil, la ciudad de Manaus suspendió las clases en escuelas públicas debido al deterioro de la calidad del aire. El estado de Amazonas registró 3.726 incendios durante septiembre, una cifra que cuadruplica los episodios contabilizados en el mismo mes de 2025.
Temperaturas extremas y riesgo de cortes eléctricos en Asia
Las autoridades de Birmania advirtieron sobre posibles interrupciones del suministro eléctrico ante una ola de calor inusual que incrementó el consumo de energía. Los servicios meteorológicos también alertaron por «precipitaciones y tormentas anómalas, sequías por calor extremo y escasez de agua potable».
En Filipinas, la ministra de Energía, Sharon Garin, informó que el Gobierno se prepara para un aumento de la demanda eléctrica y una eventual reducción de la generación hidroeléctrica, como consecuencia de las condiciones más cálidas y secas.



